viernes 29 de enero de 2010

Adiós, vieja Encarnación, adiós


El histórico edificio del Correo y Banco Mercantil, en la zona baja de Encarnación, que será demolido en los próximos días.

Réplica de la fachada del mismo edificio, en una de las carrozas del Carnaval 2010, que en estos dìas rinde homenaje y despide a la Zona Baja, que muere y desaparece bajo las aguas.

El pasado fin de semana tuve el honor de integrar el jurado de las primeras noches de los Carnavales de Encarnación 2010. Fue el inicio de una linda fiesta, con mucho baile, imaginación y creatividad, como ya es habitual en el Sur. Pero en medio de la alegría había un grito de dolor sofocado: en esta edición, la capital de Itapúa rinde homenaje y al mismo tiempo despide a la parte más vital de su paisaje urbano, la que va muriendo para siempre, en espasmódica agonía, sepultado por la aguas del río Paraná, con el aumento del embalse de la represa de Yacyretá.
Resulta alucinante ver a la bella reina del Club 22 de Setiembre bajar de una carroza que es la réplica exacta del histórico edificio del Correo y Banco Mercantil, de deslumbrante arquitectura neo-clásica, inaugurado en 1915, y al día siguiente ver el edificio real erguido entre las ruinas, sabiendo que en pocos días será demolido y quedará solo en viejas fotos de un álbum amarillento, vago recuerdo de algo que nunca más será.
Caminar por las inundadas calles de lo que aún queda de la Zona Baja de Encarnación, en estos días, es como transitar por un territorio de guerra. Duele ver a toda esa gente desmantelando ladrillo a ladrillo el lugar donde anidan sus más cálidos afectos, como si con cada pedazo de pared que van tumbando, estuvieran arrancando jirones de su propia alma.
Del viejo muelle del Puerto solo emergen las puntas de las torres que alguna vez fueran clásicas imágenes de postal turística en algún dorado atardecer sobre el río. La hermosa casona colonial que fue el edificio de la Aduana es hoy un resto de decorado de película de Apocalipsis, sosteniéndose contra el viento en medio de los escombros ahogados en agua, mientras alrededor se consuma el último éxodo de pobladores agónicos, junto a las vías aun sobrevivientes de un tren que ya se marchó para siempre.
“Yacyretá es el segundo ciclón que arrasa con Encarnación…”, me dice mi amiga Susana, a quien cada martillazo de los moradores la hiere en el corazón.
Muere una parte de una de las ciudades más antiguas del Paraguay, llevándose bajo las aguas tanta historia, tantos recuerdos personales y colectivos, tanto sentimiento sureño. Otra ciudad de cemento y luces resplandecientes va naciendo más arriba, con cada palada de las grandes topadoras que remueven la tierra roja como sangre, como si Itapúa misma se desangrara para volver a nacer.
Yo fui testigo, hace 28 años, del mayor crimen ecológico de Sudamérica, cuando el embalse de Itaipú asesinó a los Saltos del Guairá, y una parte de mi infancia allí murió para siempre. Por eso entiendo la tristeza de los encarnacenos, al ver cómo va muriendo de a poquito parte del alma de su ciudad.
A todo esto le llaman Progreso, Civilización, Futuro.
Ojalá valga la pena.

martes 26 de enero de 2010

Combatir al EPP también en lo polìtico


El ministro del interior, Rafael Filizzola, sostuvo desde el principio que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) es solo una banda de delincuentes comunes, y no un grupo con pretensiones guerrilleras, pero en su búsqueda ha desplegado las más gigantesca movilización de tropas policiales y militares de combate, que –aunque no se llame así- tiene todas las características de un operativo de contrainsurgencia. Es decir, lo que se niega en teoría, se asume en la práctica.
En nuestras series de reportajes sobre el origen y la composición del EPP, hemos demostrado que desde su nacimiento en 1992, como proyecto de un supuesto ejército revolucionario y brazo armado clandestino de un partido político de izquierda (Patria Libre), encerraba un componente ideológico.
En estos 20 años, ni PL llegó a ser el gran partido de izquierda que pretendían sus fundadores, ni el EPP pudo convertirse en la guerrilla a destiempo, pero sí se transformó en la más temible y eficaz banda de secuestradores, la única que en el mapa del crimen organizado en Paraguay recibió adiestramiento y asesoramiento de un histórico grupo guerrillero latinoamericano que también devino en banda criminal: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Es comprensible que el Gobierno no quiera otorgarles ningún cartel de fuerza combatiente, pero tratarlos solamente como delincuentes comunes significaría ignorar que tras de sus actos criminales enarbolan un discurso político anti-sistema, que ha permeado en estrados de pobladores y de organizaciones sociales y políticas de Concepción y San Pedro, especialmente en aquellos sectores humildes que más han sentido el abandono del Estado en todos estos años.
Hoy se recorre más rápido los 414 kilómetros desde Asunción hasta la ciudad de Concepción, que los 170 kilómetros desde esta localidad hasta la colonia José Félix López (Puentesiño), o los 190 hasta Vallemí, en donde la cinta de tierra roja abierta entre la vegetación no merece llamarse camino, en donde los pobladores deben recorrer lejanas distancias en moto, a pie o a caballo, para llegar a algún derrumbado puesto de salud donde solo hay dispensarios vacíos y médicos ausentes. Es en ese territorio de cien años de soledad donde el EPP logró crecer y hasta ganar la adhesión de reconocidos dirigentes campesinos.
Ocupar la región con ejércitos de policías y militares hoy puede traer una sensación de seguridad (aunque hay que estar muy atentos a los posibles abusos, o al efecto de “caza de brujas”, como ya sucedió durante el Operativo Jerovia, en 2008), y es posible que se logren importantes capturas de miembros o simpatizantes del grupo armado. Pero si además el Gobierno no se hace presente con caminos, hospitales, escuelas, programas de producción y desarrollo rural… el combate al EPP será solo parcial e insuficiente.

jueves 14 de enero de 2010

De carne somos


El escándalo ocasionado con el reparto de carne de 30 reses vacunas por parte de la familia Zavala a poblaciones humildes de Asunción y el departamento de Concepción, por “cortesía del EPP” fue una noticia –si se quiere- positiva: la comprobación de que el ganadero secuestrado Fidel Zavala está vivo, y de que la familia negocia su liberación.
El anuncio de la distribución como un regalo populista del llamado Ejército del Pueblo Paraguayo y el nuevo dramático pedido para que las tropas policiales se retiren de Concepción, fueron claras evidencias de que los familiares estaban cumpliendo exigencias impuestas por los secuestradores en un proceso de negociación.
También fue una comprobación dramática y lamentable para el Estado de Derecho: la facilidad e impunidad con que un grupo armado al margen de la Ley puede chantajear e imponer de manera pública su agenda, no solo al Gobierno, sino a los demás poderes de la República, a los medios de comunicación, a la clase política y a toda la sociedad paraguaya, a costa de mantener secuestrado a un ciudadano. Fue sin dudas un logro mediático del EPP en su pulseada político-criminal, pero las cosas no le salieron del todo bien.
No debería habernos extrañado que cientos de humildes compatriotas se atropellen en una larga fila para recibir un pedazo de carne, sin importarles que sea producto del secuestro y del chantaje. Hay una gran porción del Paraguay que, además del hambre y la miseria, sufre la consecuencia de largos años de ignorancia impuesta, de ciudadanía vaciada.
Pero entre el patético cuadro de los carnívoros sin conciencia, hubo fulgurantes destellos de valentía cívica, como la de los indígenas Mbya Guaraní de Boquerón, que nos dieron la hermosa lección de que se puede ser digno en la pobreza y rechazar la supuesta dádiva guerrillera, aunque ello signifique condenarse a más hambre. O como la de la aguerrida Ña Sara Servián, que nuevamente demostró que sus acciones solidarias están fundadas en una ética imbatible. La carne devuelta frente al portón de la Agrupación Especializada fue un certero boomerang contra el “operativo Robin Hood” del EPP.
Más condenable fue el oportunismo de muchos políticos de la oposición y de un sector de la prensa, que buscaron responsabilizar al Gobierno por permitir la repartija de carne, como si hubiera habido otra opción posible. Hay que reconocerlo: Rafael Filizzola es el primer ministro del Interior que está enfrentando de modo firme y decidido la aventura armada del EPP, que los anteriores gobiernos colorados dejaron crecer libremente con irresponsabilidad cómplice. Y lo hace caminando sobre el filo de la navaja, sabiendo muy bien que un eventual desenlace negativo en el caso Zavala tendría un elevadísimo costo político.

viernes 8 de enero de 2010

Itaipú, la caldera del Diablo


El ingeniero Gustavo Bogarín es un antiguo funcionario de Itaipú, quien durante las direcciones de Víctor Bernal y Ramón Romero Roa fue jefe de División de Infraestructura y autorizó la construcción de varias obras, por las cuales la binacional pagó millones pero nunca se ejecutaron. En declaraciones al diario ABC, Bogarín reveló que el dinero fue desviado a las seccionales coloradas por ordenes del entonces director Víctor Bernal y del propio presidente de la República, Nicanor Duarte Frutos.
Para quienes esperaban un cambio sustancial en el manejo del dinero de Itaipú tras la asunción del presidente Fernando Lugo, resultó una gran sorpresa que, en agosto de 2008, Bogarín sea nombrado director administrativo, bajo la dirección de Carlos Mateo Balmelli.
En 2007, cuando el candidato presidencial Lugo visitó Ciudad del Este, un antiguo amigo suyo, el médico Gerardo Cristaldo, le presentó a Bogarín, con la recomendación de que iba a resultar “un hombre muy útil dentro de Itaipú”. El ex hombre de Nicanor y Bernal le pasó a Lugo “informes confidenciales” sobre la binacional, y el premio fue su promoción al alto cargo político-administrativo.
Bogarín se convirtió en la “sombra negra” de Mateo. Enarbolando su “amistad” con Lugo, creó su propio feudo en la entidad y desacató instrucciones del director general, congelando pagos a la Fundación Tesai. Aliado a adversarios políticos de Mateo en la interna del liberalismo, inició una solapada guerra contra el jefe de Itaipú, buscando demostrar su “pésima gestión” y forzar su destitución. La ofensiva no se hizo esperar, y se graficó en la violenta patada que el ex intendente de Ypacaraí, Adalberto Morínigo (mano derecha de Mateo), le propinó a Bogarín el pasado 2 de diciembre, en la antesala de una sesión del directorio.
Ahora la guerra ya es abierta. El lunes pasado, Mateo Balmelli denunció a Bogarín, Bernal y Nicanor ante la Fiscalía General, por los presuntos ilícitos que cometieron en Itaipú. El jueves, la mano de Bogarín llegó también hasta el Ministerio Público, a través del ex asesor jurídico del Sindicato de Itaipú (Steibi), Adelio Aquino, en una denuncia contra Mateo por supuestos pagos irregulares de 17.500 millones de guaraníes, en concepto de fondos sociales proveídos a municipios durante el 2009.
La entidad binacional Itaipú hoy se parece al escenario de aquel clásico melodrama de tevé, “La Caldera del Diablo”. No sería muy grave, si no estuviera en juego la administración de la represa hidroeléctrica operativamente más grande del mundo, y de por medio la renegociación de nuestra soberanía energética ante el Brasil. Ni más ni menos.

sábado 2 de enero de 2010

Desde lo cotidiano


Ya estamos estrenando los primeros flamantes días del 2010. “Año Nuevo, Vida Nueva”, reza el popular refrán. A juzgar por los textos de muchos mensajes de saludos que me llegaron via e-mail o sms en las últimas agónicas horas del año que se fue, habita realmente en el interior de muchas personas un imperioso deseo de que la renovación de la agenda anual también produzca cambios y transformaciones personales y colectivas.
¿Qué es lo que realmente termina y comienza en la frontera entre el 2009 y el 2010? ¿El tiempo, la vida, los sueños…? ¿Cambia algo dentro nuestro, solo porque cambia el calendario? ¿Necesitamos acaso la excusa de un almanaque para convencernos de que podemos renovar nuestra vida…? ¿Y si lo hiciéramos a cada instante que transcurre…?
Agradezco de corazón los muchos buenos deseos que me han hecho llegar en estas fiestas tantos queridos amigos y amigas, pero escribí en una de las redes sociales de internet que mientras aguardaba que se cumplan los deseos que me habían enviado en el anterior Año Nuevo... ¡ya se me terminó el año!
Por tanto, les propongo: ¿Qué tal si, en lugar de pedir y esperar que los buenos deseos para este 2010 nos caigan como una lluvia milagrosa desde alguna parte, nos dedicamos a hacerlos realidad nosotros mismos?
Hay mucha gente que lo hace, en forma anónima y silenciosa, sin buscar réditos políticos ni económicos, sin buscar las cámaras y los reflectores de los medios de comunicación, apenas porque sienten que esa es su manera de contribuir a cambiar y a construir un nuevo país, desde lo cotidiano.
Los rostros de algunas de estas personas, hombres y mujeres, han aparecido en la portada de Última Hora del 31 de diciembre, elegidos por los periodistas de este diario como “los rostros del Paraguay positivo”.
Niños crecidos en un carenciado barrio del Bañado, junto al basural de Cateura, que desde una escuelita de fútbol llamada “siembra” han sido capaces de ubicarse entre los primeros en el campeonato mundial de Milán. Un funcionario público del interior del país, que rompiendo el mito de la corrupción se bate de manera indoblegable por proteger el medio ambiente. Una médica estatal que inventa recursos para llevar a los pacientes desde sus casas al hospital y los cuida como si fueran sus hijos. Una familia humilde que perdió a la madre y esposa, y decidió donar sus órganos para dar vida a otros, sobreponiéndose al dolor y a los prejuicios.
No son santos ni superhéroes. Son gente común y corriente, como cualquiera de nosotros, con sus defectos y virtudes, con sus alegrías y tristezas, pero en su accionar diario van dejando una estela luminosa, a veces imperceptible para quienes solo se deslumbran con las luces y los estruendos artificiales.

viernes 25 de diciembre de 2009

La vida de Fidel


Fidel Zavala (tercero, desde la derecha), junto con trabajadores de su estancia, en Concepción.

En un diálogo con el maestro colombiano Javier Darío Restrepo -el mayor gurú de la ética periodística de la Fundación Nuevo Periodismo de García Márquez-, un reportero paraguayo le preguntó qué debía hacer si él llegaba a obtener una primicia exclusiva sobre el secuestro de Fidel Zavala, pero la publicación podía poner en riesgo la vida del secuestrado.
La respuesta de Restrepo fue clara y contundente: “Te guardas tu primicia. Ninguna noticia es más importante que preservar la vida de la persona que está secuestrada, hasta que pueda ser liberada y vuelva a reunirse con su familia”.
Cuando secuestraron a Zavala, el 15 de octubre de 2009, los miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) pusieron exigencias para negociar la liberación: 1) Que los familiares no hagan declaraciones a la prensa, ni se publiquen informaciones sobre las tratativas; 2) Que las autoridades policiales, fiscales y judiciales se mantengan al margen.
En todo este tiempo, la prensa cumplió con responsabilidad. Valiosos datos sobre plazos y montos de la negociación entre la familia Zavala y el EPP quedaron guardados bajo llave en las gavetas de los editores. Se sacrificaron las primicias de alto impacto, para promover una amplia campaña de solidaridad: marchas ciudadanas en reclamo de paz y seguridad, cintas blancas y banderas tricolores ondeando al viento, junto a un mismo grito colectivo: ¡Liberen a Fidel!
Desde el Gobierno, en las primeras semanas también se mantuvo una prudente distancia, pero en los primeros días de noviembre, en vivo y en directo ante las cámaras de televisión, el ministro de interior, Rafael Filizzola, comunicó el envío de tropas de combate a Concepción, dando inicio a la cacería de los miembros del EPP.
Lo dijimos en su momento, en esta columna: “La aparatosidad mediática de la incursión armada de nuestros rambos, en momentos en que Zavala continúa secuestrado, implica jugar con fuego. Más allá de las razones secretas que motivaron a teñirse el rostro con pinturas de guerra, habrá que ver cómo reacciona el EPP ante la nueva coyuntura. El sentido común de cualquier experto en acción ofensiva hubiera aconsejado esperar que el ganadero sea liberado, antes de iniciar la cacería. O al menos hacerlo con la máxima discreción y silencio”.
El 25 de diciembre, al mediodía de la Navidad, la familia Zavala rompió el silencio para pedir con desesperación el cese de los allanamientos y el retiro de las tropas de Concepción. “No queremos que eso pueda ocasionar algún desenlace que nadie quiere”, dijo Diego Zavala, hermano de Fidel. Es evidente que tras sus palabras hay una advertencia de los secuestradores.
El ministro Filizzola respondió que no retirará las tropas, ni tampoco detendrá los procedimientos. El Gobierno sigue dispuesto a jugar con mano dura, por más que Fidel siga secuestrado, en manos de un grupo armado que ya ha demostrado no darle mucho valor a la vida.
Dios quiera que el 2010 no nos traiga otra grave crisis, como trágica consecuencia de otro grave error político.

sábado 19 de diciembre de 2009

Razones para celebrar

Hay quienes dicen que no hay muchas razones para celebrar…
Con Fidel Zavala que lleva 65 días secuestrado; con un ejército de policías rastrillando el norte tras los furtivos miembros del Ejército del Pueblo Paraguayo; con la ascendente oleada de violencia, robos, asaltos y ejecuciones en varias regiones del país; con el lamentable circo mediático que multiplica rumores de conspiraciones, amenazas de juicio político e improbables golpes de Estado; con los hechos de corrupción que siguen saltando a cada momento; con la pobreza lacerante que acecha en cada esquina… cuesta encontrar motivos para la fiesta.
Pero allí están el arbolito o el pesebre adornados de luces. Allí están los hogares -aún los más humildes- inundados de colores. Allí está la calle cubierta de guirnaldas. Hay sonrisas en los rostros de la gente. Hay destellos en las miradas de los niños que esperan a Papá Noel. Hay música en el aire. ¿Cómo explicarlo...?
Si no fuera Navidad... sería verdaderamente difícil creer en la esperanza. Tanta lluvia sobre la tierra herida. Tanta muerte inútil. Tanta energía cívica desperdiciada. Tantos sueños que se encendieron tras la virada histórica de aquel 20 de abril y se van deshilvanando lentamente.
Pero allí está el sonoro canto de la cigarra. Allí está el embriagante aroma de los melones maduros y de la flor de coco. Allí está el trozo de pan dulce y la copa de sidra burbujeante, esperándonos sobre la mesa familiar. Allí está la risa de los niños que corretean con estrellitas encendidas en las manos. Y allí están esas mismas tercas ganas de creer en cada brindis que el mañana, todavía, puede ser mejor. ¿Cómo explicarlo...?
Es el secreto que encierra la Navidad, desde hace más de dos mil años. A pesar del consumismo y del frenesí comercial que la envuelve, es la conmemoración del nacimiento de un Niño-Dios en un humilde pesebre de animales, entre barro y estiércol, entre opresión e injusticia, entre dolor y miseria. Es la luz de la vida y la esperanza que no se apagan, por más fuerte que soplen los vientos de las desgracias.
Si miramos hoy las portadas de nuestros informativos que radiografían la realidad cotidiana, quizás cueste encontrar razones para la alegría.
Pero es Navidad... La música está en el aire. Está viva la esperanza y la certeza de que vamos a seguir luchando para que nuestro Paraguay pueda dejar definitivamente atrás los vicios profundos que lo mantienen atado a dos palos en cruz, y se convierta en el país que todos soñamos.
La sidra está fresquita y bubujeante.
Así que... ¡arriba esas copas...! ¡Salud y felicidades en esta próxima Nochebuena!

viernes 11 de diciembre de 2009

Entre la esclavitud y la solidaridad


Ser periodista significa a veces convivir con lo más sombrío y con lo más luminoso del alma humana. En estos días cercanos a la Navidad, en la Redacción de Última Hora del Este nos hemos enfrentado al mismo tiempo con historias tan distintas, que reflejan de manera contrastante las caras del mal y del bien.
El jueves al mediodía, la Fiscala de la Niñez y la Adolescencia de Ciudad del Este, Carmen Chávez, rescató al niño J. D. S., de solo 6 años de edad, de un verdadero infierno domiciliario. Una denuncia de vecinos daba cuenta de que el pequeño permanecía gran parte del día atado con una cadena para perros, frente a la precaria pieza del inquilinato en que residía con su madre y su padrastro, en el barrio San Roque.
Con voz quebrada por la indignación, varios moradores del inquilinato brindaron testimonios que ponían los pelos de punta. Mientras los adultos se ausentaban de la casa, el niño quedaba atado, sin bañarse, sin comer, vistiendo la misma ropa durante varios días, llorando de hambre.
Ayer la historia empezó a cambiar. Un informe oficial de la Fiscalía determinó que “el niño encadenado no sufría maltratos físicos de sus padres” (sic). Asegura que el menor confesó a la sicóloga Maximina Vázquez que “un tal Rambo, hijo del dueño del inquilinato, fue quien lo encadenó en el pasillo de la vivienda”. Acto seguido, el padrastro Norberto Ocampos, quedó en libertad.
¿Duelen menos las cadenas, según quien sea el que las amarre? El jueves, el pequeño J.D.S. mostró ante las cámaras las rojas escoriaciones que los eslabones de metal le habían dejado en la piel. Son heridas que seguramente no tardarán mucho en sanar. Pero, ¿cuánto tiempo llevará para que se borren las huellas que esas misma cadena le dejaron en el alma? ¿Meses? ¿Años? ¿Toda una vida?
En la misma sección digital de UH, se podía leer otra noticia: La historia de los pequeños Juan Ángel, David y Yannim Borda, tres hermanitos que fallecieron en un trágico accidente, y en cuya memoria, sus padres Ana y Miguel, han creado la asociación Los Amigos de JADY (formada por las iniciales de los angelitos), buscando ayudar a los que más necesitan.
Para estas fiestas, Los Amigos de JADY llevan adelante una campaña de recolección de aportes, para preparar una exquisita cena de Navidad a los parientes de enfermos del Hospital Regional de Ciudad del Este, y entregar panes dulces a los médicos, enfermeras y funcionarios, que prestarán servicios en la Noche Buena. Es una forma de perpetuar la memoria de los niños que se fueron, pero siguen estando, y cuyo amor fructifica en servicio, solidaridad y caridad con el prójimo.

viernes 4 de diciembre de 2009

Los justicieros de Ciudad del Este


La familia de William Bernal, jefe comercial de Última Hora en Ciudad del Este, sufrió el sábado anterior una noche de verdadera pesadilla.
Cerca de las 22:00, su esposa Fanny transportaba en auto a sus tres pequeños hijos, a su hermana y a la niñera, cuando un taxi les cerró el paso. Descendieron dos jóvenes con el torso desnudo, con armas cortas, que les apuntaron y ordenaron que bajen, para llevarse el vehículo y todas las pertenencias.
Ante la demora, los asaltantes dispararon contra el fuselaje del automóvil, sin importar quienes pudieran estar adentro. Solo un milagro evitó que las balas no hirieran a los niños y a las otras dos mujeres.
El violento atraco ocurrió sobre la muy transitada avenida San José, a dos cuadras de la rotonda Área Uno. Los demás automovilistas desviaban a gran velocidad, ignorando los desesperados pedidos de auxilio de las mujeres y los niños. Pero hubo un joven, a bordo de una motocicleta, quien al darse cuenta de lo que sucedía, se acercó socorrer a las víctimas. Tras percatarse de que no estaban heridos, el anónimo motociclista, con una pistola en la mano, se lanzó en carrera tras los asaltantes, realizando disparos contra el vehículo en el que huían.
Fue una larga noche de vigilia, en que los miembros de UH CDE acudimos a acompañar al compañero William en las gestiones ante las autoridades y en socorrer a los miembros de la familia aún en estado de shock. Luego, junto a patrullas policiales, desplegamos una intensa búsqueda por los barrios más sórdidos, tratando de ubicar al auto robado.
Cerca de las 04 de la madrugada del domingo, una llamada telefónica del mismo anónimo motociclista que había perseguido a los ladrones, informó que el auto estaba abandonado en las inmediaciones del mercado municipal. Hallamos el vehículo intacto, aunque vaciado de las pertenencias de valor y con el fuselaje cribado de balas. El misterioso héroe civil no quiso revelar su nombre.
El caso del “justiciero de la moto” no es el único. Ante la impune escalada de crímenes violentos, en noviembre ocurrieron otros cinco episodios en que vecinos de varios barrios de Ciudad del Este intervinieron para frustrar asaltos, perseguir y atrapar a delincuentes, y en dos casos incluso mataron a tiros a los asaltantes. Como en la clásica obra teatral “Fuenteovejuna” del escritor español Lope de Vega, los testigos se niegan a revelar los nombres de quienes hicieron justicia por mano propia.
Uno sabe, desde sus más profundas convicciones democráticas, que todo esto no es lo correcto, que la Ley prohíbe que los ciudadanos hagan justicia por mano propia. Pero tras haber vivido en carne propia la trágica odisea de la familia Bernal, resulta difícil ponerse en contra de los justicieros de Ciudad del Este.

viernes 27 de noviembre de 2009

Bellezas paraguayas


No son Julia Robert y Angelina Jolie. No las veo subidas a una pasarela para vender la última colección de Caro Cuore. Tampoco postulándose a Miss Universo o a Miss Tanga. Pero para quienes las conocemos desde la profundidad de sus historias personales y comunitarias, ellas son dos de las más dignas y hermosas mujeres del Paraguay.
La belleza es el resplandor de lo bueno y verdadero, decía Platón. Hay otras formas de ser bello o bella que el de exhibir agraciadas facciones o cuerpos esculturales esculpidos en el calvario de dietas y gimnasios, o mejorados a fuerza de costosas operaciones de cirugía estética e implantes de siliconas.
En el resplandor de lo bueno y verdadero, hubo una joven mujer que en los duros años 70, cuando muchos callaban y bajaban la cabeza ante la opresión dictatorial, supo alzarse en rebeldía junto a un grupo de idealistas luchadores. Embarazada, se enfrentó a tiros contra los esbirros del régimen y vio morir a su esposo Mario Schaerer Prono en la mesa de tortura de Investigaciones.
Parió a su hijo Manuel en la fría celda y al salir de la cárcel se convirtió en tenaz defensora de los derechos humanos, hasta lograr el procesamiento judicial del ex dictador Stroessner, al igual que de los más siniestros torturadores y asesinos estatales que conoció este país. Esa mujer, ejemplo vivo de coherencia y dignidad, se llama Guillermina “Nenena” Kannonikof.
La otra es Aida Robles, senadora del partido Tekojoja, enfermera de profesión, también con una larga trayectoria de lucha y compromiso por una sociedad mejor. Fue una de las históricas dirigentes del “Clinicazo”, la mayor movilización social de los años ‘80, que marcó el principio del fin de la dictadura. Desde su humilde y cotidiano oficio de salvar vidas en el “Hospital de los pobres”, se ganó su lugar entre las heroínas cívicas de este país.
Esta semana, el desbordado senador liberal Alfredo Jaeggli las denunció ante la Fiscalía por “polución visual y sonora”, y pidió que ambas “sean condenadas a sufrir la pena máxima por feas e ignorantes”. Quizás creyó responder con un chiste a un planteamiento político, pero su acción resulta machista, discriminatoria y ofensiva para miles de humildes y laboriosas mujeres compatriotas.
Desde la indignación y la solidaridad, más allá de las diferencias que pueda tener respecto a sus actuales posturas políticas cercanas al oficialismo, me permito reivindicar las figuras de Aida y Nenena, y proclamar públicamente que son dos de las más bellas mujeres que conozco. Bellezas nacidas del resplandor de lo bueno y verdadero. Bellezas para un país distinto al del senador Jaeggli.

jueves 19 de noviembre de 2009

Mentiras verdaderas


¿Hubo o no un avión que sobrevoló y fumigó con productos agrotóxicos a las comunidades indígenas Ava Guaraní de Itakyry, Alto Paraná, el viernes 6 de noviembre?
Si dejáramos de lado los prejuicios ideológicos y las manipulaciones interesadas de los hechos, no sería muy difícil precisar lo que realmente sucedió, y descubrir que así como hay verdades falsas, también hay mentiras verdaderas.
Ese día se iba a intentar nuevamente desalojar a las 150 familias indígenas, con una orden judicial a favor de los colonos brasileños que desde hace tiempo reclama la propiedad de unas 2.800 hectáreas en conflicto, ya que desde el Instituto Nacional del Indígena (INDI) también se exhiben títulos sobre las mismas tierras, a nombre de los nativos.
Había decenas de productores movilizados para presionar que se cumpla el desalojo. Había un cerco de indígenas armados con primitivos arcos y flechas, dispuestos a resistir. Había policías y fiscales dubitativos para entrar en acción. Había periodistas a la espera de registrar la noticia. Un capítulo más en la repetida historia de tierras vendidas dos o más veces, de órdenes judiciales de desalojo que desde un lado se obtiene con generosas sumas de dinero, y del otro se vuelve a parar con una simple orden política de algún funcionario influyente.
Como a las 10 de la mañana, todos se sorprendieron al percibir que una avioneta Cessna 210, matrícula ZPBAQ, empezó a realizar vuelos rasantes sobre el sitio, con evidente propósito intimidatorio. Reporteros del Canal 11 TV Cable Paraná filmaron el sobrevuelo, y fotógrafos de varios diarios lo registraron.
Ninguno vio fumigación aérea. Por el contrario, las pruebas fílmicas y fotográficas muestran que la aeronave, perteneciente al colono Elio Kunner, no estaba equipada con sistema pulverizador. Aún así, con la dosis de drama y realismo mágico que caracteriza al mundo indígena, al poco rato los líderes relataban telefónicamente a emisoras de la capital que estaban siendo víctimas de nubes tóxicas caídas del cielo.
Como pocas veces, las autoridades del Gobierno respondieron con vertiginosa rapidez. En pocas horas, un mini-batallón de ministros desembarcó en el lugar. Aparentemente conmovida por el cuadro de miseria que encontró, la ministra de Salud, Esperanza Martínez, hizo suya la historia del avión fumigador fantasma. El ministro del Ambiente, Oscar Rivas, la secundó luego con un comunicado oficial.
Quizás hubo oportunismo político y mucha irresponsabilidad gubernativa al replicar una denuncia fabuladora y recursiva de los líderes nativos, sin comprobarla debidamente. Pero la mentira del avión fumigador no oculta la dura realidad que pretenden negar los productores sojeros: las sistemáticas violaciones a la Legislación ambiental, el acoso constante y encarnizado contra un pueblo originario y sobreviviente, que lucha desde el olvido por defender lo poco que les queda de sus tierras de selvas devastadas, convertidas en mar de oleaginosas transgénicas.
El veneno tóxico no habrá caído del cielo, pero no significa que no esté allí, cumpliendo su rol criminal, al igual que la miseria, la marginación y el olvido

domingo 15 de noviembre de 2009

Juegos peligrosos


En un sorpresivo y radical giro de su estrategia ante el secuestro de Fidel Zavala, el ministro del Interior, Rafael Filizzola, decidió mandar al diablo la elemental prudencia que el Gobierno de Fernando Lugo se había auto-impuesto, a pedido de los familiares del ganadero cautivo.
Frente a las cámaras de televisión, en vivo y en directo, el secretario de Estado inició la guerra contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), enviando a 100 rambos paraguayos adiestrados en contrainsurgencia, a la zona caliente de Concepción, declarando abierta la temporada de cacería contra los miembros de la banda armada que mantienen secuestrado al productor pecuario.
La decisión constituye una jugada audaz y altamente peligrosa, en la que el Gobierno de Lugo arriesga mucho.
Por un lado accede a los reclamos más viscerales de voceros de la oposición política, sectores de la población civil y de poderes regionales como los gobernadores, que exigen una fuerte presencia de las fuerzas públicas para brindar seguridad en una región hasta ahora abandonada a su suerte por el Estado, y que ha permanecido no solo a merced de aventuras guerrilleras, sino de todo tipo de delincuentes.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo decide salir a enfrentar las críticas sobre su presunta debilidad ante las acciones violentas y criminales del certero y huidizo EPP, buscando disputar el control del territorio norteño y así buscar frenar la creación de las potenciales “zonas liberadas”.
Pero la aparatosidad mediática de la incursión armada de nuestros rambos, en momentos en que Zavala continúa secuestrado, implica jugar con fuego. Más allá de las razones secretas que motivaron a teñirse el rostro con pinturas de guerra, habrá que ver cómo reacciona el EPP ante la nueva coyuntura. El sentido común de cualquier experto en acción ofensiva hubiera aconsejado esperar que el ganadero sea liberado, antes de iniciar la cacería. O al menos hacerlo con la máxima discreción y silencio.
¿Creerá de veras el Gobierno que, en estas condiciones, puede obtener el rescate o la liberación de Zavala, y además la captura o aniquilación de los miembros del EPP? Si lo lograra, sería su mayor éxito político, la reivindicación de su imagen que tanto necesita.
En el otro extremo, el desesperado y público llamado de la esposa, la madre y el hermano del ganadero secuestrado para que la policía retroceda y no interfiera en la negociación, carga toda la responsabilidad de un desenlace trágico (¡Dios no lo quiera!) sobre los hombros de Fernando Lugo y Rafael Filizzola. Con la vulnerabilidad política en que se encuentra actualmente el Gobierno, le será muy difícil soportar las consecuencias de un resultado negativo.

viernes 6 de noviembre de 2009

No se equivoque, señor...


Si usted lee que critico la inacción o los graves errores del actual Gobierno ante los desafíos de la realidad nacional, no significa que me haya arrepentido de haber votado por la alternancia democrática, ni mucho menos que esté convencido de que Fernando Lugo es peor que los presidentes colorados que tuvimos en los últimos 60 años. Nada puede ser peor que aquel largo periodo de dictaduras asesinas y democracias corruptas enmascaradas, que dejaron a un país hundido en el fondo del pozo más oscuro, y cuya trágica consecuencia la seguimos pagando ahora.
No se equivoque, señor…
Si alzo mi voz ante la sospechosa sobrefacturación en el intento de compra de las tierras de Teixeira, o ante la peligrosa continuidad de algunos vicios con olor a corrupción y prebendarismo en el manejo de la cosa pública, no implica que me esté sumando a sus delirantes teorías de conspiración política; a sus burdos rumores de amenazas de golpes de Estado; a su macartista campaña de paranoia anti-comunista resucitada de la época de la guerra fría y que haría palidecer a los mismos Stroessner, Pastor Coronel o Kururu pire; ni mucho menos que abone sus demenciales y oportunistas exigencias de juicio político contra el presidente.
No se equivoque, señor…
Si me ve en la calle enarbolando una cinta blanca para pedir por la liberación del ganadero secuestrado Fidel Zavala, reclamando una acción más decidida ante la ola de robos, asaltos y asesinatos, no me estoy olvidando de las muchas otras víctimas anónimas de la inseguridad, ni tampoco me engaño al creer que toda esta violencia es responsabilidad única de este Gobierno. Sé que hay una situación heredada, esfuerzos genuinos por depurar y profesionalizar las fuerzas de seguridad, mafias derramando sangre justamente por resistirse al cambio, pero también sé que desde el poder se debería hacer más, mucho más, por avanzar en el proceso.
No se equivoque, señor…
No tengo tan flaca memoria. No me olvido de quién era usted cuando manejaba este país como su territorio feudal, ni tampoco ignoro como amasó su macabra fortuna. No me venga ahora a presentarse como angelito caído de las nubes, ni como el nuevo paladín de la democracia, que nos conocemos demasiado bien.
Nunca creímos que el cambio iba a resultar fácil. Quizás estemos desilusionados de muchas cosas, pero no nos tome por tontos. El Paraguay se ha mirado al espejo y ha decidido emprender una nueva marcha, confusa, vacilante, llena de dudas y contradicciones, pero esa marcha es hacia adelante. Ya nunca para atrás.
No se equivoque, señor…

viernes 30 de octubre de 2009

Los otros secuestros


He recibido varias cartas de lectores que cuestionan por qué los periodistas gastamos ríos de tinta sobre el secuestro de “alguien con mucho poder económico como el ganadero Fidel Zavala”, y no decimos nada acerca de “los muchos otros secuestros, robos y asesinatos, contra humildes y anónimas personas del pueblo” que ocurren en el país.
Hago “copy paste” de algunos de los muchos artículos que escribí en esta misma columna, hace ya algún tiempo:

“La corrupción es asesina. La corrupción hoy mata con las balas de asaltantes y secuestradores, pero hace mucho que también mata sin ruido porque el dinero que podía ser destinado a hospitales, escuelas, caminos y fuentes de trabajo, va a parar a los bolsillos de autoridades, legisladores, jueces, fiscales, funcionarios, políticos y empresarios corruptos”.
“¿Ha crecido la inseguridad? En todo caso, es otra forma de inseguridad la que ha llegado y hoy golpea la puerta de viviendas residenciales, oficinas lujosas y colegios caros. Pero empecemos por admitir que la inseguridad no es solo vivir con la angustia de que una banda te pueda secuestrar a la salida de la casa, el negocio o la escuela, o que un marginal te pueda clavar un puñal para robarte la billetera en cualquier esquina”.
“La inseguridad es también no saber qué les vas a dar de comer hoy a tus hijos, no tener un médico que los atienda cuando están enfermos, no poder darles una casa digna o una buena escuela, no poder ofrecerles la posibilidad de vivir en un país donde puedan crecer con oportunidades de convertirse en personas dignas. Hace años o siglos que amplios sectores de nuestro pueblo vienen padeciendo esta otra forma de inseguridad, pero eso no es noticia en las páginas de policiales de los diarios, ni merece marcha de repudio por las calles”. (“Qué hacer”, ÚH 16 de octubre de 2004, tras el secuestro y asesinato del niño Amín Riquelme).

“Sí… hay un país que está secuestrado, y al que hasta ahora no conseguimos liberar. Un país en el que deseamos vivir sin tener que escondernos tras las rejas de nuestro hogar convertido en cárcel. Un país en el que podamos dejar a nuestros ir a la escuela o a divertirse sanamente con sus amigos, sin la angustia de creer que no regresarán. Un país en el que no tengamos que rodearnos de garitas y armas, ni caminar por las calles mirando de reojo a cada rato. Un país en donde no seamos prisioneros de nuestro propio miedo. ¿Dónde está ese país? ¿Quién lo tiene cautivo? ¿Cuál será el rescate que debemos pagar por él?”. (“El país secuestrado”, ÚH 3 de julio de 2004).

¡Liberen a Fidel Zavala!
¡Liberemos al Paraguay!

lunes 26 de octubre de 2009

Los rostros del miedo


En Paso Barreto, en Hugua Ñandú, en Yvyraty... se respira miedo.
Los pobladores agachan la cabeza ante la llegada de cualquier extraño, huyen de la presencia de cámaras y micrófonos como si fueran signos de una peste terrorífica, y mandan a las mujeres y a los niños a encerrarse en el interior de las humildes viviendas, cerrando sus puertas y ventanas.
He recorrido en muchas ocasiones anteriores estos desolados y olvidados territorios del norte del país, y nunca antes había sentido esta especie de angustia colectiva, este no entender qué es lo que está pasando, esta forma de percibir las horas siguientes como una gran incógnita.
Veo miedo en los ojos de Sotero Jara, el laborioso poblador cuya casa está al lado de la del hoy prófugo dirigente campesino Alejandro Ramos, el que ocultó el campamento de los presuntos guerrilleros del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) en un pequeño bosque de su patio trasero, en Yvaroty, a solo 12 kilómetros del centro urbano de Horqueta. A Sotero se le quiebra la voz y le tiemblan las manos, no quiere dejar de ser amable con el visitante, pero no sabe cuál de sus palabras podría costarle un alto precio, solo por haber sido vecino de una realidad que todos veían, pero nadie quería ver.
Veo miedo en la mirada de Asunción Duarte, presidente de la Organización Campesina del Norte (OCN), mientras compartimos un almuerzo en un céntrico bar de Horqueta. "Ijetu'u ko asunto, ndaikatúi ha'epa la ha'eséva (es serio este asunto, no puedo decir todo lo que quiero decir)", admite, en un momento de franqueza. El gremio que dirige pasa por un delicado momento, al revelarse que algunos miembros históricos tienen fuertes relaciones con el EPP, y a él le duele que la historia de valiosas luchas del campesinado norteño sea descalificada por la acción radicalizada de unos pocos.
Hay miedo en los silencios de Cecilio Ledesma, el ganadero que accidentalmente descubrió el campamento del EPP en Horqueta, cuando seguía las huellas de su vaca robada, y la encontró convertida en charque y asado por los presuntos guerrilleros. Dijo al principio que podía reconocer a los abigeos, pero ahora cambió su versión testifical en la Fiscalía y asegura que nunca les vio los rostros.
Hay miedo en los rostros de los peones de las estancias Mabel y Rancho Z, desde que su patrón fue llevado por hombres con armas y uniforme de combate, y todos los días nos preguntan a los periodistas qué sabemos sobre el secuestro de Fidel Zavala.
Hay miedo en los rostros del escuelero Miguelito, de la lavandera Ña Jacinta, del almacenero don Mario, que se preguntan cómo pudimos llegar a esto, quien dejó que las cosas llegaran a este punto, por qué las autoridades y los políticos hablan tanto allá en Asunción, pero nadie viene aquí y hace algo para hacerles sentir menos solos y asustados, para curar esta enfermedad colectiva que se llama miedo.

Los guerrilleros secuestradores


Hace doce años que juegan a la banda guerrillera. Desde que fueron descubiertos cavando un túnel para intentar robar la sucursal del Banco Nacional de Fomento en Choré, San Pedro, en diciembre de 1997, se han adiestrado sin parar en prácticas de asaltos, secuestros y muerte, en nombre de la revolución.
Tienen en su haber 4 secuestros extorsivos (Nika Debernardi, Cecilia Cubas, Luis Lindstron y ahora Fidel Zavala Serrati); 3 asesinatos comprobados (Cecilia Cubas y los policías Andrés Brítez y Óscar Noceda); más de 6 casos de asaltos y quemas de comisarías, destacamentos y estancias (Hugua Ñandú, Kurusu de Hierro, Tacuatí, Santa Adelia, Santa Herminia) y hasta la colocación de una bomba en el baño del Palacio de Justicia, en Asunción.
Varios de sus fundadores, especialmente su "comandante en jefe", Alcides Oviedo, y su principal vocera, Carmen Villalba, están en la cárcel. Pero eso no impide que sigan dirigiendo a un furtivo grupo de hombres y mujeres que se mueven libremente por los montes de Concepción y San Pedro, sin ser detectados, y a cada tanto perpetran sus espectaculares golpes, con uniformes de combate y armas de gran poder, para disolverse otra vez en la espesura.
Hay claras evidencias de que fueron adiestrados por expertos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), a quienes pagan comisiones por los rescates cobrados en cada secuestro. Se hacen llamar Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), se definen como una guerrilla "comunista, marxista leninista". Hablan de su objetivo de "tomar el poder", pero sus acciones, más que de subversión armada, hasta ahora han sido puramente delincuenciales.
Mantienen un discurso radical de violencia revolucionaria que seduce a sectores de izquierda, y está demostrado que cuentan con apoyo y simpatía de algunas organizaciones sociales y campesinas en el Norte del país.
Ni los gobiernos anteriores, ni el actual, han demostrado contar con la voluntad o la preparación suficiente para poner fin a sus acciones violentas. En el caso del Gobierno Lugo, el fracaso ha sido más estruendoso, cuando en enero de 2009, tras la quema del destacamento de Tacuatí, desplegó un costoso y gigantesco operativo policial y militar en San Pedro y Concepción, sin lograr capturar a un solo miembro del EPP, aunque obtuvo graves acusaciones de maltratos y torturas de parte de las fuerzas públicas.
Hoy el grupo se atribuye la autoría de un nuevo caso de secuestro, que conmociona al país. El Gobierno insiste en considerarlos delincuentes comunes, cuando son mucho más que eso. El enfrentamiento no se debe dar solamente en el terreno represivo, sino principalmente en el político. Y mientras se haga muy poco por combatir la dura realidad de marginación y pobreza en que sobreviven las vastas regiones que sirven de base al EPP, no será tan fácil derrotarlos.

viernes 9 de octubre de 2009

El director mau de Itaipú


Hasta agosto de 2008, Jorge Richard Schweiss Ruiz era un cercano colaborador del gobernador de San Pedro, José Pakova Ledesma, con quien trabajaba como asesor y consultor del proyecto Fortalecimiento de la Competitividad del Sector Exportador Paraguayo (Focosep), en el segundo Departamento.
Será por eso que Pakova colocó su nombre en una lista de otros favorecidos, y en agosto de 2008 pidió a su amigo y compañero territorial de causa, el entonces recién asumido presidente Fernando Lugo, que sean nombrados como altos funcionarios de la Itaipú Binacional.
En esa lista figuraban: Alfredo Ramón Ledesma Narváez, hermano de Pakova, nombrado superintendente de Medio Ambiente; Edgar Emilio Casco Lesdesma, primo de Pakova, superintendente de Obras y Desarrollo; Calixto Saguier González, entonces aliado político de Pakova, coordinador del Parque Tecnológico, todos con un salario mensual de 22.960.100 guaraníes. Y coronando la nomina, Jorge Richard Schweiss Ruiz, director de Coordinación Ejecutiva, el cargo más importante luego del director general (Carlos Mateo Balmelli), con un salario mensual de 31.783.200 guaraníes.
Hasta aquí todo no pasaba de un posible caso de nepotismo, tráfico de influencias e injerencias políticas en la entidad binacional que administra la represa hidroeléctrica productivamente más importante del mundo. Nada que resultara extraño en Itaipú, luego de la escandalosa manera en que la manejaron los colorados, sobre todo durante la administración de Víctor Bernal, pero decepcionante para quienes esperaban un radical cambio de actitudes por parte del Gobierno Lugo.
Recientemente, el abogado Adelio Aquino, asesor de uno de los sindicatos de Itaipú, radicó una demanda ante la Fiscalía de Ciudad del Este, alegando que el rosario de títulos académicos que Schweiss presentó en su currículum ante el Congreso Nacional, para obtener la aprobación a su nombramiento, eran todos falsos.
Este jueves, la Universidad Católica confirmó a la fiscala Liz Carolina Alfonso que nunca existió el título de licenciado en Administración de Empresas que Schweiss asegura haber recibido allí en 1995. Ahora falta esperar los otros informes solicitados, a ver si su título de posgrado en Población y Desarrollo, presuntamente otorgado por la UNA, o el de doctorado PHD de la Universidad Hohenhein de Stuttgart, Alemania, son reales o también maus o truchos.
Lo que indigna no es que esta historia sea tan repetidamente similar a la de otros deplorables casos de viceministros y directores con títulos mau en la era colorada de Duarte Frutos. Lo que indigna es el cobarde silencio cómplice, por “conveniencia política”, de otros sectores del Gobierno, que a pesar de todo siguen intentando parecer distintos.

viernes 2 de octubre de 2009

Al fin un secuestro tratado con seriedad


Se puede aprender positivamente de los errores. Las autoridades policiales, fiscales y judiciales, que esta vez manejaron con mayor seriedad, prudencia y profesionalismo, el caso del secuestro del joven Rubén Dario Vargas en Presidente Franco, así lo han demostrado.
A diferencia del caso anterior, en que otro joven alto paranaense, Juan Alberto Ortiz, resultó secuestrado y acabó trágicamente asesinado, como consecuencia de la descoordinación, imprudencia, irresponsabilidad y peleas internas entre miembros de las fuerzas de seguridad, en esta ocasión se reveló que los diversos organismos pueden trabajar juntos, manteniendo las debidas reservas para no poner en peligro la vida de la víctima.
La presencia del viceministro de Seguridad Interna, Carmelo Caballero, resultó clave para contener los característicos desbordes de algunos policías. El ex fiscal electoral es uno de los hombres más brillantes y capacitados en el esquema de seguridad del Gobierno Lugo, y tuvo ocasión de demostrarlo. La fiscala antisecuestro, María Graciela Vera Colmán, también actuó con mucha solvencia, revelando su experiencia en la lucha contra este delito. Y hasta los jefes policiales se mostraron correctos, cautelosos, medidos, casi irreconocibles.
La gran mayoría de los periodistas alto paranaenses también se mantuvo a la altura de la situación. Tras las muchas críticas y autocríticas por la manera en que se manejó la información en el caso anterior, esta vez se guardaron primicias sin publicar, se respetaron pactos de silencio, se trazó una prudente distancia para no acosar ni a los investigadores, ni a los familiares. Los informadores no dejaron de hacer su trabajo, solo que lo hicieron con más ética y responsabilidad.
Todo esto no quiere decir que la oleada de crimen y violencia en la frontera Este se acabe fácilmente. Hay una peligrosa sensación de inseguridad, abonada por sectores políticos retardatarios, que reclaman a gritos la militarización del Alto Paraná, como si ella pudiera ser la solución.
Esta vez se demostró que la actuación profesional de las fuerzas de seguridad es posible. Es el camino democrático institucional más correcto en un pretendido Estado de derecho.

viernes 25 de septiembre de 2009

Traffic en la Triple Frontera


Al anochecer del miércoles 16 de setiembre, agentes del Departamento de Narcóticos de la Policía Nacional, en Ciudad del Este, habrían detenido a dos traficantes brasileños que estaban a bordo de un automóvil Renault verde, de cuyo interior decomisaron 22 kilos de cocaína y 1 kilo de crack.
Se podría considerar que fue un exitoso operativo antidroga, salvo que nunca fue reportado oficialmente. Según una denuncia a medios periodísticos locales, los traficantes fueron liberados tras pagar 30 mil dólares y la droga decomisada desapareció misteriosamente.
El irregular procedimiento provocó un escándalo interno en la Policía, causó la caída del jefe de Narcóticos, comisario José Dolores Amarilla, y el desmantelamiento de toda la oficina regional en Alto Paraná.
Amarilla comunicó públicamente su renuncia al cargo y acusó al subcomandante de la Policía Nacional, comisario César Carrillo, de haberle ordenado devolver a sus dueños la droga presuntamente incautada por sus agentes, “antes de que explote por la prensa”. Carrillo sostiene en cambio que Amarilla no renunció, sino que fue destituido por el ilegal operativo de sus subordinados.
No es el primer caso oscuro que envuelve a Narcóticos en Alto Paraná. En marzo de 2009, en ÚH publicamos otro procedimiento en que agentes detuvieron a un traficante y decomisaron de su poder un cargamento de drogas y dos ametralladoras antiaéreas robadas del Ejército, pero el caso tampoco fue reportado, las drogas y las armas desaparecieron, y una de ellas apareció vendida en Brasil.
Estos episodios, que parecen copiados del filme Traffic, de Steven Soderbergh, revelan que la corrupción caló hondo y sacan a luz la inexplicable superposición de funciones entre la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), dependiente de la Presidencia de la República, y el Departamento de Narcóticos de la Policía Nacional. Son dos organismos creados para la misma tarea, que no solamente no consiguen trabajar en forma conjunta, sino que sus integrantes se boicotean en forma permanente y se acusan unos a otros de ser cómplices de los narcos.
La mafia del narcotráfico es la que más dinero maneja y tiene un gran poder para corromper a policías, fiscales, jueces, políticos o periodistas. Los agentes, por su estilo de trabajo encubierto, son difíciles de controlar institucionalmente, lo que los vuelve altamente vulnerables a ser cooptados por los traficantes. El actual Gobierno, si de veras quiere cambiar la situación, debe asumir el gran desafío de depurar a los organismos de lucha antidrogas, poniendo fin a la absurda superposición de funciones entre la Senad y Narcóticos.

lunes 21 de septiembre de 2009

Yanquis, go home


Cada cierto tiempo suelo recibir la visita de algunos colegas periodistas de medios extranjeros, que me piden les ayude a investigar la presencia de terroristas árabes de Al Qaeda en Ciudad del Este, o a registrar cómo los agentes de la CIA norteamericana se están robando el Acuífero Guaraní, o a fotografiar la inmensa base militar que el Comando Sur de los Estados Unidos posee en Mariscal Estigarribia, Chaco.
En vano suelo tratar de explicarles que los únicos árabes extremistas que conocemos en la Triple Frontera son algunos codiciosos dueños de galerías comerciales que piden precios extremos por sus artículos generalmente truchos. Y que solo pudimos ver a agentes de la CIA en las películas copiadas en devedés piratas que los mesiteros de Ciudad del Este venden a 5 mil guaraníes.
Lo de la base norteamericana en el Chaco ya es un tópico que roza géneros del realismo mágico y de la ciencia ficción. He leído reportajes en medios periodísticos como Liberation o Le Monde, que pintan al aeropuerto de Mariscal Estigarribia casi como un espaciopuerto de la Nasa, en donde pueden aterrizar no solo los cazas F16 de la Marina yanqui, sino hasta los Fighter del film La Guerra de las Galaxias.
En una célebre charla en el Hotel Sheraton, el analista e historiador argentino Rosendo Fraga comparó a la base con un “trasatlántico” y llegó a decir que “la pista de Mariscal Estigarribia es una posición adelantada de Estados Unidos, que tiene a Paraguay como una pieza a su favor, en caso de conflicto con Evo Morales”.
En realidad, cualquiera que se dé un paseo por Mariscal Estigarribia comprobará que el hoy estropeado y casi abandonado aeropuerto construido por la dictadura de Stroessner en 1977 es solo parte de la villa militar del Tercer Cuerpo de Ejército, igualmente polvorienta y desolada. Basta con ponerse a medir la longitud de la pista de aterrizaje (3.500 metros) para comprobar que es solo 100 metros más largo que la del aeropuerto Guaraní de Ciudad del Este (3.400 metros), o 147 metros más que la del Silvio Pettirossi de Asunción (3.353 metros).
Y como le dijo un poblador chaqueño a un enviado del diario Clarín: “los únicos norteamericanos que a veces vemos por aquí, son unos turistas perdidos que llegan desde Bolivia para ver a los indios”.
Aun así, a cada cierto tiempo me divierte repasar los mitos periodísticos que tanto atraen a los corresponsales extranjeros al Paraguay.
Lo preocupante es cuando se establece políticas de Gobierno en base a esos mitos.