Considerada la mujer más rica y poderosa del país, enfrenta una nueva pelea judicial con sus hijastras. Las versiones sobre el origen de su fortuna empañan su trabajada imagen de éxito empresarial.
Por Andrés Colmán Gutiérrez
El ronco sobrevuelo de un avión ultraliviano quebró la tranquilidad rural de Tacuatí, San Pedro, a 213 kilómetros al norte de Asunción, en la tarde del sábado 15 de enero de 2000. A bordo de la aeronave iban Matías Bucci, hijo del afamado estilista paraguayo Osvaldo Bucci, y el ganadero francés Gilbert Llorens, propietario de la Estancia Paso Itá.
Según el informe de la Comisaría Policial 10ª, de Tacuatí, "sobrevolaban en una avioneta de fabricación casera, a unos 70 metros de altura, y no lograron esquivar una antena de radio, yendo a embestir contra ella en forma violenta".
El avión cayó a tierra con gran estruendo. Los tripulantes fueron trasladados a Asunción aún con vida. Bucci falleció a pocas horas de ingresar a terapia intensiva. Llorens murió al día siguiente.
La viuda del ganadero, la suiza Maris Franca Antognoli, se vio envuelta en un primer conflicto judicial por la herencia con las dos hijas del anterior matrimonio de Llorens, Cristianne y Solange, circunstancia en que terminó siendo demandada y condenada por producción de documentos públicos de contenido falso, junto con la escribana María Stella Galiano.
El 4 de mayo de 2001, el juez Óscar Delgado la condenó a un año y seis meses de cárcel, más una multa de 500 millones de guaraníes, pero la prisión fue sustituida por acciones de beneficencia. Ese mismo día, firmaron un acuerdo reparatorio, distribuyendo los bienes y desistiendo de toda acción penal.
LIDERAZGO. La hasta entonces anónima Maris Franca se empezó a revelar como Mary Llorens, una mediática líder ganadera e industrial, fue presidenta de la Cámara Paraguaya de la Carne, empresaria exitosa al frente del frigorífico Frigomerc y la marca de producción e investigación genética Viradolce, con siete estancias que abarcan 70.000 hectáreas de tierras y cerca de 120.000 cabezas de ganado.
Bien relacionada con los círculos políticos de poder, fue reconocida como una de las principales contribuyentes a la campaña electoral del presidente Fernando Lugo, con quien suele ser vista con frecuencia en reuniones en Palacio, exposiciones ganaderas y eventos sociales.
EL PASADO. El 13 de setiembre de 2011, una intervención fiscal en un caso presentado como intento de extorsión a Mary Llorens, derivó en la detención de su hijastra Cristianne y tres abogados.
A la vez permitió revelar datos sobre supuestos orígenes de la fortuna del extinto Gilbert Llorens, a quien la Justicia italiana investigó como presunto integrante de una mafia de contrabando de cigarrillos y lavado de dinero.
El 13 de mayo de 2011, en un e-mail remitido al periodista Luis Bareiro, de ÚH, el abogado Mariano Moyano, representante de Cristianne Llorens (ambos actualmente presos), planteó graves acusaciones:
"Las circunstancias del 'accidente' (de Llorens) nunca fueron aclaradas. No obstante ello, sí sabemos que la viuda Maris Llorens dispuso rápidamente su cremación", indica Moyano.
El abogado sostiene que Gilbert Llorens "era un conocido traficante de alcohol y cigarrillos en Italia y Yugos- lavia (actualmente Montenegro)", y que la adquisición de los bienes en Paraguay provienen de estos fondos.
La nueva arremetida judicial contra Mary Llorens, por parte de sus dos hijastras, estaba basada en la presunción de que la empresaria ocultó bienes de Gilbert en el anterior reparto de la herencia.
¿OCULTAMIENTO? Moyano y los abogados paraguayos Laura Pangrazio y Fidel Trigo granada solicitaron, en junio de 2011, a la jueza Nilse Ortiz Aquino unas diligencias preparatorias para que comparezcan dos personas identificadas como miguel ángel meza Bartrina y Nélida Núñez Ramírez.
Meza Bartrina, exsocio de Gilbert, sería quien puede atestiguar la existencia de una propiedad rural que presuntamente se ocultó a las hijas.
Según el expediente tramitado ante la jueza Aquino Ortiz, se trata de la finca 1020, del distrito de San Pedro de Ycuamandyyú, "adquirida con dinero del señor Gilbert Llorens y para el señor Gilbert Llorens, y transferida a la señora Nélida Núñez Ramírez, luego de la muerte del señor Llorens, sin haber sido incluida en la sucesión", según refiere la presentación hecha por abogados de Cristianne Llorens.
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Los cuatro fantásticos que no eran superhéroes
The Pizza Connection (La conexión pizza) no es un sistema de distribución de comidas rápidas, sino el pintoresco nombre que dio la prensa italiana a la mayor investigación de lavado de dinero en los años 80, en el que se menciona a muchos supuestos mafiosos que hicieron fortuna con el contrabando de cigarrillos desde Estados Unidos, canalizados a través de puertos francos italianos a países europeos y asiáticos.
Entre los involucrados en The Pizza Connection que la Fiscalía de Bari, Italia, incluyó en sus investigaciones, aparece Gilbert Llorens, el ganadero que llegó a Paraguay en 1985 junto con su esposa Maris Franca Antognoli, aunque ya poseían una estancia en Tacuatí desde 1976.
El francés es mencionado como integrante de un equipo de nombre también pintoresco, conocido como "los fabulosos cuatro" o "los cuatro fantásticos", que incluye además a Luis García Manolo, Patrick Laurent, Patrick Monnier y el susodicho Llorens, pero que no tienen nada que ver con el célebre equipo de superhéroes de historietas y cine, creados por el sello editorial Marvel.
BUSCADOS. "La Fiscalía de Bari, de hecho, también busca a Gilbert Llorens, un francés trasplantado a Suiza. Pero Llorens murió hace poco más de un año atrás, en Paraguay, donde había invertido muchos millones de dólares en las fincas y explotaciones agrícolas", escribió el periodista italiano Vittorio Malagutti, en el diario Corriere Della Sera, página 17 de la edición del 27 de febrero de 2001.
Malagutti, uno de los más célebres periodistas investigadores de casos de corrupción y lavado de dinero en Italia, autor de varios libros, ubica a Llorens entre los privilegiados capos que habitaban en lujosas mansiones en el Villone Hollywood, en las afueras de Lugano, en el cantón del Tesino, en Suiza, hasta que las investigaciones encaminadas desde la Justicia italiana obligaron a buscar otros aires.
Lugano es la ciudad donde Gilbert conoció a Maris Franca Antognoli, y se casó con ella en 1982. Juntos viajan al Paraguay en 1985, donde Llorens ya tenía una propiedad de 4.000 hectáreas.
CONTACTO EN MONTENEGRO. El 27 de febrero de 2001, el diario italiano La Reppublica publica un artículo titulado: "Así que el contrabando financiaba a Montenegro", en donde el periodista Lello Parise –a partir de la confesión del capo contrabandista italiano Gerardo Cuomo– ilustra cómo funcionaba la gran operación internacional de tráfico de cigarrillo, que involucraba incluso al entonces presidente del pequeño estado balcánico de Montenegro, Milo Djukanovich, quien renunció al cargo ante el escándalo.
Parise también menciona a cuatro presuntos mafiosos, entre ellos "dos franceses residentes en Suiza: Patrick Monnier, Raimondo y Gilbert Llorens, alias Marcelo.
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La empresaria no quiere hablar
"No insistan, la señora Mary Llorens ya no va a hacer declaraciones sobre este tema, por el momento", respondió el abogado Felino Amarilla, representante legal de la empresaria y ganadera, ante los reiterados reclamos de ÚH para una entrevista para la elaboración de este reportaje.
Luego del sonado caso de detención de su hijastra, Cristianne Llorens, y de sus abogados, el pasado 13 de setiembre, la empresaria concedió breves declaraciones a medios radiales, antes de viajar durante más de una semana a Buenos Aires y llamarse a silencio "por recomendación de su abogado".
En diálogo con Luis Bareiro, en Monumental, a minutos de abordar el avión a Argentina, Mary Llorens negó las acusaciones contra su difunto esposo.
"Hace diez años terminó la definición de la herencia. Cualquier bien oculto o no oculto, en Marte, en la Luna o el mar, ella (su hijastra, Cristianne) no tenía nada que reclamar", argumentó.
NEGACIÓN. En otro momento, negó las presuntas vinculaciones de su difunto esposo con la mafia italiana.
"Él era un comerciante trabajador y honesto, que declaraba el cien por ciento de sus operaciones en Suiza", destacó
También negó que su marido haya viajado siquiera a la República de Montenegro. "Todo eso es una fantasía de la fiscalía italiana que, para perseguir el contrabando de cigarrillos en Italia, involucró a todos, desde el fabricante hasta a los intermediarios legales, como era Gilbert", precisó.
Aseveró que su marido era representante de varias marcas de cigarrillos que importaba legalmente a Suiza. "Ahora, si alguien compraba los cigarrillos de él y luego enviaba a Montenegro, para después volver a enviar a Italia de contrabando, eso ya no era su responsabilidad, sino del comprador", alegó.
SILENCIO. El representante legal de Mary Llorens, Felino Amarilla, respondió en los mismos términos, negando las acusaciones.
"Hay un proceso que se resolverá en la Justicia paraguaya. Hemos denunciado un caso de intento de extorsión agravada y hay personas imputadas. Mi cliente no tiene nada más que responder por ahora", indicó.
(Reportaje publicado en el díario Última Hora, páginas 14 y 15 de la edición del domingo 9 de octubre de 2011).
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domingo, 27 de noviembre de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
Los indígenas sojeros
Después de haber leído tantos libros e investigaciones que aseguran que el cultivo de la soja produce riqueza solo para unos pocos empresarios rurales, en su mayoría extranjeros, mientras condena a una gran masa de campesinos e indígenas a sobrevivir en la miseria, cuesta entender una experiencia como la de los Aché de Puerto Barra Tapyi, Alto Paraná, que han encontrado justamente en la producción agrícola mecanizada de la oleaginosa el medio para construir su prosperidad y salir del atraso, sin renunciar a la esencia de su cultura y su identidad como pueblo originario.
Este miércoles 9 de marzo nos tocó participar del ritual de celebración de la cosecha en los campos de la comunidad, a 130 kilómetros al Sur de Ciudad del Este, y fue llamativo verlos con los rostros cubiertos por sus tradicionales pinturas de fiesta, cantando un himno primordial en lengua Aché, mientras tres potentes y modernas máquinas cosechadoras recolectaban hasta 4.200 kilos por hectárea de las 100 cultivadas de soja, en un rendimiento que les permitirá obtener cerca de 300 mil dólares para las 38 familias asentadas.
Han tenido que pasar más de 35 años desde que sus antepasados eran perseguidos y cazados como animales en los montes del Alto Paraná, cuando los patrones de obrajes ofrecían sumas de dinero por cada cabeza de “indio guayakí” muerto. El anciano José Kuategi, guardián de la memoria de su pueblo, todavía tiembla cuando recuerda los horrores de los últimos 28 indígenas Aché que salieron del monte, desnudos y atados con sogas, temidos como enemigos peligrosos.
Pero la solidaridad de una familia misionera les ayudó a encontrar un refugio a orillas del río Ñacunday, donde hoy mantienen una comunidad modelo en unas 850 hectáreas de tierra recuperada y asegurada, en donde guardan reservas de bosques para enseñarles a sus hijos como era vivir en el monte, pero a la vez aprenden a manejar la computadora conectada a internet, y a desarrollar 240 hectáreas de agricultura de renta, combinada con rubros de consumo, manejando sus propios tractores y sembradoras mecánicas.
Hay varios interesantes aspectos a ser estudiados en esta rica experiencia que rompe esquemas y teorías. Indígenas que no tienen niños mendigando en las calles, y mantienen con orgullo la esencia de su cultura originaria. ¿Acaso haberse convertido en sojeros incorpora a los Aché al sistema capitalista, cuando el dinero que obtienen con su laboriosidad productiva es re-distribuido comunitariamente, y una gran parte se destina a mejorar los servicios sociales: salud, educación, comedor colectivo...?
viernes, 10 de julio de 2009
El Puente de la Enemistad

Para quien llega desde Foz de Yguazú (Brasil) a Ciudad del Este (Paraguay), cruzar la frontera por el Puente de la Amistad, sobre el río Paraná, es relativamente fácil.
El tránsito es rápido, el paisaje es lindo, y en el lado paraguayo hay un panorama caótico pero fluido: edificios en reparaciones, aduaneros que no hacen revisiones molestas (a no ser que usted traiga algún cargamento visible, en cuyo caso tal vez le pidan coima para agilizar el paso), y hasta una nueva Policía de Turismo que ayuda con sus orientaciones.
Si usted realiza el mismo cruce en sentido contrario, del Paraguay al Brasil, tendrá inconvenientes: largas y exasperantes colas, en las que permanecerá atrapado por varias horas hasta alcanzar la Aduana brasileña, donde funcionarios de la Receita Federal revisan lenta y minuciosamente las mercaderías adquiridas por los “sacoleiros”. De los seis carriles instalados para el paso de vehículos, normalmente funcionan dos, y a veces uno solo, como si deliberadamente quisieran que el cruce sea un verdadero calvario, y a todo brasileño se le quiten las ganas de venir a hacer compras en el Paraguay.
Ahora, esta situación se agravará mucho más. Desde el 1 de agosto, cada una de las aproximadamente 25.000 personas que cruzan diariamente el Puente de la Amistad, tendrá que registrar su ingreso a territorio brasileño, al igual que la salida. Con la infraestructura actual, significará colapsar totalmente el mayor flujo de cruce fronterizo del Cono Sur.
Brasil tiene todo el derecho a ejercer controles, pero es inevitable ver en esta medida otro intento de Itamaraty para asfixiar al comercio de Ciudad del Este, defendiendo intereses de otros grupos económicos, como los que abastecen el tráfico comercial desde la zona franca de Manaos.
No es cierto que sea una acción a favor de la legalidad, pues cuando más trabas se crean en el Puente, más surgen las peligrosas rutas alternativas, como los puertos clandestinos para el contrabando a orillas del río Paraná y el Lago de Itaipú, cuya existencia el Brasil abiertamente conoce, tolera y estimula (a cada muelle pirata del lado paraguayo hay un equivalente en el lado brasileño).
Es llamativo el silencio o la indiferencia del Gobierno paraguayo. Ciudad del Este, que aporta 500 millones de dólares anuales al fisco, queda solitariamente librada a su suerte ante un nuevo ataque en esto que ya tendría que llamarse Puente de la Enemistad, como si no existiera nuestra Cancillería, ni los foros del Mercosur. ¿Será un castigo político a gobiernos locales de signo partidario diferente, o tan solo otra muestra de la ineficacia o la indolencia del actual Gabinete?
El tránsito es rápido, el paisaje es lindo, y en el lado paraguayo hay un panorama caótico pero fluido: edificios en reparaciones, aduaneros que no hacen revisiones molestas (a no ser que usted traiga algún cargamento visible, en cuyo caso tal vez le pidan coima para agilizar el paso), y hasta una nueva Policía de Turismo que ayuda con sus orientaciones.
Si usted realiza el mismo cruce en sentido contrario, del Paraguay al Brasil, tendrá inconvenientes: largas y exasperantes colas, en las que permanecerá atrapado por varias horas hasta alcanzar la Aduana brasileña, donde funcionarios de la Receita Federal revisan lenta y minuciosamente las mercaderías adquiridas por los “sacoleiros”. De los seis carriles instalados para el paso de vehículos, normalmente funcionan dos, y a veces uno solo, como si deliberadamente quisieran que el cruce sea un verdadero calvario, y a todo brasileño se le quiten las ganas de venir a hacer compras en el Paraguay.
Ahora, esta situación se agravará mucho más. Desde el 1 de agosto, cada una de las aproximadamente 25.000 personas que cruzan diariamente el Puente de la Amistad, tendrá que registrar su ingreso a territorio brasileño, al igual que la salida. Con la infraestructura actual, significará colapsar totalmente el mayor flujo de cruce fronterizo del Cono Sur.
Brasil tiene todo el derecho a ejercer controles, pero es inevitable ver en esta medida otro intento de Itamaraty para asfixiar al comercio de Ciudad del Este, defendiendo intereses de otros grupos económicos, como los que abastecen el tráfico comercial desde la zona franca de Manaos.
No es cierto que sea una acción a favor de la legalidad, pues cuando más trabas se crean en el Puente, más surgen las peligrosas rutas alternativas, como los puertos clandestinos para el contrabando a orillas del río Paraná y el Lago de Itaipú, cuya existencia el Brasil abiertamente conoce, tolera y estimula (a cada muelle pirata del lado paraguayo hay un equivalente en el lado brasileño).
Es llamativo el silencio o la indiferencia del Gobierno paraguayo. Ciudad del Este, que aporta 500 millones de dólares anuales al fisco, queda solitariamente librada a su suerte ante un nuevo ataque en esto que ya tendría que llamarse Puente de la Enemistad, como si no existiera nuestra Cancillería, ni los foros del Mercosur. ¿Será un castigo político a gobiernos locales de signo partidario diferente, o tan solo otra muestra de la ineficacia o la indolencia del actual Gabinete?
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