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domingo, 27 de noviembre de 2011

El expulsado administrador del EPP, atrapado entre dos fuegos

Manejó las finanzas del grupo armado, que lo echó de sus filas, acusándolo de aportar 100 mil dólares a la campaña de Lugo. Prófugo de la Justicia, Óscar Luis Benítez está oculto y teme que lo ejecuten.


Por Andrés Colmán Gutiérrez

En algún lugar, escondido entre cuatro paredes, está un hombre con identidad falsa, que duerme con un ojo cerrado y el otro abierto; mira constantemente de reojo a sus espaldas, y no se despega ni un instante del arma de fuego que lleva siempre consigo.
Se llama Óscar Luis Benítez, aunque usa otros nombres. Arrastra la oscura leyenda de haber sido administrador de las finanzas del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), en donde ganó el apodo de guerra Ramón, además del suyo, Male′i.
Su foto está multiplicada en los carteles de "buscados", que distribuyen la Fiscalía y el Ministerio del Interior, ofreciendo recompensa por su captura, acusado de haber participado, junto a otros miembros del EPP, en el secuestro de María Edith de Debernardi (2000 y 2001) y en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas (2004 y 2005).

LA SENTENCIA. Un correo electrónico que llegó el pasado lunes 21 de noviembre a radio Ñandutí, selló la suerte de Male′i.
Desde la cuenta aguayo.german@yahoo.com, el texto decía: "Comunicado del Ejército del Pueblo Paraguayo. Comunicamos a nuestro querido pueblo que: Luis Ramón Benítez fue expulsado de nuestras filas por haber pasado 100.000 dólares para la campaña luguista, prevalecido de su condición de administrador".
Aunque mezcla uno de sus nombres reales con el de combate (Ramón), organismos de seguridad admiten la posibilidad de que sea un comunicado auténtico del EPP.ç"Estamos analizando el documento. Tenemos versiones de que Benítez habría quedado fuera de la estructura organizativa del EPP", señala la fiscala Antisecuestro Sandra Quiñónez.
Un poblador del asentamiento Sidepar 3000, en Canindeyú, lugar de residencia y base de operaciones de Benítez durante muchos años, admite: "Aquí sabemos que Male′i fue expulsado del EPP hace un tiempo y actualmente está escondido, con miedo a que la Policía lo agarre, pero también a que le maten sus propios excompañeros".
El morador –quien reclama anonimato por seguridad–, revela que Benítez "estuvo trabajando hasta hace poco como peón en el establecimiento de Eduardo Núñez, en Sidepar, pero después se escapó de allí y permanece oculto. Tiene mucho miedo de que le conviertan en otro Severiano Martínez" (en alusión a otro exmiembro del EPP, quien desertó y se ocultó trabajando como peón en una estancia del Chaco, con identidad cambiada, hasta ser descubierto y caer abatido en un enfrentamiento con la Policía, el 27 de julio de 2011).

HISTORIA OSCURA. Nacido en Yhú, Caaguazú, Óscar Luis Benítez es uno de los muchos campesinos que en los 90 ocuparon tierras en la expropiedad de la empresa Siderúrgica del Paraguay (Sidepar), expropiada por el Estado paraguayo para 740 familias.
A principios de 2000, Juan Arrom y Osmar Martínez, líderes del partido Patria Libre (PL), realizaron las primeras visitas para formar bases políticas en la zona, y Óscar Luis Benítez se convirtió en uno de los principales dirigentes.
Las condiciones de aislamiento y de difícil acceso en que se encuentra, a unos 280 kilómetros al noreste de Asunción, convirtieron Sidepar 3000 en uno de los bastiones privilegiados del EPP.
Hasta ese lugar asegura haber sido llevado el joven Rubén Darío Bernal, a fines de 2004, para recibir adiestramiento en técnicas de guerrilla, en la columna que lideran Osvaldo Villalba (comandante Alexander) y Manuel Cristaldo Mieres (subcomandante Santiago).
Bernal, más conocido como "el guerrillero arrepentido" tras entregarse a las autoridades en 2006 en Huguá Ñandú, asegura que el entrenamiento en los montes de Sidepar duró varias semanas, y contó con el asesoramiento de dos expertos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Óscar Luis Benítez, o Ramón, entró a formar parte del grupo armado y su habilidad en el manejo de las finanzas lo ubicaron en el rol de administrar los fondos provenientes de secuestros o de aportes cobrados a ganaderos, que en la jerga del EPP se denominan "retención a oligarcas" o "impuesto revolucionario".

AGENTE INMOBILIARIO. El 28 de marzo de 2005, como parte de las investigaciones tras el secuestro de Cecilia Cubas, la Fiscalía allanó dos viviendas: una en Villa Cerro Corá, Lambaré, y otra en el barrio Palma Loma, de Luque.
En ambas casas, pero sobre todo en la de Luque, se encontró una compleja infraestructura de muñecos con figuras humanas y habitaciones con paredes a prueba de sonido, entre otras evidencias, que hicieron suponer que eran bases de adiestramiento para miembros del EPP.
Las indagaciones demostraron que la vivienda de Luque fue comprada por Óscar Luis Benítez, a nombre de Lidia Samudio, y es una de varias otras que fueron adquiridas o alquiladas por el "agente inmobiliario" del grupo armado, utilizadas tanto para el secuestro de María Edith, como el de Cecilia Cubas.
Varios cuadernos incautados durante el procedimiento muestran el detalle con que Benítez anotaba los ingresos y egresos del dinero que manejaba, incluyendo gastos de compra de equipos de comunicación, movilidad, víveres, medicamentos y los costos inmobiliarios.
Juan Domingo Martínez, uno de los detenidos, relató que Óscar Luis Benítez, y su novia, Marlene Ortiz Meza, habitaban en la casa de Palma Loma, hasta que desaparecieron del lugar poco antes de la Semana Santa de 2005.
Marlene, la novia de Ramón, era hija de Hugo Julián Ortiz Villalba, docente de Sidepar 3000, quien sería asesinado diez años después, en setiembre de 2010, por miembros del EPP, cerrando un círculo de pólvora y sangre.
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Desencanto del EPP con Lugo

"Aquí todos trabajamos por la candidatura de Fernando Lugo, con fuerza, con rabia, todos los sectores. Pero no hubo cambios. La lucha de clases continúa igual", declaró José Villalba, hermano de Carmen Villalba, y uno de los voceros extraoficiales del grupo, durante una entrevista con ÚH, en enero de 2009.
Aunque no habló de aportes en dinero, admitió un respaldo inicial a la candidatura, de parte de referentes del grupo.
El jueves último, el presidente Lugo negó haber recibido cualquier tipo de financiación del EPP a su campaña.
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Marcado por el crimen de su suegro

La sangre por el crimen de su exsuegro y abuelo de su hija, el educador Hugo Julián Ortiz Villalba, es la marca más fuerte que los pobladores del asentamiento de Sidepar 3000 le reprochan al ex administrador del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), Óscar Luis Benítez.
El docente, quien ejercía el cargo de director del Área Educativa Número 8, residía en una casa vecina a la de Óscar Luis, en el núcleo urbano de Sidepar 3000, y aunque en principio habían sido amigos y familiares, se distanciaron cuando Ortiz Villalba le recriminó por sus andanzas con el grupo armado y le pidió que se aleje de su hija Marlene, y de la pequeña hija de ambos (de Óscar Luis y Marlene), una niña actualmente con 10 años de edad.
Se tejen muchas versiones sobre las causas del asesinato. En Sidepar 3000 todos hablan en voz baja y con miedo, y nadie quiere asumir ser identificado en una entrevista. Pero en voz baja narran que el profesor Hugo Julián fue quien brindó algunos informes a las autoridades acerca de las andanzas del EPP en la zona, y por ello pagó con su vida. Y que uno de sus ejecutores, o cómplices, fue su propio exyerno, Óscar Luis Benítez.

EL CRIMEN. Sucedió cerca de las 9.30 del 1 de setiembre de 2010. El profesor Hugo Julián regresaba de la chacra con su esposa, Clotilde Meza, por un desolado camino rural, cuando les salieron al paso dos hombres con ropa militar tipo camuflaje y quepis cubriéndole los rostros, con armas de fuego, presumiblemente escopetas calibre 12.
La mujer cuenta que gritó y pidió clemencia, pero uno de los hombres disparó a quemarropa contra su marido. El primer tiro fue en el estómago, otro en la cabeza y el tercero directo al corazón. Tras cerciorarse de que Ortiz Villalba estaba muerto, se alejaron sin hacer caso a la mujer.
El crimen provocó la reacción de las autoridades, quienes ordenaron rastrillaje de la región, derivando en un enfrentamiento entre efectivos policiales y miembros del EPP, el 3 de setiembre, circunstancias en que cayó abatido Gabriel Zárate Cardozo, alias Simón, considerado el número 3 en el mando jerárquico del grupo armado.
El otro que estaba con él logró escapar, sin precisarse su identidad, aunque los pobladores sostienen que era el propio Óscar Luis Benítez.

ADIESTRADOR. Llamativamente, Gabriel Zárate Cardozo fue uno de los jóvenes campesinos que habría sido captado y que recibió adiestramiento de parte de Oscar Luis Benítez.
En la lista se menciona además a Nimio y Vidalina Cardozo Cáceres, primos de Gabriel, y a Alcides Mereles Ruiz, alias Presi.
Hoy, en la soledad de su escondite, el ex administrador del EPP se debate entre el dilema de entregarse a la Justicia o seguir expuesto a que lo encuentren sus excompañeros.

(Reportaje publicado en el diario Última Hora, páginas 66 y 67 del domingo 27 de noviembre de 2011).

Mary Llorens: Una historia de dinero, poder y guerra familiar

Considerada la mujer más rica y poderosa del país, enfrenta una nueva pelea judicial con sus hijastras. Las versiones sobre el origen de su fortuna empañan su trabajada imagen de éxito empresarial.


Por Andrés Colmán Gutiérrez

El ronco sobrevuelo de un avión ultraliviano quebró la tranquilidad rural de Tacuatí, San Pedro, a 213 kilómetros al norte de Asunción, en la tarde del sábado 15 de enero de 2000. A bordo de la aeronave iban Matías Bucci, hijo del afamado estilista paraguayo Osvaldo Bucci, y el ganadero francés Gilbert Llorens, propietario de la Estancia Paso Itá.
Según el informe de la Comisaría Policial 10ª, de Tacuatí, "sobrevolaban en una avioneta de fabricación casera, a unos 70 metros de altura, y no lograron esquivar una antena de radio, yendo a embestir contra ella en forma violenta".
El avión cayó a tierra con gran estruendo. Los tripulantes fueron trasladados a Asunción aún con vida. Bucci falleció a pocas horas de ingresar a terapia intensiva. Llorens murió al día siguiente.
La viuda del ganadero, la suiza Maris Franca Antognoli, se vio envuelta en un primer conflicto judicial por la herencia con las dos hijas del anterior matrimonio de Llorens, Cristianne y Solange, circunstancia en que terminó siendo demandada y condenada por producción de documentos públicos de contenido falso, junto con la escribana María Stella Galiano.
El 4 de mayo de 2001, el juez Óscar Delgado la condenó a un año y seis meses de cárcel, más una multa de 500 millones de guaraníes, pero la prisión fue sustituida por acciones de beneficencia. Ese mismo día, firmaron un acuerdo reparatorio, distribuyendo los bienes y desistiendo de toda acción penal.

LIDERAZGO. La hasta entonces anónima Maris Franca se empezó a revelar como Mary Llorens, una mediática líder ganadera e industrial, fue presidenta de la Cámara Paraguaya de la Carne, empresaria exitosa al frente del frigorífico Frigomerc y la marca de producción e investigación genética Viradolce, con siete estancias que abarcan 70.000 hectáreas de tierras y cerca de 120.000 cabezas de ganado.
Bien relacionada con los círculos políticos de poder, fue reconocida como una de las principales contribuyentes a la campaña electoral del presidente Fernando Lugo, con quien suele ser vista con frecuencia en reuniones en Palacio, exposiciones ganaderas y eventos sociales.

EL PASADO. El 13 de setiembre de 2011, una intervención fiscal en un caso presentado como intento de extorsión a Mary Llorens, derivó en la detención de su hijastra Cristianne y tres abogados.
A la vez permitió revelar datos sobre supuestos orígenes de la fortuna del extinto Gilbert Llorens, a quien la Justicia italiana investigó como presunto integrante de una mafia de contrabando de cigarrillos y lavado de dinero.
El 13 de mayo de 2011, en un e-mail remitido al periodista Luis Bareiro, de ÚH, el abogado Mariano Moyano, representante de Cristianne Llorens (ambos actualmente presos), planteó graves acusaciones:
"Las circunstancias del 'accidente' (de Llorens) nunca fueron aclaradas. No obstante ello, sí sabemos que la viuda Maris Llorens dispuso rápidamente su cremación", indica Moyano.
El abogado sostiene que Gilbert Llorens "era un conocido traficante de alcohol y cigarrillos en Italia y Yugos- lavia (actualmente Montenegro)", y que la adquisición de los bienes en Paraguay provienen de estos fondos.
La nueva arremetida judicial contra Mary Llorens, por parte de sus dos hijastras, estaba basada en la presunción de que la empresaria ocultó bienes de Gilbert en el anterior reparto de la herencia.

¿OCULTAMIENTO? Moyano y los abogados paraguayos Laura Pangrazio y Fidel Trigo granada solicitaron, en junio de 2011, a la jueza Nilse Ortiz Aquino unas diligencias preparatorias para que comparezcan dos personas identificadas como miguel ángel meza Bartrina y Nélida Núñez Ramírez.
Meza Bartrina, exsocio de Gilbert, sería quien puede atestiguar la existencia de una propiedad rural que presuntamente se ocultó a las hijas.
Según el expediente tramitado ante la jueza Aquino Ortiz, se trata de la finca 1020, del distrito de San Pedro de Ycuamandyyú, "adquirida con dinero del señor Gilbert Llorens y para el señor Gilbert Llorens, y transferida a la señora Nélida Núñez Ramírez, luego de la muerte del señor Llorens, sin haber sido incluida en la sucesión", según refiere la presentación hecha por abogados de Cristianne Llorens.
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Los cuatro fantásticos que no eran superhéroes

The Pizza Connection (La conexión pizza) no es un sistema de distribución de comidas rápidas, sino el pintoresco nombre que dio la prensa italiana a la mayor investigación de lavado de dinero en los años 80, en el que se menciona a muchos supuestos mafiosos que hicieron fortuna con el contrabando de cigarrillos desde Estados Unidos, canalizados a través de puertos francos italianos a países europeos y asiáticos.
Entre los involucrados en The Pizza Connection que la Fiscalía de Bari, Italia, incluyó en sus investigaciones, aparece Gilbert Llorens, el ganadero que llegó a Paraguay en 1985 junto con su esposa Maris Franca Antognoli, aunque ya poseían una estancia en Tacuatí desde 1976.
El francés es mencionado como integrante de un equipo de nombre también pintoresco, conocido como "los fabulosos cuatro" o "los cuatro fantásticos", que incluye además a Luis García Manolo, Patrick Laurent, Patrick Monnier y el susodicho Llorens, pero que no tienen nada que ver con el célebre equipo de superhéroes de historietas y cine, creados por el sello editorial Marvel.

BUSCADOS. "La Fiscalía de Bari, de hecho, también busca a Gilbert Llorens, un francés trasplantado a Suiza. Pero Llorens murió hace poco más de un año atrás, en Paraguay, donde había invertido muchos millones de dólares en las fincas y explotaciones agrícolas", escribió el periodista italiano Vittorio Malagutti, en el diario Corriere Della Sera, página 17 de la edición del 27 de febrero de 2001.
Malagutti, uno de los más célebres periodistas investigadores de casos de corrupción y lavado de dinero en Italia, autor de varios libros, ubica a Llorens entre los privilegiados capos que habitaban en lujosas mansiones en el Villone Hollywood, en las afueras de Lugano, en el cantón del Tesino, en Suiza, hasta que las investigaciones encaminadas desde la Justicia italiana obligaron a buscar otros aires.
Lugano es la ciudad donde Gilbert conoció a Maris Franca Antognoli, y se casó con ella en 1982. Juntos viajan al Paraguay en 1985, donde Llorens ya tenía una propiedad de 4.000 hectáreas.

CONTACTO EN MONTENEGRO. El 27 de febrero de 2001, el diario italiano La Reppublica publica un artículo titulado: "Así que el contrabando financiaba a Montenegro", en donde el periodista Lello Parise –a partir de la confesión del capo contrabandista italiano Gerardo Cuomo– ilustra cómo funcionaba la gran operación internacional de tráfico de cigarrillo, que involucraba incluso al entonces presidente del pequeño estado balcánico de Montenegro, Milo Djukanovich, quien renunció al cargo ante el escándalo.
Parise también menciona a cuatro presuntos mafiosos, entre ellos "dos franceses residentes en Suiza: Patrick Monnier, Raimondo y Gilbert Llorens, alias Marcelo.
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La empresaria no quiere hablar

"No insistan, la señora Mary Llorens ya no va a hacer declaraciones sobre este tema, por el momento", respondió el abogado Felino Amarilla, representante legal de la empresaria y ganadera, ante los reiterados reclamos de ÚH para una entrevista para la elaboración de este reportaje.
Luego del sonado caso de detención de su hijastra, Cristianne Llorens, y de sus abogados, el pasado 13 de setiembre, la empresaria concedió breves declaraciones a medios radiales, antes de viajar durante más de una semana a Buenos Aires y llamarse a silencio "por recomendación de su abogado".
En diálogo con Luis Bareiro, en Monumental, a minutos de abordar el avión a Argentina, Mary Llorens negó las acusaciones contra su difunto esposo.
"Hace diez años terminó la definición de la herencia. Cualquier bien oculto o no oculto, en Marte, en la Luna o el mar, ella (su hijastra, Cristianne) no tenía nada que reclamar", argumentó.

NEGACIÓN. En otro momento, negó las presuntas vinculaciones de su difunto esposo con la mafia italiana.
"Él era un comerciante trabajador y honesto, que declaraba el cien por ciento de sus operaciones en Suiza", destacó
También negó que su marido haya viajado siquiera a la República de Montenegro. "Todo eso es una fantasía de la fiscalía italiana que, para perseguir el contrabando de cigarrillos en Italia, involucró a todos, desde el fabricante hasta a los intermediarios legales, como era Gilbert", precisó.
Aseveró que su marido era representante de varias marcas de cigarrillos que importaba legalmente a Suiza. "Ahora, si alguien compraba los cigarrillos de él y luego enviaba a Montenegro, para después volver a enviar a Italia de contrabando, eso ya no era su responsabilidad, sino del comprador", alegó.

SILENCIO. El representante legal de Mary Llorens, Felino Amarilla, respondió en los mismos términos, negando las acusaciones.
"Hay un proceso que se resolverá en la Justicia paraguaya. Hemos denunciado un caso de intento de extorsión agravada y hay personas imputadas. Mi cliente no tiene nada más que responder por ahora", indicó.

(Reportaje publicado en el díario Última Hora, páginas 14 y 15 de la edición del domingo 9 de octubre de 2011).

sábado, 24 de abril de 2010

Caso Santiago Leguizamón: La marca de la impunidad


Pedro Juan Caballero, Paraguay, verano de 1985. Desde la ventanilla, la ciudad se extendía como un árido sueño difuminado entre remolinos de tierra roja.
El ómnibus me dejó frente a un céntrico hotel, en la zona más turbulenta junto a la línea divisoria. La tarde empezaba a caer y el aire parecía impregnado con un denso olor a barricada. Me instalé en una habitación y pedí un teléfono. Busqué el número del corresponsal que alguien me había apuntado en un papel. Me habían dicho que se trataba del director de una radio local.
El papel decía: 2598, Radio Mburucuyá, Santiago Leguizamón.
Una voz grave y enérgica me respondió desde el otro lado del tubo. Le expliqué que acababa de llegar, enviado por el diario para realizar una serie de notas periodísticas, y que necesitaba su ayuda. Me preguntó donde estaba alojado y le di el nombre del hotel. Entonces, con un tono imperativo que en principio me asustó, me ordenó que recogiera inmediatamente mis cosas y lo esperara a la entrada.
-Vas a venir a la radio –me dijo-. No voy a permitir que un colega quede abandonado en ese antro de pandillaje.
Toda protesta fue en vano. Quince minutos más tarde, un hombre corpulento y burlón preguntaba por mí en la recepción. Allí empecé a conocerlo, sin presagiar todavía que me encontraba frente a la dimensión de una leyenda.

* * * *

En esa época, el local de Radio Mburucuyá no era más que una pequeña casa de tablas construida en medio de un enorme terreno baldío, casi en las afueras de la ciudad, a unos setecientos metros de la “terra de ningueim” (tierra de nadie), como llaman los lugareños a ese mundo entre dos países que es la frontera seca paraguayo-brasileña.
Una precaria torre de metal que bailaba con las ráfagas del viento norte le servía de antena. Más de una vez la estructura fue derribada por las tormentas, pero a los pocos días estaba otra vez levantada, desafiante, irradiando su mensaje transgresor.
Adentro, en un pequeño estudio armado con equipos que parecían sacados de un museo, Santiago Leguizamón ofrecía cotidianamente su programa Puertas abiertas, un espacio de libre comunicación que abarcaba todo el territorio de la mañana, tejiendo una amplia red de información y solidaridad, mas allá del constante sobresalto de vivir en la frontera.
Me impresionó encontrar esa línea periodística tan claramente crítica y comprometida con el cambio en una radioemisora del interior, sobre todo en una zona tan marcada por la corrupción y la violencia como el Amambay. En medio de la tormentosa niebla represiva de la dictadura, Santiago había logrado encender una luz de esperanza para toda la ciudadanía honesta de Pedro Juan Caballero, con la que se identificaron decididamente quienes deseaban convertir esa comarca del terror en un espacio de integración y convivencia solidaria.

* * * *

-¿Por qué Radio Mburucuyá es prácticamente una excepción con respecto a las demás radios del interior? –le pregunté una mañana, mientras tomábamos mate en el estudio, antes de empezar la transmisión.
-El secreto es muy sencillo –me respondió-. Para mí, el micrófono de la radio es mucho más que un simple trozo de metal.

* * * *

Su dormitorio estaba instalado en una habitación contigua al estudio de la radio. Allí, al lado de la suya, en forma permanente había dos o tres camas disponibles “para los atorrantes que siempre caen de visita”. Le gustaba compartir su casa, su vida y su trabajo, como si la entrega hacia los demás fuera su mejor forma de ser feliz.
Como empresario era buen periodista. Pasaba avisos radiales que nunca se facturaban, porque eran pedidos de sus múltiples amigos o correspondían a algún servicio social. Allá por el 88 se le ocurrió la idea de instalar un “negocio anexo” a la emisora, un lavadero automático para vehículos, que resultó en un rotundo fracaso. Allí quedaron las costosas instalaciones, sub utilizadas para lavar los “móviles” de la radio, que se reducían a una camioneta, una citroneta destartalada, una moto y algunas bicicletas.
Desde 1990 había comenzado a editar Mburucuyá Revista. Perdía plata, pero no le importaba.
-Si quisiera volverme millonario, vendería la radio y me dedicaría al contrabando –me dijo una vez-. Me resultaría tremendamente fácil, porque conozco a todos los mafiosos de la zona.

* * * *

Conocía a la mafia, sí. Pero desde el otro lado de las barricadas de combate, que había comenzado a edificar con sus palabras aceradas, defendiendo a golpes de claridad el nebuloso sueño de la democracia.
Cada vez que uno de sus móviles llamaba para informar que había amanecido un cuerpo acribillado en medio de la línea divisoria, Santiago se indignaba porque daban la noticia como quien informa sobre el estado de tiempo.
“No podemos resignarnos a aceptar el crimen en Pedro Juan como parte de la vida cotidiana. Cada asesinato tiene que seguir siendo un motivo de escándalo”, exhortaba en sus programas.
Una de sus frases favoritas era la que se atribuye a San Juan Crisóstomo y que estampó con letras visibles en el primer número de Mburucuyá Revista. La frase dice: “Hay que temer más el escándalo que produce el silencio, y no el escándalo que proviene de la verdad revelada”.

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Vivir bajo constante presión y recibiendo continuas amenazas no le impedía derrochar su espíritu farrista y dicharachero. Le gustaba organizar asados en el patio de la radio, compartir el whisky, la cerveza o la caipirinha. Acudía casi todos los días a almorzar en su lugar favorito: el “Pato Restaurante”, propiedad de uno de sus amigos más queridos, Julio Cesar Acosta, entonces presidente de la Liga Deportiva del Amambay, quien se negaba a cobrarle la cuenta a pesar de sus continuas protestas.
“La feijoada que preparan en el Pato es lo mejor de Pedro Juan y Ponta Porá”, solia propagar. Precisamente, ese trágico viernes del 26 de abril de 1991, Santiago se dirigía al mismo local para celebrar el Día del Periodista con sus amigos y toda la gente de la radio, cuando la muerte lo esperó en una esquina. Desde entonces, en el Pato quedó un lugar vacío junto a una mesa que ya nunca nadie podrá llenar.

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En principio se burlaba de las amenazas de muerte y los avisos que le hacían llegar los mafiosos. Aquella mañana, horas antes de su muerte, le dijo a Humberto Rubín: “Prefiero la muerte física a la muerte ética”. Llevaba un revólver en la guantera, más para tranquilizar a sus amigos que como verdadera medida de precaución. Aceptaba la compañía de su fiel e incondicional secretario Pedro “Carapé” Cabral, no tanto por seguridad, sino para tener a álguien que oyera sus plagueos. La ultima vez que lo vi fue dos meses antes de su muerte, cuando pasó por la redacción del diario a dejarme los últimos ejemplares de su revista. Me contó que un conocido industrial yerbatero de Pedro Juan le había dicho: “Cuidate, porque te van a matar”.
Recuerdo que en esa ocasión le pregunté algo que ya varias veces le habíamos cuestionado con otros colegas: si valía la pena ese estilo de “periodismo kamikaze” que él ejercía con tanta audacia en esa región donde no hay policías ni jueces que te puedan proteger. Recuerdo que hubo un largo silencio, antes de que me respondiera con otra pregunta: “¿Y te parece que hay otra manera...?”.

* * * *

Cuando se supo la trágica noticia, me encontraba con los colegas Héctor Guerín y Oscar Torrents en Ciudad del Este, en una conferencia con los estudiantes de periodismo, y recuerdo que ninguno supo qué decir. Nos quedamos largamente en silencio, juntando bronca y dolor
Después vinieron las marchas, el sepelio desgarrador, la indignación, las promesas del presidente Andrés Rodríguez: “No descansaremos hasta atrapar a los asesinos”. El rostro de Santiago multiplicado en pancartas y volantes. Santiago con alas de ángel dibujado por Casartelli. Santiago estatua de bronce gracias a Herman Guggiari. Santiago convertido en nombre de una calle. Santiago premio de periodismo. Santiago en los informes internacionales sobre derechos humanos. Santiago ritual de encuentro cada 26 de abril, con flores, discursos y velas encendidas. Santiago grito, canción, proclama, símbolo vivo, espina lacerante.
Y por detrás de todo, una realidad cruel: el caso Santiago Leguizamón es el patético ejemplo de la inoperancia del trabajo policial y judicial en el Paraguay.
UN paciente trabajo realizado por los periodistas y abogados José Valiente y Eligio Fariña, quienes -por encargo del Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), con apoyo del Ministerio Público y de la organización Reporteros sin Fronteras- durante largos meses bucearon de lleno en el voluminoso Expediente N° 70 del Juzgado del Crimen del Amambay, permitió revelar las elementales e inexplicables torpezas cometidas desde el principio en el proceso de la investigación, los múltiples y sospechosos cabos que se dejaron sueltos, como si existiera una deliberada voluntad oficial de permitir que el crimen de Santiago Leguizamón continúe en la más absoluta impunidad, mientras sus asesinos se pasean por las calles, a plena luz del día.
El informe fue presentado por el SPP a las máximas autoridades del poder Judicial, del Poder Legislativo y del Poder Ejecutivo, a principios de 1998. Desde entonces, a pesar de las públicas promesas, no se ha avanzado casi nada.
El expediente N° 70 duerme su sueño telarañas en algún estante olvidado del Poder Judicial.

lunes, 11 de agosto de 2008

Así murió el ex dictador Stroessner (1)


Alfredo "Goli" Stroessner trata de huir del asedio de la prensa por una salida lateral del Hospital Santa Luzia, pero le dan alcance. (Foto: A.C.G.)

Gustavo Stroessner y su sobrino Diego Domínguez son descubierto tratando de alejarse del Hospital, donde el ex dictador estaba internado. (Foto: A.C.G).


La primera nota lograda el domingo 13 de agosto y publicada el lunes en portada de Última Hora.

La crónica detrás de la crónica: Revelaciones del enviado de Última Hora y Telefuturo que acompañó la larga agonía del Tiranosaurio, a dos años de su fallecimiento en Brasilia.

Por Andrés Colmán Gutiérrez

Asunción, 12 de agosto de 2006.
Son las 21.50 de una calurosa noche de sábado. Tras una agotadora semana laboral, me dispongo a disfrutar de una agradable velada, en compañía de una querida amiga. Una copa de vino, una rica pizza casera, una amable plática junto a la piscina, cuando suena el teléfono celular.
En el identificador de llamadas salta el nombre luminoso de Oscar Ayala Bogarín, jefe de Redacción de Última Hora. Es casi seguro que no llama para saludar. ¿Qué hago? ¿Atiendo o me hago el ñembotavy?
-¿Hola…?
-Vos tenés siempre listo tu equipaje, ¿verdad? Quiero que estés en el Aeropuerto para las 5 de la mañana.
-¡Noooo…! Mañana ningo es domingo. Necesito quedarme en camita hasta bien tarde. ¿No tenés pio otra víctima…?
-Puedo mandar a otro, pero este tema es para vos. Stroessner está agonizando en un hospital de Brasilia. Una fuente muy cercana me asegura que esta vez no sobrevive. Ya te reservé pasaje en el primer vuelo de Tam.
-¿A qué hora en el Aeropuerto, me dijiste…?
A las 04:15, el chofer del móvil de Última Hora toca la bocina en la puerta. En el Silvio Pettirossi me encuentro con Rufino Recalde, camarógrafo de Telefuturo, quien será mi compañero de viaje. Me entrega los pasajes y viáticos que algún somnoliento administrador tuvo que proveer en medio de madrugada.
-¿Vos conocés Brasilia? Yo nunca antes estuve… –confiesa Rufino, mientras la nave se desliza entre las nubes.
Le digo que sí, que ya estuve en dos ocasiones. La última fue en marzo de 2004, cuando el entonces director de ÚH, Tony Carmona, me envió a relatar el dorado exilio de Stroessner. No pude entrevistarlo, pero alcancé a verlo fugazmente en su auto junto al Lago Paranoá, y logré acceder a invalorables testimonios para reconstruir su vida cotidiana en la Fortaleza de la Soledad.

EL CERCO PERIODÍSTICO. Llegamos a Brasilia después del mediodía. Nos registramos en el Hotel das Naçoes y en seguida abordamos un taxi hasta el Hospital Santa Luzia, en el Sector Hospitalario Sur, donde está internado el ex dictador, según nuestra fuente.
Desde Asunción ya habían realizado consultas telefónicas y el Hospital lo había negado reiteradas veces: No hay ningún paciente con el nombre de Alfredo Stroessner. Para mayor confusión, su nieto homónimo, Alfredo “Goli”, había asegurado a una radioemisora paraguaya que el anciano general se estaba recuperando satisfactoriamente en su residencia particular, fuera de peligro.
En la entrada del Hospital no hay periodistas apostados, ni parientes o amigos conocidos. ¿Habrá sido falso el dato? Le digo a Rufino que guarde su cámara y me espere afuera. Con cara de visitante perdido me acerco a la recepcionista. Una de las ventajas de haber crecido en la región fronteriza de Canindeyú, es haber aprendido a hablar bien el portugués. Pregunto “¿Aonde fica a Unidade de Cuidados Intensivos?”, y ella me indica un largo pasillo.
Al final, una puerta cerrada y protegida celosamente por dos hombres de traje negro. Imposible pasar. Al lado, un escritorio y otra recepcionista. Morocha simpática, muy bella. Me acerco. Esta vez hablo en español. Le digo que acabo de llegar del Paraguay y busco a un “conocido” que está internado allí.
-¡Nao se pode pasar…! –me avisa-. ¿Cómo chama o paciente que vocé procura?
-Stroessner. Alfredo Stroessner.
Ella escribe en la computadora. El nombre no le resulta extraño. Algo sale en la pantalla que no alcanzo a ver.
-¿Vocé e parente dele…?
-Vengo del Paraguay, quisiera verlo o hablar con alguien de la familia, por favor… -le ruego.
-Vocé me aguarda un momentiño, por favor –dice ella, con una dulce sonrisa, mientras levanta el tubo. Siento que los latidos de mi corazón se detienen.

LA CONFIRMACIÓN. Pasa un largo silencio hasta que alguien, al otro lado del tubo, contesta.
-¡Oi…! ¿O Bestard está…?
La telefonista ha dicho otro nombre, pero a mi me pareció escuchar “Bestard”, y allí surge una confusión. ¿Será el doctor Miguel Angel Bestard, uno de los más cercanos ex colaboradores de Stroessner?
-Tein aquí uma pessoa que veio do Paraguay, para visitar vocês. ¿O que faço? ¿Deixo ele subir...? –pregunta ella.
Yo rezo para que le digan que sí, pero evidentemente la voz al otro lado del tubo dice otra cosa. Ella me mira y me hace un gesto de que me aproxime. Me pasa el teléfono.
-¿Hola…? –oigo una voz masculina, en tono seco pero amable, en un español bien paraguayo.
¿Será Bestard…? Me juego.
-¿Hola…? ¿Doctor Bestard…? –pregunto.
La voz duda un momento.
-Si… ¿usted quién es?
-Soy Andrés Colmán, periodista del diario Última Hora y del canal Telefuturo, acabo de llegar de Asunción. Quisiera conocer el estado de salud en que se encuentra el general Stroessner.
-¡No, no, no…! -se alarma, y deja percibir un tono de enojo, aunque no pierde la cortesía-. Perdone, pero no le puedo dar ninguna información. Con la prensa no podemos hablar. Esto es algo privado, de la familia…
-Entiendo, doctor –le insisto, tratando de que no corte el teléfono-. Le agradezco su amabilidad. Respetamos el dolor de la familia, pero entiendan ustedes de que se trata de la salud de una figura política muy importante en el Paraguay, y es natural que busquemos información.
-Si, si, entiendo… pero no le puedo decir nada más.
-Doctor, ya sabemos que Stroessner está internado aquí, en terapia intensiva, aunque hayan querido negarlo. ¿Nos puede decir cuál es su estado?
-El está bien, está muy bien, pero no le puedo decir nada más. ¡Gracias, y tenga buenos días…! –se despide, tajante, aunque sin cortar.
-¡Gracias, doctor…! –le digo.
Recién entonces escucho que el teléfono hace click.

BESTARD NO ERA BESTARD. Me siento eufórico. He obtenido la confirmación plena de que Stroessner está internado en terapia intensiva, un dato hasta entonces negado a todos los medios. Me despido apurado de la bella telefonista con mi mejor sonrisa. Si tuviera más confianza, le daría un beso.
Son casi las 5 de la tarde. Arrastro a Rufino hasta el estacionamiento y le tomo unas fotos mientras él filma con su cámara la fachada del hospital. Esa será la foto de tapa de la edición de Última Hora del lunes 14 de agosto de 2006, con un gran título que lo dice todo: “Stroessner agoniza”.
Empieza a oscurecer cuando llego al Hotel y me dirigo al Business Center. Hay una turista revisando mails en la única computadora con conexión a internet. Le pongo cara de desesperado, y me dice que ya está por terminar. Me siento y escribo un largo relato, que lleva como antetítulo genérico: “El ocaso del general”. Perdón, maestro Gabo.
Transcribo textualmente mi odisea y mi conversación con el supuesto “doctor Bestard”. Despacho el texto con las fotos, y después me instalo en la habitación para esperar que me llamen desde el canal para pasar un informe telefónico en Telediario, con Oscar Acosta y Sannie López Garelli.
Cuando finalmente corto el teléfono, ya son casi las diez de la noche en Brasilia. Recién entonces descubrimos que estamos muertos de hambre, que no hemos comido casi nada desde el desayuno en el avión, a media mañana. Salimos a la calle y está casi todo cerrado. Los brazilienses duermen temprano, aún más un domingo.
En una esquina, una “chopería” congrega a los últimos noctámbulos. Allí vamos: una ronda de “cervejiña” con casquiñas de sirí. ¡Ah, que delicia! Y un brindis por el primer éxito periodístico.
Lo que no sabía entonces, y lo supe solo dos días después, cuando hablé con una persona muy allegada a la familia Stroessner, era que “el doctor Bestard” no era el doctor Bestard. “Nunca estuvo ningún Bestard en el hospital. El único que estaba allí, esa tarde, aparte de los médicos y enfermeras, era el propio coronel Gustavo Stroessner”, me aseguró la fuente. Y luego me dio la estocada más dolorosa: “¡Vos hablaste personalmente con Gustavo, y no te diste cuenta!”.
Claro. La telefonista había dicho “Gustavo”, pero por su cerrado acento, yo entendí “Bestard”. El coronel solo me había seguido el apunte, aprovechándose de mi confusión. ¡Si hubiera sabido que estaba entrevistando al mismo Gustavo Strossner, el tono de esa primera nota hubiera sido muy diferente!

Lea en la próxima entrega: El gran Rubio, reducido a un alfeñique de 45 kilos.

sábado, 18 de agosto de 2007

SopaBrasiguaia destaca la creación de este blog



SopaBrasiguaia, el primer blog o diario virtual informativo dedicado a la frontera entre Brasil y Paraguay, con más de un año de vigencia en la blogósfera, dedica un reportaje en su edición del sábado 18 de agosto para saludar la aparición de Ñangapyry News y La Aventura Textual.
Producido por los brasileños Guilherme Dreyer Wojciechowski y Fernando R. V. Fernandes, SopaBrasiguaia es actualizado diariamente con temas de relevancia para los vecinos y visitantes de la frontera, con enfoque especial en todo lo que es publicado en la prensa paraguaya.
SopaBrasiguaia fue al aire por primera vez el 27 de noviembre de 2005. "Nuestra idea inicial era crear un espacio donde la gente se pueda informar sobre todo lo que ocurre en el otro lado de la frontera, en Paraguay. Escribimos en portugués debido a que los brasileños, en general, tienen poco conocimiento de la lengua española", destaca Guilherme.
"Otro dato importante que llevó a la creación del sitio fue que percibimos que nuestros compatriotas tienen poco – o nulo – conocimiento sobre la realidad de Paraguay. Para la gran mayoría, la imagen de todo el país está representada por la suciedad del microcentro de Ciudad del Este en las cercanías del puente y por las noticias de tráfico, contrabando, piratería y otros delitos frecuentemente publicados en la prensa", sostiene el editor.
Cuenta que, curiosamente, el principal público de SopaBrasiguaia está conformado por los "sacoleiros", a quienes interesa casi exclusivamente saber sobre como está el comercio en Ciudad del Este, la Aduana, la fiscalización en las rutas, etc.
"Con nuestro trabajo, pretendimos dar a conocer que Paraguay es mucho más. Al mismo tiempo que publicamos noticias sobre esos temas, escribimos sobre política, economía, cultura, historia, curiosidades de la prensa y fútbol paraguayo. O sea, para informarse sobre la frontera, inevitablemente, el lector ("sacoleiro" o no) también tendrá un inevitable y saludable contacto con los temas del cotidiano paraguayo", dice Guilherme.
Entre los servicios disponibles en el sitio, el lector podrá encontrar, en portugués, una guía práctica explicando los procedimientos para legalizar en Brasil las compras hechas en Paraguay, bien como información variada sobre política, economía, cultura y fútbol paraguayo.
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(El artículo publicado por SopaBrasiguaia, en portugués:)

Internet: Jornalista paraguaio adere a blogósfera

Por Guilherme Dreyer Wojciechowski - SopaBrasiguaia.com

Andrés Colmán Gutiérrez, um dos jornalistas mais conceituados do Paraguai, decidiu render-se de vez à praticidade dos blogs. Na semana que passou, Gutiérrez lançou dois blog, um jornalístico e outro literário, constituindo-se em um dos pioneiros da blogosfera no país vizinho.
Não que os blogs sejam uma novidade no Paraguai. De acordo com o autor, no entanto, esta é a primeira tentativa de produzir uma rede profissional, no sentido de proporcionar uma experiência independente de interatividade com os leitores.
"Parece que sou o primeiro jornalista paraguaio em habilitar um blog próprio, do tipo mais profissional. Estive averiguando e não se conhecem casos. Para mim é algo novo ainda, estou aprendendo, mas me entusiasma o potencial que o blog oferece", revelou.
O flerte de Gutiérrez com os meios digitais não é de hoje. Editor Investigativo do Diário Última Hora, de Asunción, o jornalista criou polêmica ao escrever artigos excepcionalmente críticos para o portal eletrônico do jornal. Alguns deles podem ser lidos em seu blog "http://colmangutierrez.blogspot.com/".
Por outro lado, seu blog literário, convenientemente denominado "http://andrescolman.blogspot.com/", traz passagens de sua carreira de escritor e roteirista, galardeada com o Prêmio Nacional de Narrativa, promovido pelo Editorial El Lector, em 1995.
Assim, em reconhecimento ao trabalho do jornalista maís citado nas páginas do SopaBrasiguaia.com, convidamos os leitores a conhecerem esta nova empreitada e aventurarem-se em uma jornada tipicamente paraguaia.