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viernes, 21 de agosto de 2009

Crónica para no dejar dormir a los corruptos


Más de uno o una tiene huellas de balazos o cuchilladas en el cuerpo. Colecciones de atentados y amenazas de muerte. Y, por sobre todo, profundas cicatrices en el alma, tras tantos viajes a los infiernos de la corrupción y la miseria.
“Muchos políticos y mafiosos de nuestros países estarán sin dormir, tan solo de saber que están todos juntos aquí, reunidos”, bromeaba Mirko Lauer, presidente del Instituto Prensa y Sociedad, que nos convocó a más de 50 comunicadores a la primera Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación en Lima, Perú.
Allí estaba el brasileño Eduardo Faustini, gurú de la cámara oculta de la Rede Globo, quien nunca permite que se le tome una foto, para que los corruptos y criminales a quienes caza no lo identifiquen. Estaba la indoblegable Giovanna Segnini, del diario La Nación de Costa Rica, quien reveló cómo la Iglesia Católica de su país operaba una red financiera ilegal (Primer Premio 2009 a la mejor Investigación Periodística), o cómo el gobierno del Nobel de la Paz Oscar Arias apoyó diplomáticamente a China, a cambio de la venta de bonos de la deuda pública por 300 millones de dólares.
Estaba Marina Walker, del International Consortium of Investigative Journalism, quien dirigió una mega investigación de 22 periodistas (entre ellos la compatriota Mabel Renhfeldt) en 14 países, demostrando cómo la mafia internacional usa a naciones como el Paraguay para producir y contrabandear cigarrillos, cuya recaudación financia operaciones de grupos violentos como las FARC colombianas o la taliban Al Qaeda.
Estaban el colombiano Gerardo Reyes, que ganó el Pulitzer con sus reportajes sobre lavado de dinero; el peruano Gustavo Gorriti, quien precipitó la caída de Fujimori y Montesinos al destapar sus negociados; y el argentino Daniel Santoro, que metió preso a Menem por el tráfico de armas a Ecuador y Croacia, quien participó on line gracias a la magia de internet.
Estaba una nueva generación de jóvenes recién llegados a la logia de los investigadores, los que suman el uso de redes de internet y hojas de cálculos Excel a la lupa de los viejos sabuesos, donde el periodismo paraguayo resuena cada vez más fuerte: el colega Luis Bareiro, de Última Hora, ganó una mención por su serie sobre el financiamiento de la campaña colorada con fondos públicos.
Más de 200 reportajes presentados al Premio Ipys-Transparencia (“nunca vimos tanta calidad y cantidad”, confesó un miembro del jurado). Mientras los colegas de Estados Unidos se quejan de la crisis, en Latinoamérica se vive un tiempo de explosión y crecimiento investigativo. En palabras de Mirko Lauer: una linda noticia para no dejar dormir a los corruptos.

viernes, 27 de febrero de 2009

Contrabando y política


“Yo soy comerciante, no soy contrabandista”, me aclaró Evaristo Ríos, luego de relatar cómo realizó varios vuelos en su avioneta, ingresando ilegalmente partidas de cigarrillos a la Argentina, cargas presuntamente pertenecientes al actual director de Yacyretá, ingeniero Carlos Cardozo.

Quise saber cómo se llama entonces al hecho de introducir cigarrillos a un país vecino, sin pagar impuestos, y él me explicó: “El contrabando se cometió en otro país, no en Paraguay. Nosotros llevamos una carga con factura legal, de una manufactura que expedía todo en regla”.

Años atrás había escuchado la misma explicación por parte del caudillo colorado Reinerio Santacruz, dueño de varias tabacaleras en el Este, cuando le pregunté cómo se sentía al ser acusado de contrabandista. “Yo no hago contrabando. Yo fabrico cigarrillos y los vendo legalmente en el Paraguay, pagando todos mis impuestos. Ahora, si mis productos aparecen al otro lado de la frontera… ¡yo no tengo la culpa!”, me dijo.

Cuando el colega Roberto Sosa entrevistó a Evaristo Ríos el jueves a la mañana, en radio Cardinal, para preguntarle si el avión Cesna 180, que cayó detenido el 13 de julio de 2005 en Corrientes, Argentina, con 1.659 cajas de cigarrillos, pilotado por el coronel Lorenzo Benítez Liseras (el mismo al que el presidente Lugo visitó subrepticiamente el miércoles y lo reincorporó a la milicia, a pesar de estar condenado por contrabando), era de su propiedad, Ríos contestó que sí.

Cuando Roberto le preguntó de quién era la carga aprehendida, Ríos largó la bomba: “Nosotros trabajábamos con el ingeniero Cardozo, por decirlo así, hacíamos contrabando de cigarrillos”.

Tras una afanosa búsqueda, llegué a su casa, en el Área 5 de Presidente Franco, el jueves a la tarde. La misma residencia en la que estuvo el entonces candidato presidencial Fernando Lugo en el 2007, cuando se formó la primera directiva de Tekojoja Alto Paraná. Allí Carlos Cardozo fue elegido secretario general, y Evaristo Ríos secretario de finanzas. Es decir: Ríos manejaba las finanzas del movimiento político referente del actual presidente de la República.

Me concedió la entrevista con amabilidad, aunque luego ya no quiso hablar con otros medios. No tengo pruebas de que las acusaciones de Ríos contra Cardozo sean verdad, pero sus palabras están allí, registradas en el grabador. Dirigentes de Tekojoja Alto Paraná confirman que estas mismas denuncias las hizo hace un año, en Asunción, ante los máximos directivos de la organización política, aunque ahora estos aseguren desconocer a Ríos.

Encontrar vínculos entre contrabando y política en los Gobiernos colorados resultaba algo casi natural. Pero comprobarlo en el entorno de un Gobierno que se embandera con las mejores esperanzas del cambio, resulta decepcionante. ¿A usted no?