domingo, 31 de mayo de 2009

Carta de adiós a un orientador vocacional

Estimado doctor:
No voy a asistir a la próxima sesión de orientación vocacional en su consultorio, porque ya resolví la profunda crisis existencial que me tenía re-angustiado desde que terminé la secundaria. Se acabó la duda acerca de cuál carrera universitaria seguir, qué profesión abrazar en la vida.
Es que leí una noticia en la tapa del diario Última Hora y se me iluminaron los ojos. ¡Al fin vi la luz! Me convencí automáticamente: ¡Yo quiero ser guardia de Yacyretá!
Imagínese, doctor. ¿En qué otra carrera, oficio, profesión o lo que sea, en este país, puedo aspirar a ganar los 19 millones de guaraníes al mes que, según un informe de la Contraloría, ganaba un guardia de seguridad en la binacional?
Sí, claro: yo sabía que allí corría mucha plata al bolsillo de los muchachos. ¡Si el propio presidente argentino Menem calificó a Yacyretá de “monumento a la corrupción”, imagínese! Por eso no me extraña que la Contraloría diga que entre enero y agosto de 2008, última etapa del gobierno colorado de Duarte Frutos, la entidad gastó 23 millones de dólares solo en salarios, y entre quienes más cobraban hay políticos como el ex presidente de seccional de Villarrica, Dario Vázquez, 23 millones al mes, o el ex intendente de Ayolas, Antonio Barreto, 20 millones, sin que existan registros de que alguna vez hayan ido a trabajar.
Todo eso no me extraña. Lo que me sorprende es que, según la propia Contraloría, esa situación no haya cambiado mucho. Que a casi diez meses de haber asumido el “Gobierno del cambio y la transparencia”, el propio actual director de Yacyretá, ingeniero Carlos Cardozo, salga a justificar que los altos sueldos son una “conquista laboral”.
Cardozo debe saber de qué habla. Sus compañeros del partido Tekojoja en Alto Paraná cuentan que hace poco más de un año tenían que contribuir dinero para pagarle su combustible en las giras políticas. Ahora, sin embargo, él tranquilamente saca de su bolsillo 98 millones de guaraníes para devolver al erario público, porque dice que se equivocó al autorizar el financiamiento de un congreso de jóvenes socialistas en un Cuartel Militar.
Así que lo tengo resuelto, doctor: ¡Yo quiero ser guardia de Yacyretá! Y no pretendo cometer el error del ingeniero Aldo Ríos, quien siendo funcionario de la entidad, el mes pasado divulgó documentos que mostraban que se iba a pagar 5 millones de dólares por un Sistema de Monitoreo y Control de Gestión que nunca funcionó. En lugar de ser premiado por transparentar una irregularidad, Ríos fue inmediatamente despedido. Y en seguida el director Cardozo emitió la circular DMD 038/2009, por la que “está expresamente prohibido proveer documentaciones a personas extrañas a la institución”. De lo contrario, ¡ñácate!
Adiós y gracias por todo, doctor.
Su ex cliente, el futuro guardia de Yacyretá.

jueves, 21 de mayo de 2009

¡Grande, Joaquín!



¡Y ganó nomás, como tanto esperábamos!
Con un total de 3.500 votos volcados a su favor a través de Internet, el cortometraje animado Sebastian’s Voodoo, del joven realizador paraguayo Joaquín Baldwin, resultó el gran ganador del Festival cinematográfico de Cannes, Francia, en la categoría “Short Film Corner”.
A su manera, Joaquín repite o multiplica la gran hazaña que lograra nuestra compatriota Pacita Encina, en el 2006, cuando su opera prima, el film Hamaca Paraguaya, obtuvo el Premio de la Crítica en la sección “Un certain regard” (una mirada peculiar), también en Cannes.
El hecho de que jóvenes e ignotos realizadores, surgidos de un país casi sin historia audiovisual, totalmente huérfanos de apoyo del Estado o de instituciones privadas, se alcen con el mayor y más codiciado premio cinematográfico en sus respectivas categorías, es algo que habla muy bien del Paraguay, en medio de tantos flashes noticiosos internacionales sobre escándalos de hijos presidenciales, amenazas de bombas, complots políticos y mezquindades palaciegas.
Al igual de lo que fue la historia de Pacita, la de Joaquín Baldwin es también la historia del chico con genio y vocación, que logra abrirse paso para hacer lo suyo, contra viento y marea,.
Hace apenas 7 años era un talentoso diseñador de páginas web que trabajaba junto a Cristian Chena, en la revista Hypermedia, en Asunción, mientras soñaba con hacer cine de animación, y sentía que le faltaba el oxígeno.
Un buen día hizo sus maletas y partió a Ohio, Estados Unidos, para probar suerte en la Columbus College of Art & Design. De allí dio un salto a la UCLA, en Los Ángeles, donde realizó sus primeros cortos animados, entre ellos Papiroflexia, que pudo inscribir y lograr que sea finalista en el “Short Film Corner” de Cannes, en 2008.
Esa vez quedó lejos en la competencia final, pero Joaquín no tiró la toalla y redobló la apuesta. La experiencia ganada la volcó en Sebastian’s Voodoo. La excelencia lograda en la realización del nuevo corto permitió que sea elegido entre los diez finalistas, entre 1.400 obras presentadas desde todas partes del mundo.
El resto fue el aporte de los espectadores internautas, que tras deleitarse con asistir al magnífico material audiovisual en You Tube, dejaron sus votos a favor. Una rápida cadena promocional recorrió la red, con epicentro en Paraguay. La mayor parte de los 3.5oo votos fueron paraguayos, incluyendo a fans de lejanas localidades del interior del país, rompiendo el mito de que este es un pueblo al que no le gusta el cine, y que tiene poco acceso a Internet.
En los 4 minutos y pocos segundos que dura el corto, Joaquín cuenta la dramática y enternecedora historia de un muñequito vudú que logra escapar del gancho de un siniestro hechicero, pero en lugar de huir y salvarse a sí mismo, al ver que sus otros hermanos están condenados, entabla un mágico duelo de alfileres con el brujo, en el que finalmente decide sacrificarse para que los demás puedan vivir.
Una fina y elaborada técnica de animación, un hábil y magistral uso de encuadres, luces, música, ritmo, edición y tiempo dramático, permiten avizorar que Joaquín Baldwin, va camino a convertirse en uno de los más grandes directores paraguayos del cine de animación. Ahora tiene en proyecto convertir a Sebastian’s Voodoo en un largometraje producido por los grandes estudios. Luego de este premio, es seguro que lo va a lograr.
¿Todavía no viste el corto? Haz click aquí: Sebastian's Voodoo. Y disfrútalo, en alta definición (HD).

martes, 19 de mayo de 2009

Todos con Sebastian's Voodoo

Joaquín Baldwin es uno de esos talentosos chicos compatriotas que nos hacen sentir orgullosos de ser paraguayos.
Desde un país de extrema pobreza y orfandad a la hora de hacer cine, este joven compatriota de 25 años se abrió paso en el difícil mundo del entretenimiento audiovisual y hoy brilla con luz propia con su estupendo corto animado Sebastian’s Voodoo, que compite en en la Short Film Corner, en el festival de Cannes, Francia, y hasta ahora va en primer lugar en el voto on line. En 2008 ya había sido finalista con su anterior corto Papiroflexia.
Aquel joven y talentoso diseñador web que empezó trabajando en la revista de informática Hypermedia, con Christian Chena, y que en el 2002 se mudó a Los Estados Unidos, para estudiar en la Columbus College of Art & Design, en Ohio, para luego realizar un Master en la UCLA, en Los Angels, va camino a convertirse en uno de los grandes paraguayos en el cine mundial. Ahora acabamos de saber que Sebastian’s Voodoo figura entre los ganadores de los Oscar Estudiantiles de la Academia de Hollywood, cuya ubicación se conocerá el 13 de junio.
Así como la talentosa Pacita Encina, nos llenó de alegría hace pocos años, cuando su opera prima Hamaca Paraguaya ganó el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes, ahora Joaquin Baldwin nos lleva de nuevo a la cumbre artística del cine mundial.
Hay tiempo hasta este 20 de mayo para seguir votando por su corto Sebastian’s Voodoo y asegurar la gloria. Solo hay que tener una cuenta en You Tube, ingresar: , ver el corto y oprimir la quinta estrellita roja para registrar tu voto.

¡Vamos, que el cine paraguayo tiene mucha vida y futuro por delante!

lunes, 18 de mayo de 2009

Querida Ña Sara

No necesita ganar elecciones y ocupar un alto cargo en el Gobierno para transformar positivamente su entorno social. No inventa historias sobre conspiraciones políticas o anónimos planes de atentados para llamar la atención; simplemente hace noticia con su cotidiana y esforzada labor.
No recibe millonarios aportes de Yacyretá o Itaipú para financiar pomposos encuentros revolucionarios en donde discutir hipotéticas acciones de compromiso con el cambio; mientras muchos otros se pasan debatiendo, ella está trabajando y produciendo cambios efectivos, todos los días.
En el Día de la Madre, numerosas familias pobres han podido celebrar y compartir una comida digna, gracias a la campaña que Sara Servián implementa desde la Coordinadora de Amas de Casa, junto con la Cámara Paraguaya de Supermercados, poniendo a disposición 100 paquetes diarios de productos comestibles abaratados en 74 supermercados del país.
Ña Sara empezó esta iniciativa hace 3 años, junto al dueño de un supermercado barrial, cuando se le ocurrió crear un combo de productos básicos para una cena de Navidad, a un costo reducido para la gente humilde. Bautizó al emprendimiento con un nombre en guaraní que se volvió legendario: “Ñande karura”.
Su férrea voluntad encontró eco favorable en los empresarios de la Capasu, que hoy la ayudan a multiplicar la iniciativa cual bíblicos panes y peces en más supermercados y en varias épocas del año.
Es una mujer ya anciana, modesta y sufrida, pero su avanzada edad no le impide estar de pie todos los días, dirigiendo el comedor Mitâ Raity, en Tablada Nueva, donde entre 100 a 200 niños pobres hallan un plato de comida y sobreabundancia de amor.
Incansable luchadora, está siempre presente en las movilizaciones por una causa justa. “El derecho se exige, no se mendiga”, es su frase favorita. Pero no vacila en abrirse y plantear su postura crítica cuando sienten que la quieren utilizar, como sucedió recientemente con la marcha de los Sin Techos.
Hay un episodio que la pinta de cuerpo entero. En abril de 2008, tras la victoria electoral de la Alianza, Ña Sara estaba en la casa de Fernando Lugo, en Lambaré, cuando vio al coronel Heriberto Galeano. Encaró al militar y le increpó: “¿Qué hace aquí? ¡Usted es un corrupto, un símbolo del Paraguay que queremos cambiar!”. Cuando le dijeron que el propio Lugo mandó llamar al coronel, reaccionó airada: “¡Si eso es verdad, a partir de ahora me convierto en la primera opositora a Lugo!”.
En estos días en que muchos hablan del desencanto colectivo ante la inacción y la torpeza gubernamental, o cuando dicen que no hay noticias positivas, ni líderes en quien confiar, destaco la figura de Ña Sara. Ella es un ejemplo vivo y cotidiano de que el cambio es posible. Solo hace falta tener coherencia, idealismo, convicciones firmes, voluntad y espíritu de trabajar por los demás.

sábado, 2 de mayo de 2009

La Justicia en los tiempos de la gripe porcina

Le decían Chanchito, porque era gordo y sus modales recordaban a los del animal. Es un detalle de humor negro que ahora vuelva al Paraguay, tras 20 años de permanecer prófugo de la Justicia en Honduras, cubierto con un tapabocas ante la amenaza de la gripe porcina.
Las fotos de prensa y los informes televisivos lo muestran como un abuelito enfermo y cansado, postrado en silla de ruedas, sucumbiendo a la nostalgia de pasar sus últimos días en su Patria natal, aunque sea en la domiciliaria cárcel de oro que la bondad de la Ley puede regalarle, debido a su avanzada edad.
Pero es bueno que la memoria esquiva de la sociedad recupere la verdadera historia de unos de los más siniestros personajes que engendró la dictadura stronista, responsable directo de la persecución, tortura, asesinato, desaparición y exilio de cientos de compatriotas, además de haber sido uno de los jerarcas que más se enriquecieron ilícitamente.
Sabino Augusto Montanaro fue nombrado ministro del Interior por el dictador Alfredo Stroessner en noviembre de 1966, tras la caída de su antecesor Edgar L. Insfrán, y conservó el cargo hasta el fin de la tiranía, en febrero de 1989. Junto con el jefe de Policía, Alcibiades Brítez Borges, y el jefe de Investigaciones, Pastor Coronel, formaron el tenebroso trío que dirigió la implacable acción represiva durante más de dos décadas, en que se cuentan el aniquilamiento de las Ligas Agrarias, la OPM, la Pascua Dolorosa, el caso Goiburú, el atraco a Jejuí, el caso Martín Almada, la masacre de Caaguazú, la clausura de medios de prensa. Llegó a ser presidente del Partido Colorado, tras atracar la Junta de Gobierno de la ANR, al frente del “cuatrinomio de oro”, en agosto de 1987.
Al caer la dictadura, la fortuna personal de Montanaro estaba calculada en 10 mil millones de guaraníes. Sus bienes los obtuvo a través del ejercicio del terror. Una de sus varias estancias, Ganadera Chaco, la adquirió a precio regalado, luego de apresar y amenazar a su anterior propietario, Ramón Balbino Garelli. La transferencia la hizo en su propia inmobiliaria, Santa Elisa. Otra de sus tantas empresas, Comercial Industrial SRL, monopolizaba todas las ventas al Ministerio del Interior.
Tras huir presuroso, se refugió en Honduras, donde se hizo pastor de una Iglesia evengélica. Hay quienes dicen que vio la luz divina y se arrepintió de sus pecados. De ser así, tiene ante sí la oportunidad histórica de reparar en parte sus horribles crímenes, devolviendo lo robado y revelando la ubicación de las tumbas clandestinas en donde yacen anónimamente tantos compatriotas ejecutados, cuya desaparición aún mantiene en vigilia a sus familiares, y aún calcina la conciencia de una sociedad que no puede acabar de cerrar sus heridas.

viernes, 1 de mayo de 2009

Confesiones de las mujeres de Lugo




Por Andrés Colmán Gutiérrez y Jorge Torres Romero
(Publicado en la Revista Noticias de Argentina, edicion 1687 del 25 de abril)

-¿Necesitás algo más, monseñor…? –le preguntó la joven Viviana Rosalith Carrillo, de 16 años de edad, al obispo de San Pedro, Fernando Armindo Lugo Méndez, tras entregarle las ropas de cama, en la habitación donde él iba a pernoctar esa noche, como huésped ilustre.
El obispo la miró y la tomó de las manos, al responderle con voz suave y seductora:
-Sí, necesito… ¡te necesito a vos!
Era una calurosa noche de verano del 2000. El prelado había llegado en una gira pastoral por el interior del departamento de San Pedro hasta la localidad campesina de Choré, en donde una solícita feligresa, Edith Lombardo de Vega, invitó a Lugo a alojarse en su casa.
La señora Edith le presentó a su sobrina y ahijada, Viviana, una adolescente que se estaba preparando para recibir la confirmación de su fe católica, en una ceremonia que el mismo obispo iba a presidir en pocos meses.
No se sabe que más pasó esa noche, en la soledad de la habitación. Lo que sí se sabe, según le contó la chica a los abogados Walter Acosta y Claudio Kostinchok, es que allí empezó una relación prohibida entre el maduro obispo y la joven adolescente en vías de ser confirmada, que luego desembocó en un embarazo, del cual nació un niño, Guillermo Armindo, el 4 de mayo de 2007.
“Debido a mi corta edad e inexperiencia, fui seducida por su forma de hablar, por sus palabras bonitas, por sus expresiones bellas, y por las promesas que me hizo de renunciar a su cargo por mí, y que pretendía compartir una vida conmigo y que tengamos muchos hijos y formemos un hogar, habiendo sido él mi primer y único hombre”, revela.
El miércoles 8 de abril, en plena Semana Santa, los dos abogados presentaron en Tribunales la primera demanda de filiación contra Lugo, en la que Viviana Rosalith Carrillo le pedía al actual presidente de la República del Paraguay que reconozca la paternidad del pequeño Guillermo Armindo, iniciando la sucesión de escándalos que tienen al Paraguay paralizado, en donde tres (hasta ahora) pequeños niños han logrado lo que no lograron ni los dirigentes del otrora poderoso Partido Colorado, ni las supuestas conspiraciones políticas del folklórico general Lino Oviedo: hacer temblar al gobierno del presidente Fernando Lugo.
Así no solo se puso en jaque al hombre político, sino que se consolidó el mito del hombre íntimo: que Lugo es un play-boy empedernido –un “gaucho” como se le llama aquí- y que tiene una colección de hijos cuya existencia se rumorea desde hace años, pero que nunca había podido comprobarse. La Iglesia ya conocía la intensa actividad sexual del obispo cuando decidió separarlo elegantemente de la Diócesis de San Pedro y dejarlo sin cargo. Lo que no imaginó es que su pasado volvería para condenarlo.

PREFERENCIAS. “¡Al monseñor Fernando Lugo siempre le gustaron las jovencitas…!”, exclama con una sonrisa burlona Benigna Leguizamón, la segunda de las tres mujeres que hasta ahora se atribuyen públicamente haber mantenido relaciones sexuales y engendrado hijos del presidente, cuando aún era obispo de la Iglesia Católica.
Benigna tenía 18 años y un bebé en brazos en mayo de 2001, cuando llegó hasta el obispado de San Pedro, en la desolada región Norte del Paraguay, a pedir ayuda al entonces célebre “Obispo de los Pobres”, Fernando Lugo.
El padre de su hija, Francisco Luján, médico anestesista del hospital local, estaba casado con otra y le negaba la prestación alimentaria. La adolescente madre soltera confió en que el obispo le ayudaría en su desamparo, y así fue. Lo que ella no se esperaba era lo que él iba a pedirle a cambio.
“Al principio lo veía como un padre, como una persona bondadosa y amable. Me dio palabras de consuelo, me hizo sentir mejor, y me pidió que vuelva en ocho días. Así lo hice, y entonces me invitó a ir de paseo a su granja. Me fue envolviendo. Yo era una joven campesina, poco instruida, pobre y desesperada con una hija a la que tenía que cuidar. El se aprovechó de mi necesidad y me llevó a la cama. Y poco después me quedé embarazada de él”, recuerda Benigna.
Aunque no quiere entrar en detalles sobre los momentos íntimos de la relación, la mujer cuenta que los encuentros se consumaban en una granja rural que Lugo había comprado, a nombre del Obispado, en las afueras de la ciudad de San Pedro del Ycuamandyyú.
El obispo la alzaba en la camioneta y la llevaba a recorrer por el interior del Departamento, y más de una vez, los caminos de Benigna se cruzaron con los de Viviana Carrillo, la otra madre del otro hijo.
“Yo le conocí a Viviana, porque cuando pasábamos por Choré, nos quedábamos un rato en la casa de su tía y madrina, Edith Lombardo, pero yo ni me imaginaba que Fernando también andaba con ella en la misma época en que andaba conmigo, y seguro que ella tampoco se imaginaba que el papá de su hijo andaba también conmigo”, admite.
De aquella relación, también prohibida, el 9 de setiembre de 2002 nació Lucas Fernando, un chico que pronto cumplirá 7 años de edad. La mujer supo entonces que estaba condenada a callar por siempre el nombre del papá de su hijo.
“¿Cómo les iba a decir a la gente: me embaracé del monseñor Lugo? En el Paraguay, cuando una tiene hijo de un pa’i (sacerdote) y más todavía de un obispo, tiene que guardar silencio por vergüenza, es mejor decir que el niño no tiene padre, o que su papá es el Pombero (duende mitológico guaraní)”, comenta.
Un detalle llamativo es que a pesar de no haberlos reconocido inicialmente, Lugo insistió en que sus hijos lleven sus mismos nombres, o el de sus descendientes.
Benigna relata que cuando le contó al obispo que estaba embarazado de él, este insistió en que inscriba al niño con los dos nombres suyos: Fernando Armindo. “Yo le dije que Armindo me parecía un nombre muy feo, por eso le llamé Lucas Fernando”, dice.
La otra madre, Viviana Carrillo, relató a sus abogados que también le pidió ponerle su segundo nombre, Armindo, y el del abuelo del niño, Guillermo.

SIN REGRESOS. El 16 de agosto de 2008, al iniciar su primera jornada como presidente de la República, Fernando Lugo anunció públicamente que renunciaba a percibir su salario como jefe de Estado y lo iba a donar íntegramente para la ayuda a los pobres.
Al conocerse que tres mujeres admitían públicamente que él era el padre de sus hijos, la pregunta que se formuló la dirigente feminista Clara Rosa Gagliardone, presidenta de la Fundacion Kuña Aty, es con qué recursos el presidente asistirá a los niños, ya que no se conoce que Lugo tenga otros ingresos económicos.
Hasta ahora, según el relato de las madres, la asistencia del “padre de la patria” (como ahora se lo llama) a sus vástagos, ha sido escasa o nula.
En el caso de Benigna, ella admite que el entonces obispo le pasaba una ayuda económica mensual de 50 mil guaraníes (10 dólares), hasta octubre de 2003, cuando el niño cumplió dos años de edad. Luego la ayuda se cortó totalmente y el prelado ya no la recibía en el obispado, ni atendía sus llamadas telefónicas.
“Después que renunció como obispo, le llamé a Fernando y le conté que el niño se iba a bautizar y le pedí ayuda. El mismo se negó a darle ayuda, diciendo que no contaba con dinero, ayuda ésta que le pedí, en vista de que mi actual pareja en aquel entonces había sufrido derrame cerebral. El niño (Lucas Fernando) se comunicó con él por vía telefónica, pidiéndole una bicicleta. El mismo contestó: ‘Sí te voy a comprar’, cosa que hasta el día de hoy no cumplió”, relata Benigna.
En el caso de Viviana Carrillo, en el texto de la demanda que sus abogados presentaron inicialmente ante la Justicia, ella cuenta que el actual presidente “suele ayudarlo a su hijo económicamente, pero sólo después de que tenga que mendigarle varios días por su asistencia o cuando el mismo se halla enfermo”.
Cuenta que la asistencia económica era provista por un sobrino del presidente,
Fernando José Lugo, ya que el mandatario se mostraba cada vez más esquivo. “La última vez que nos vimos, estando dentro de un vehículo con él, discutiendo nuevamente por la desatención del mismo para con su hijo, y al señalarle que no podía ser que yo tuviera que mendigarles todos los meses para que su hijo pudiera comer, y que aparentemente él no lo quería, me dio un golpe en la cara, señalándome que jamás dijera eso”, sostiene.
En su denuncia a la Justicia, Viviana relata: “Me prohíbe salir en público, señalándome que es peligroso que la gente me vea, porque hay mucha gente mala, y que tiene muchos enemigos políticos que podrían utilizar a su hijo para coaccionarle. No me permite trabajar, y también es celoso, no queriendo que ningún hombre se me acerque, por lo que es toda una tortura vivir de esta manera, siempre con la excusa de que es peligroso por el cargo que él ocupa, por lo que me encuentro totalmente sola y aislada, pues mis familiares y amigos se apartaron de mí”.
Viviana Carrillo se vio favorecida, cuando tras el escándalo desatado con la revelación periodística de su caso, el presidente admitió públicamente que era el padre de la criatura. Hoy la mujer y su hijo viven en una casa que Fernando Lugo tiene en la ciudad de Lambaré.
Benigna Leguizamón no tuvo la misma suerte. Ella sigue viviendo en una pobreza extrema, en un barrio marginal de Ciudad del Este, en la zona de la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina.
El abogado Marcos Fariña, representante legal del presidente, le dijo que Lugo “no niega ni admite” que Lucas Fernando sea hijos suyo, pero prefería realizar una prueba de ADN en forma privada. Benigna se negó tajantemente y el martes 21 de abril inició una demanda judicial de filiación contra el mandatario.

MADRE MILITANTE. El similar perfil de “jovencitas campesinas ingenuas” que presentan las dos primeras madres que reclaman la paternidad de Fernando Lugo, fue roto el miércoles 22 de abril, con la aparición de Damiana Hortensia Morán, directora de una guardería en Capiatá (ciudad aledaña a la capital Asunción), la tercera mujer que dice haber engendrado un hijo del presidente.
A diferencia de sus predecesoras, Damiana se presenta como una activista social y política, vinculada al partido de izquierda Tekojoja, liderado por Fernando Lugo y relata haber conocido a Lugo en el 2006, luego de retirarse como obispo y lanzarse a la arena política.
Alega que de esa “relación militante” nació su hijo Juan Pablo (en homenaje al Papa fallecido), de un año y medio de edad, un “fruto del amor incondicional”. Ella no pide que el presidente reconozca a su hijo, habla maravillas de Lugo y considera que el caso de Benigna Leguizamón es “un fraude” preparado por enemigos del presidente.
El jueves, los diarios Última Hora y La Nación instalaron la sospecha de que el tercer caso fue instalado por sectores del propio Gobierno para tratar de lavar la deslucida imagen de Lugo.
Por las dudas, Damiana ya abre el Paraguay: dice que son seis las mujeres que demandarán el reconocimiento de filiación de sus hijos al presidente, y propone crear una Asociación de Primeras Damas o Primeras Madres, para negociar juntas cuestiones como la distribución de la ayuda alimentaria o la eventual herencia de los herederos del semental monseñor presidente.
Quizás Fernando Lugo no produjo los cambios que el electorado paraguayo esperaba de él, pero logró cambiar el rezo del Padre Nuestro. Entre los muchos chistes populares que han empezado a circular masivamente por Internet o por textos SMS de teléfonos celulares, se incluye la nueva versión humorística de la tradicional oración cristiana.
“Padre nuestro que estás en Mburuvichá Roga, cotizado sea tu nombre, venga a nosotros tu apellido, hágase el ADN en San Pedro como Ciudad del Este, danos hoy nuestra prestación alimentaria de cada mes, perdona las demandas de nuestras madres, como también nosotros perdonamos tu abandono, no nos dejes caer en la miseria y líbranos de la prensa. Amén”, dice la recreada plegaria.

sábado, 21 de marzo de 2009

DIEZ AÑOS...

¿Quién decidió el asesinato del vicepresidente de la República, Luis María Argaña, aquel 23 de marzo de 1999? ¿Quién dio la orden de disparar a quemarropa contra la multitud congregada en la Plaza del Congreso, en la trágica y heroica noche del 26? ¿Quién derramó la valiosa sangre de Henry Díaz Bernal, Manfred Stark, Armando Espinoza, Víctor Hugo Molas, José Miguel Zarza, Cristóbal Espínola, Tomás Rojas y Arnaldo Paredes? ¿Quién acribilló a balazos la esperanza joven izada en el viento rebelde de un Marzo que ya será por siempre Paraguayo?
Diez años después, el corrupto e ineficaz sistema de Poder Judicial que algunos llaman erróneamente Justicia, no ha podido responder a estas y a otras lacerantes preguntas. No ha podido… o no ha querido.
Diez años después, la presunta Justicia ya dictaminó que los asesinos no son los asesinos, y ya aceptó como plenamente válidas las surrealistas teorías de que las balas dieron la vuelta en la esquina y cayeron desde otra dirección, o que los Mártires de la Plaza se dispararon a sí mismos, así como también dictaminó que nunca hubo intentos de derrocar al Estado de Derecho en abril de 1996, ni en mayo de 2000. Los tanques de guerra nunca salieron a las calles, nunca hubo cañonazos contra la pared del Congreso, la realidad nunca existió y todos hemos sido víctimas de una alucinación colectiva
Diez años después hay una cruz de madera plantada en medio de la plaza, frente al viejo Cabildo, envuelta en nubes de olvido, indiferencia o silencio. Quienes hace diez años estaban allí, dispuestos a dar su vida por la libertad, hoy están en otra parte, -quizás en nuevos espacios de poder gubernamental, negociando con aquellos a quienes entonces consideraban “enemigos de la democracia”-, y les incomoda recordar todo lo que vivieron y sufrieron en esos días y noches de amor y de guerra. Pero aún así nunca faltará alguna vela encendida al atardecer, algún ramo de flores frescas, alguna canción emocionada en memoria de los mártires.
Diez años después, hay quienes siguen preguntándose si la más grande e increíble gesta ciudadana en la historia del Paraguay, valió realmente la pena. Y también muchas voces obstinadas y tercas seguimos creyendo absolutamente que si no hubiera habido un Marzo Paraguayo hace diez años, tampoco hubiera existido un vuelco histórico como el de abril de 2008, y que la sangre de los Mártires de la Plaza sigue iluminando este contradictorio, claroscuro, dubitativo pero imparable tiempo de cambio que hoy vive el Paraguay, en busca de su nuevo destino.

viernes, 27 de febrero de 2009

Contrabando y política


“Yo soy comerciante, no soy contrabandista”, me aclaró Evaristo Ríos, luego de relatar cómo realizó varios vuelos en su avioneta, ingresando ilegalmente partidas de cigarrillos a la Argentina, cargas presuntamente pertenecientes al actual director de Yacyretá, ingeniero Carlos Cardozo.

Quise saber cómo se llama entonces al hecho de introducir cigarrillos a un país vecino, sin pagar impuestos, y él me explicó: “El contrabando se cometió en otro país, no en Paraguay. Nosotros llevamos una carga con factura legal, de una manufactura que expedía todo en regla”.

Años atrás había escuchado la misma explicación por parte del caudillo colorado Reinerio Santacruz, dueño de varias tabacaleras en el Este, cuando le pregunté cómo se sentía al ser acusado de contrabandista. “Yo no hago contrabando. Yo fabrico cigarrillos y los vendo legalmente en el Paraguay, pagando todos mis impuestos. Ahora, si mis productos aparecen al otro lado de la frontera… ¡yo no tengo la culpa!”, me dijo.

Cuando el colega Roberto Sosa entrevistó a Evaristo Ríos el jueves a la mañana, en radio Cardinal, para preguntarle si el avión Cesna 180, que cayó detenido el 13 de julio de 2005 en Corrientes, Argentina, con 1.659 cajas de cigarrillos, pilotado por el coronel Lorenzo Benítez Liseras (el mismo al que el presidente Lugo visitó subrepticiamente el miércoles y lo reincorporó a la milicia, a pesar de estar condenado por contrabando), era de su propiedad, Ríos contestó que sí.

Cuando Roberto le preguntó de quién era la carga aprehendida, Ríos largó la bomba: “Nosotros trabajábamos con el ingeniero Cardozo, por decirlo así, hacíamos contrabando de cigarrillos”.

Tras una afanosa búsqueda, llegué a su casa, en el Área 5 de Presidente Franco, el jueves a la tarde. La misma residencia en la que estuvo el entonces candidato presidencial Fernando Lugo en el 2007, cuando se formó la primera directiva de Tekojoja Alto Paraná. Allí Carlos Cardozo fue elegido secretario general, y Evaristo Ríos secretario de finanzas. Es decir: Ríos manejaba las finanzas del movimiento político referente del actual presidente de la República.

Me concedió la entrevista con amabilidad, aunque luego ya no quiso hablar con otros medios. No tengo pruebas de que las acusaciones de Ríos contra Cardozo sean verdad, pero sus palabras están allí, registradas en el grabador. Dirigentes de Tekojoja Alto Paraná confirman que estas mismas denuncias las hizo hace un año, en Asunción, ante los máximos directivos de la organización política, aunque ahora estos aseguren desconocer a Ríos.

Encontrar vínculos entre contrabando y política en los Gobiernos colorados resultaba algo casi natural. Pero comprobarlo en el entorno de un Gobierno que se embandera con las mejores esperanzas del cambio, resulta decepcionante. ¿A usted no?

 

sábado, 21 de febrero de 2009

Villa hule Salto Monday

Desde que la represa de Itaipú asesinó en 1982 a los magníficos Saltos del Guairá, la única cascada importante que le queda al Paraguay como atracción turística es el Salto Monday, en las afueras de Presidente Franco, Alto Paraná.

No tiene la espectacularidad que tenían los Saltos del Guairá, o que tienen las argentino-brasileñas Cataratas del Yguazú, pero igualmente es hermoso e imponente. El gran caudal cayendo desde una altura de 40 metros de roca basáltica, en medio de un verde valle, deja boquiabierto a cualquier visitante.

Pero no es fácil apreciar en su plenitud esta maravilla. La señalización es pobre y deficiente. La propia ministra de Turismo, Liz Cramer, confesó que le cuesta llegar sola, sin la asistencia de un guía. Ni la Municipalidad, ni la Gobernación, ni Itaipú, ni el Gobierno central, se han dignado en construir una carretera asfaltada que facilite la llegada de turistas. Solo hay un empedrado escabroso.

El Parque Municipal Salto Monday es lindo, bien cuidado, con un precio de entrada simbólica (3.000 guaraníes por persona). Pero hay un problema: los miradores solo permiten ver la caída desde un costado. Las mejores vistas, las del frente, están en terrenos de propiedad privada, actualmente abandonados, y desde hace año objetos de invasiones por parte de personas autodenominadas “sin techos”, que ocasionan graves problemas de inseguridad a los visitantes.

Durante el último Festival del Salto Monday, periodistas que acompañaron a la delegación oficial de la Senatur fueron asaltados y despojados de sus cámaras cuando intentaban tomar fotos e imágenes en video desde el frente. Numerosos visitantes denunciaron robos y asaltos cada vez que buscan mirar la cascada desde una mejor perspectiva.

Hay una villa de ocupantes a la entrada al parque y varias alrededor. El 14 de febrero, Día de los Enamorados, 140 personas ingresaron a una propiedad de 12 hectáreas, en la zona más alta, y crearon la Villa San Valentín, un conjunto de precarias chozas con vista panorámica de frente a la cascada, que irónicamente se bautizó como “Villa hule Salto Monday”. Una publicación de Última Hora motivó la intervención del fiscal Troadio Galeano, quien logró que los ocupantes accedan a abandonar el inmueble, pero la amenaza sigue latente.

En un país serio, cuyas autoridades impulsen la protección de los recursos naturales y el desarrollo del turismo como una actividad económica importante, las tierras alrededor del Salto Monday ya habrían sido expropiadas, o declaradas como reserva manejable, con emprendimientos estatales y privados que permitan el máximo cuidado y el disfrute pleno de esta maravilla de la naturaleza. Aquí no. Aquí recién ahora se estudia la posibilidad de declarar la zona “de interés municipal”. El resto, nada.

Hace 25 años, los paraguayos permitimos que se cometa el mayor crimen ecológico de Sudamérica, al dejar que una represa mate a los Saltos del Guairá. ¿Dejaremos ahora que el Salto Monday se pierda entre una maraña de villas marginales?


lunes, 26 de enero de 2009

La historia del EPP (1): Una banda armada con entrenamiento guerrillero


En 1997, siete ex seminaristas y activistas sociales decidieron iniciar la lucha armada e intentaron robar un banco en Choré para reunir fondos. Fueron descubiertos y encarcelados, pero la ruta de sangre y pólvora ya estaba trazada.

Por Andrés Colmán Gutiérrez 

-¡Quieto…! ¡Manos arriba! ¡Policía…! –gritó el jefe de la Comisaría de Choré, Álvaro Ramírez, apuntando su revólver al interior de la vivienda, mientras dos de los oficiales abrían la puerta con un fuerte empujón.

Adentro se hallaba una mujer en estado de embarazo, quien “intentó agredir a puñaladas con una tijera al personal interviniente”, según el parte policial. Los hombres la rodearon y le sacaron el objeto cortante. La identificaron como Carmen María Villalba Ayala.

En otra habitación estaba un hombre junto a la boca de un enorme túnel cavado en el piso. “Se apoderó de una escopeta pajera, trató de cerrojar o cargar a fin de disparar a los intervinientes, oportunidad en que los oficiales Giménez, Simiano y Guillén se tomaron de la escopeta, neutralizando la acción”, narra el comisario Ramírez. La identidad del hombre fue confirmada como Alcides Oviedo Brítez.

Desde el fondo del patio, un soldadito dio la alarma con un disparo de fusil al aire.

-¡Chake…! ¡O dispará hikuái…!

Cuatro hombres acababan de salir corriendo por detrás. Los policías salieron en su persecución. Tras un intercambio de disparos, tres fueron capturados: Lucio Silva, Francisco Lezcano Espínola y Pedro Maciel Cardozo. El cuarto logró escapar y nunca se supo su identidad. Antes, otro había sido arrestado cerca del cementerio local. Su nombre: Gilberto Chamil Setrini Cardozo.

INTENTO DE ROBO. Era el 15 de diciembre de 1997, al mediodía. La noticia sacudió a la apacible localidad de Choré, en el desgarrado San Pedro. Acababan de descubrir que la amable vecina Carmen Villalba, a quien veían tejer en el patio de la vivienda que un mes antes habían alquilado con su marido Alcides Oviedo, frente a la sucursal del Banco Nacional de Fomento, integraba una banda que estaba cavando un túnel para robar el local bancario.

El pozo, que iniciaba dentro de la vivienda y se encaminaba hacia la bóveda, ya tenía 60 metros de largo, 1,75 de diámetro, con caños conectados a un extractor de aire y reflectores. Los seis fueron condenados a 3 años y 3 meses de cárcel, y salieron en libertad condicional en el 2000. Sus nombres volverían a sonar en enero de 2002, cuando la Fiscalía acusó a los miembros de “la banda de Choré” de estar involucrados en el secuestro de María Edith de Debernardi.

Lo que nadie imaginaba el ardiente mediodía de diciembre de 1997, en Choré, es que esa primera acción delictiva ya encubría el proyecto de iniciar un peculiar estilo de lucha armada, que diez años más tarde tomaría la forma de un grupo autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

ACTIVISMO ECLESIAL. Un denominador común une a los fundadores del grupo armado: casi todos despertaron al activismo social y político dentro de la Iglesia Católica paraguaya.

Alcides Oviedo, actualmente preso y condenado por el secuestro de María Edith de Debernardi, a quien los miembros del EPP consideran su “comandante en jefe”, nació en Capitán Meza, Itapúa, en 1969, en el seno de una modesta y numerosa familia de diez hermanos. Su padre había muerto asesinado en la cárcel.

A la edad de 12 años ingresó al Seminario de Encarnación, donde se hizo amigo de otros dos jóvenes campesinos: Gilberto Setrini y Pedro Maciel Cardozo, oriundos de San Pedrito, General Delgado. “Éramos muy inquietos, los tres. Nos íbamos a los asentamientos a predicar la biblia, pero veíamos la gran pobreza que había, y eso nos conmovió” cuenta Maciel Cardozo, quien se  separó del grupo luego del frustrado robo al banco de Choré.

EL MARXISMO. En 1990 son trasladados al Seminario Mayor de Asunción para cursar Teología y prepararse a ser sacerdotes. Sus inquietudes sociales los llevan a profundizar lecturas identificadas con el marxismo, como la obra de los teólogos de la liberación. También contactan con activistas sociales y de izquierda, entre ellos a Juan Arrom, líder del partido Patria Libre, quien estudiaba una materia en el Instituto de Teología y se convierte en compañero de aula de los tres itapuenses.

Sus ideas radicales causan conflictos internos y en 1992 ocho seminaristas son expulsados, acusados de “comunistas”. Alcides Oviedo, Gilberto Setrini, Pedro Maciel y Raúl Araujo acuden junto al entonces auxiliar de la Arquidiócesis, el obispo Jorge Livieres Bank, a quien piden ayuda para continuar sus estudios.

“Vinieron a decirme que el Seminario no estaba abierto a las necesidades del pueblo y hablaban de reivindicar los valores del marxismo. Creo que ya no estaban en una actitud de fe. Se politizaron a través del contacto con Juan Arrom y otros compañeros de este, que militaban en la izquierda y frecuentaban el seminario”, corrobora monseñor Livieres, hoy obispo emérito de Itapúa.

Los jóvenes ex seminaristas forman el Movimiento Monseñor Oscar Romero para “impulsar la conciencia a favor de la revolución”, a cuyas filas se unen dos chicas ex catequistas llegadas desde Concepción: Carmen y Rosa Villalba. La política se mezcla con el amor: Alcides Oviedo se casa con Carmen y Gilberto Setrini se une sentimentalmente con Rosa.

“UN TRABAJO”. En 1997, Oviedo y Setrini visitan a Pedro Maciel Cardozo, quien trabajaba en una heladería de Asunción y le proponen realizar “un trabajo social en el interior”, sin darle muchos detalles.

El ex seminarista los acompaña hasta Choré, donde se entera que el plan consistía en cavar un túnel para robar el banco y recaudar fondos para “hacer la revolución”. Allí conoce a otros nuevos miembros del grupo: Lucio Silva y Francisco Lezcano, campesinos del asentamiento Cororo’i, San Pedro.

Maciel Cardozo no lo dice expresamente, pero el plan de iniciar un grupo armado de corte guerrillero, dispuesto a recabar fondos a través de robos y secuestros, ya estaba en plena gestación.

Próxima entrega: Relaciones peligrosas, contacto y entrenamiento con el Frente Manuel Rodríguez y las FARC.

lunes, 5 de enero de 2009

Algo pasa en el Norte

Foto: Escombros de la Comisaría Policial de Huguá Ñandú, Concepción, atacada e incendiada por miembros del EPP el 18 de abril de 2006.

Hay quienes ríen cuando se habla de un peculiar grupo guerrillero que desde hace años realiza esporádicas acciones armadas en Concepción  y San Pedro. Pero a cada tanto sus huellas se imprimen a fuego en las portadas de los medios de comunicación, como en el primer día de este 2009.

A la manera del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que el 1 de enero de 1994 salió a luz, atacando guarniciones militares en el Sureste mexicano, la columna de hombres armados que se hace llamar Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) escogió la noche de Año Nuevo para asaltar y quemar un destacamento militar en Tacuatí. La misma fecha en que se celebró los 50 años del triunfo de la revolución cubana.

Si las vinculaciones se comprueban, es el mismo grupo que el 18 de abril de 2006 atacó e incendió la comisaría policial de Huguá Ñandú, en Concepción. Entonces, el “comandante Alexander”, -identificado por un presunto ex miembro como Osvaldo Villalba, acusado de estar implicado en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas-, le gritó al suboficial de policía Leonardo Cabrera: “¡Decile a tu Nicanor que apenas estamos empezando!”.

El 12 de marzo de 2008 atacaron la estancia del sojero brasileño Naborth Boht, en Curusú de Hierro. Incendiaron un camión, dos tractores, una cosechadora. Dejaron panfletos y pinturas que decían: “Comando Germán Aguayo del Ejercito del Pueblo Paraguayo (EPP). Tierra a los campesinos paraguayos. Quienes matan al pueblo con agrotóxicos pagarán de esta manera”.

En agosto de 2008 se los vinculó con el secuestro del ganadero Luis Lindstron, ex intendente de Tacuatí. Desde la cárcel, la procesada Carmen Villalba explicó que el EPP es “una organización revolucionaria político militar” con un nacionalismo inspirado en Francia y el Mariscal López.

Como siempre, hubo sonrisas escépticas: ¿Guerrilleros en el Paraguay, en pleno Siglo Veintiuno? Suena a novela de ficción, a realismo mágico, a teleserie tercermundista. Pero los disparos siguen sonando, los secuestros continúan, los escombros de locales policiales-militares y establecimientos productivos siguen ardiendo…

Era lógico que consideren enemigo al gobierno “explotador y antiimperialista” de Nicanor Duarte Frutos, pero llama la atención que sigan alzados en armas contra el actual gobierno de Fernando Lugo, identificado con sectores de izquierda.

Algo pasa en el Norte paraguayo, secular territorio del olvido y la pobreza. El Ejecutivo insiste en que son delincuentes comunes. La Fiscalía los considera secuestradores prófugos. Pero son mucho más que eso, ya que tienen un evidente entrenamiento insurreccional, un discurso político radical, un aparente apoyo de bases campesinas y una habilidad en moverse sin haber sido detectados hasta ahora por las fuerzas de seguridad. Encarar contra ellos una respuesta puramente represiva no será suficiente, ni acaso lo más acertado.

 

viernes, 26 de diciembre de 2008

En busca de las buenas noticias perdidas

El anterior presidente paraguayo, Nicanor Duarte Frutos, intentó tener su propio canal de televisión y su propio periódico de “noticias positivas”, pero apenas llego a sacar dos ediciones. Parece que las noticias se le acabaron muy pronto.

El actual mandatario, Fernando Lugo, ya publicó en estos días el primer ejemplar de su propio periódico y ahora anuncia la construcción de una agencia estatal de noticias en internet.

"Es un portal que pretende traer información general, pero no del formato de la propaganda o de la información oficial sino desde el formato y el estándar de cualquier portal periodístico”, explicó Augusto dos Santos, ministro de Información.

El detalle de que el proyecto está vinculado a la agencia informativa estatal Telam, de Argentina, cuyos asesores colaborarán en el proceso de estructuración, del 6 al 18 de enero, causó roncha entre varios colegas blogueros del periodismo argentino.

El influyente Dario Gallo, ex editor de la revista Noticias y actual editor de Perfil.Com le da con un hacha al proyecto desde su Bloc de Periodista. Lo mismo hace el correntino Gonzalo Peltzer, ex vice-director de Última Hora de Asunción y actual director de El Territorio de Posadas, en su blog Paper Papers.

“Los paraguayos van de mal en peor si van a ser asesorados por la agencia de noticias que dirige el ex Página12 Martín Granovsky. Télam es la imagen decadente de una organización periodística reducida a órgano oficial” escribe Gallo.

Y Peltzer, que muy bien conoce la realidad paraguaya, agrega: “Poder y periodismo no casan. Para colmo han elegido a Télam para que los asesore. Télam maneja -manipula- la información oficial, censura a sus propios periodistas y distribuye y paga (cuando quiere) la publicidad del gobierno nacional que mendiga gran parte de la prensa argentina”.

Habrá que ver como viene la mano. Algún punto a favor hay que darle a Augusto Dos Santos, un periodista que hasta ahora se destacó por su honestidad intelectual, su solvencia moral y gran profesionalismo.

Pero uno tiene ganas de preguntar: en vez de gastar en agencias y periódicos “buena onda”, ¿no sería más efectivo y barato que el Gobierno mejore su política de comunicación al relacionarse con los medios?

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Preguntas en Navidad

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? (Mateo, 16:26).

¿De qué sirve llenar la casa, los árboles, la ciudad entera, de luces doradas y resplandecientes… cuando el alma permanece a oscuras?

¿De qué sirven tantos árboles de plástico importado con nieves de algodón, tantos muñecos barbudos ridículamente vestidos con abrigos de lana en medio del calor infernal… cuando bastan "dos trocitos de madera" para techar el mágico pesebre?

¿De qué sirve atropellarse en los shoppings en busca de regalos... cuando lo que falta es un gesto verdaderamente solidario, una acción de caridad humana y cristiana que nazca desde lo profundo del corazón, para darle real sentido a la Navidad?

¿De qué sirve gastar tanto dinero en fiestas, manjares, bebidas, adornos, show, luces, música... si el niño Dios -cuyo cumpleaños celebramos- eligió todo lo contrario: nacer en un humilde establo de animales y vivir su vida en la mayor austeridad?

¿De qué sirve el infernal estruendo de las bombas y los petardos, el vértigo de la velocidad por las calles, el volumen de la cachaca o el reguetón- al máximo… si todo eso no alcanza a llenar el vacío interior?

¿De qué sirve inundar el correo con bellas y coloridas tarjetas navideñas, con esplendorosos mensajes que reproducen los mejores deseos impresos en tinta brillante… si todo lo que allí dice nunca lo ponemos en práctica?

¿De qué sirve regalar un pan dulce o una sidra en esta Navidad… si vamos a olvidarnos por el resto del año de quienes nada tienen para comer y para beber?

A pesar de todo… y porque a cada instante que transcurre se nos brinda la oportunidad de ser siempre mejores...

¡FELIZ NAVIDAD… Y UN MÁGICO 2009!

sábado, 13 de diciembre de 2008

Movilizaciones que paralizan

Desde hace algunos meses, cada vez que llego desde Ciudad del Este a Asunción y trato de acercarme a la Redacción de Última Hora en el microcentro, me quedo atrapado durante largo tiempo en el caos del tráfico embotellado, a causa de alguna manifestación social de protesta.
-¡Ey…! ¿Qué diablos pasa?...
-¡No se puede pasar! ¡Hay una manifestación de sin techos que cierra toda la calle…!
-¡Nde… que macana! ¿Y ahora, cómo cuernos llego a la oficina…?
Gritos. Ruido de motores y bocinas. Largas colas de ómnibus y automóviles trancados. Histeria e indignación colectiva. Consignas y batucadas de fondo. Y calor… siempre mucho calor.
Un día son los pobladores sin techos. Otro día, los campesinos sin tierra. Otro día, los docentes sin aumento. Otro día, los asuncenos ya casi sin cerro. Dentro de poco, los productores sin esperanzas pero con tractores.
Las marchas y manifestaciones sociales se han vuelto un espectáculo permanente en el paisaje urbano de una Asunción colapsada por el exceso de vehículos y multitudes en sus viejas calles estrechas. Prácticamente no pasa un día sin que algún sector social o político decida ejercer su derecho a manifestar sus reclamos ante las autoridades, sin importarle mucho si de paso se viola el derecho de terceros a circular libremente y llegar a tiempo al lugar de trabajo, o a donde sea.
Movilizarse está bien. Es signo de rebeldía y organización social. Es la mejor demostración de que hay una ciudadanía activa y dinámica, que se resiste a la pasividad y el conformismo ante un sistema de injusticia. Pero así como hay cierres de rutas o de calles que abren el camino… también hay movilizaciones que paralizan.
La crónica social y política del Paraguay refleja la identidad de un pueblo moviéndose constantemente en busca de sus mejores utopías. Desde las peregrinaciones guaraníes en busca del yvy marane’y, la tierra sin mal, hasta la conquista electoral del 20 de abril de 2008, hay una rica y larga historia de colectividades en marcha, en busca del país soñado.
Pero cuando se produce un gran exceso de marchas de protesta, en muchos casos con objetivos y reclamos poco claros o escasamente realistas, imponiendo el derecho de unos sobre el derecho de otros, cercenando arbitrariamente las mejores horas laborales y productivas de un gran sector de la ciudadanía, la movilización deja de ser revolucionaria para volverse totalitaria, paralizando y ocasionando graves perjuicios al mismo país que los marchantes y manifestantes dicen representar.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

La mejor tapa sobre Obama

Dirán que no cambia nada, pero sin embargo cambia todo. Que un hombre de la raza negra, o afro-americano como dicen los políticamente correctos, llegue a la presidencia de los Estados Unidos, es un hecho que emociona, aunque ese hombre sea Barak Obama, y aunque el sistema político imperialista y neoliberal no se modifique mucho, aunque habrá que ver, ¿no?.
Y entre las cientas de portadas que todos los periódicos del mundo han dedicado a la noticia del día, de lejos, pero lejos, gana esta que ha hecho El Periódico, de Cataluña, y que además es un bello homenaje al querido Martín Luther King.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La telenovela presidencial


En medio de nuevos y furiosos estallidos de la antigua crisis agraria, y de numerosos robos, asaltos y dramáticos casos de inseguridad ciudadana, esta semana se han conocido más episodios de la ya clásica y gastada telenovela política que podría titularse: “La guerra de los Lugo-Franco”, o “Los amores y desamores entre el presidente y el vicepresidente de la República”.
Hay quienes creen que por alguna secreta y misteriosa maldición guaraní, los líderes políticos electos para cumplir la función de gobernar y vice-gobernar el Paraguay están definitivamente condenados a odiarse, a boicotearse mutuamente, a hacer todo lo contrario de lo que les manda y les exige la Constitución Nacional.
La historia reciente del país ofrece demasiados ejemplos y casi ninguna excepción. Desde la caída de la dictadura y la restauración de la función vice-presidencial en la Constitución de 1992, cada ciudadano electo para el cargo ha terminado cumpliendo no solo el rol de mediático “florero” que le asigna el folklore popular, sino de declarado enemigo político de su presidente.
¿Se acuerdan de Juan Carlos Wasmosy y Ángel Roberto Seifart, que al ser electos en 1993 prometieron “adelantar el país 50 años en 5 años”? No solo no cumplieron, sino se pasaron el periodo presidencial lanzándose proyectiles de alto calibre y acabaron como adversarios irreconciliables.
La dupla formada por Raúl Cubas Grau y Luis María Argaña ya nació conflictiva y acabó de manera trágica con el asesinato del vicepresidente en marzo de 1999, que arrastró a la caída de Cubas y a su sombra detrás del trono, el ex general Lino Oviedo, tras los sucesos del Marzo Paraguayo. Sus sucesores, el colorado Luis Angel González Macchi y el liberal Julio Cesar “Yoyito” Franco (el primero designado, el segundo electo) resultaron aun más patéticos en su inoperancia y enemistad.
La última versión colorada, Nicanor Duarte Frutos y Luis Alberto Castiglioni, también acabaron como perros y gatos, arrastrando consigo la derrota electoral de la ANR, tras 61 años en el poder.
Se esperaba que los héroes del cambio electoral, Fernando Lugo y Federico Franco, representen un estilo diferente de gobernar: En armonía, cooperación institucional y madurez. Pero desde el inicio se mostraron prisioneros de la misma red de intrigas y ambiciones de poder, protagonizando lamentables escenas de celos e inquinas palaciegas, más apropiados para el programa chismográfico “Teleshow” que para la gran crónica política, y que a esta altura nos tienen “hartos ya de estar hartos”, como diría el cantautor Joan Manuel Serrat.
Señor presidente, señor vicepresidente: ¿Podrían dejar de pisarse la manguera y las sábanas mutuamente, y ponerse a trabajar juntos de una vez, ante los graves problemas que aquejan al país?

lunes, 27 de octubre de 2008

Operación Ausencia


Me lo preguntó un periodista de la red televisiva SBT, en Foz de Yguazú, el día en que los militares brasileños de la Operación Fronteira Sul II empezaron a destruir los puertos clandestinos de contrabando en la margen izquierda del río Paraná y del Lago de Itaipú. El colega requirió, textualmente, en portugués: “¿Y dónde están los militares paraguayos? ¿Por qué no hacen lo mismo y destruyen también los puertos clandestinos que están en la orilla paraguaya?”.
Tuve que sonreír, incómodo. ¿Cómo decirle, cómo contarle…?
Allí estábamos, informando del mediático show bélico montado por las Fuerzas Armadas brasileñas, que interpretábamos como una demostración de poder sub-imperialista ante los reclamos de renegociación del tratado de Itaipú y las invasiones de propiedades de colonos brasiguayos… pero tampoco podíamos dejar de sentir una contradictoria sensación de vergüenza ajena ante la decidida acción de combate contra la ilegalidad fronteriza que demostraban los rambos verde-amarelos.
En una reunión “of the record”, un oficial llegó a exhibir un mapa con fotos aéreas captadas por un avión robot (no tripulado, manejado a control remoto), que con cámaras “ojos de águila” y lentes infrarrojas había permitido relevar también los muelles piratas del lado paraguayo.
Los brasileños tienen marcados en rojo más de 300 lugares por donde se embarcan las balsas y lanchas deslizadoras, especialmente en horas de la noche, tanto en las áreas de reserva ambiental a cargo de la entidad binacional Itaipú, como en las mismas costas de los barrios San Rafael, San Miguel y Remansito en Ciudad del Este, algunos a menos de mil metros de las sedes de Aduana y Puertos, y de la Base Naval de la Armada Paraguaya.
Es un esquema de crimen organizado y tráfico ilegal de mercaderías, drogas, armas y hasta personas, que mueve millones de dólares al día, que sobrevive intacto desde hace décadas, y que ha sido revelado en detalle por una serie de reportajes investigativos que Última Hora publicó en junio y julio pasado. Hasta ahora, las nuevas autoridades designadas por el gobierno de Fernando Lugo –que en discursos pregonan acabar con la corrupción– no han hecho absolutamente nada por cortar la actividad ilícita.
Ni el nuevo director paraguayo de Itaipú, Carlos Mateo Balmelli, ha intervenido para clausurar los muelles ilegales que operan en su territorio, ni los nuevos jefes de Aduanas y Puertos han hecho nada por erradicar el tráfico ilegal que sigue operando a la noche, frente a sus narices. Y los militares de la Armada, que han sido sorprendidos por Última Hora actuando como cómplices de los contrabandistas, en lugar de combatir el tráfico, lo siguen protegiendo. ¿Operación Ausencia?

viernes, 24 de octubre de 2008

Juegos de guerra en la frontera


Dicen que no… pero sí. Que es solo un operativo militar de rutina y no hay ninguna intención de perjudicarnos, pero cierran el otro extremo de nuestro Puente de la Amistad con tanques de guerra y soldados pintarrajeados como rambos verde-amarelos, cubren nuestro cielo fronterizo de helicópteros artillados con ametralladoras y lanzacohetes, llenan las aguas de nuestro río con lanchas torpederas… al punto en que uno se pregunta si acaso no será mejor cambiarle de una vez el nombre a ese viejo y rebasado puente.
Dicen que no hay demostración de fuerza contra el Paraguay, pero… ¿qué turista o comprista se atreve a cruzar ese bélico escenario que emula a Bagdad o a Sarajevo? ¿Cómo seguir siendo laranja o sacoleiro frente a los cañones de un Cascavel o un Urutú apuntando al corazón del comercio de Ciudad del Este?
Dicen que los militares brasileños de la Operación Frontera Sul II solo están combatiendo la ilegalidad, y que los paraguayos no hacemos nuestra parte al permitir que centenares de puertos clandestinos habilitados para el contrabando y todo tipo de tráfico en la ribera del Paraná y el Lago de Itaipú sigan operando impunemente… y probablemente tengan toda la razón, pero… ¿entonces por qué ellos han metido en la congeladora política de su Parlamento el proyecto del Régimen de Tributo Unificado (RTU), o Ley de los Sacoleiros, impidiendo legalizar en gran medida al contrabando doméstico que da vida a tantos hijos de la frontera?
Es cierto que hay grupos radicalizados de campesinos que invaden propiedades brasiguayas y murallas humanas que impiden la siembra de soja, causando gran perjuicio no solo a los productores, sino a la propia economía del país. Es cierto que aflora una reprochable xenofobia contra los inmigrantes brasileños en un sector de la dirigencia campesina. Y que el Gobierno de Fernando Lugo asume actitudes vacilantes y ambiguas para aplicar la Ley.
Pero también es cierto que hay criminales excesos en la deforestación incontrolada y la agresión al medio ambiente para expandir la frontera agrícola mecanizada por parte de los Tranquilo Favero y compañía. Hay imposición de un modelo agroexportador y abuso de productos agrotóxicos que envenenan a comunidades campesinas e indígenas. Hay una antigua deuda social interna que sigue esperando, más allá de las buenas intenciones del actual Gobierno.
Esta realidad lacerante exige del Brasil su abierta solidaridad, más que sub-imperialistas juegos de guerra en la frontera. Y si los “irmaos” están dolidos por los reclamos sobre Itaipú, o por su última gran derrota ante la gloriosa albirroja… que la revancha sea en el campo del fútbol y nunca de las armas.

lunes, 13 de octubre de 2008

Periodismo itaiputizado


"¿Qué tiene de malo que Itaipú y Yacyretá les paguen a los medios y a los periodistas por hacer publicidad en sus espacios?", pregunta Miriam, alumna de periodismo, vía correo electrónico. Ella está preocupada porque Última Hora y ABC vienen publicando las listas (todavía incompletas) de comunicadores y empresas que durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos recibieron decenas de millones de dólares por pautas publicitarias desde las dos entidades binacionales. Piensa que en la divulgación hay "cierta maldad" e intención de "quemar" a algunos colegas.


Quiero ser lo más didáctico posible en las respuestas:

1. Itaipú y Yacyretá no tienen ninguna necesidad de hacer publicidad. Las dos entidades ofrecen un producto (la energía eléctrica), que ya tiene un mercado cautivo y no requiere promoción comercial como las bebidas alcohólicas o los cigarrillos. La electricidad se vende sola.

2. No solo derrocharon multimillonarios fondos del dinero del pueblo en campañas que no eran necesarias, sino además otorgaron las pautas publicitarias discrecionalmente, sin transparencia, atentando contra la libre competencia de los medios y distorsionando la función social del periodismo. Radioemisoras con reducido nivel de audiencia, junto a semanarios virtuales o inexistentes páginas web, facturaban diez veces más que un medio de alcance nacional.

3. El generoso reparto de la torta publicitaria tenía dos principales objetivos:

a) Comprar conciencias y acallar (sobornar) a un sector de los periodistas y dueños de medios (¿Por qué será que quienes figuran en la generosa lista nunca dijeron nada del abuso de los fondos sociales para financiar la campaña electoral del nicanorismo, ni de las licitaciones amañadas, ni del escandaloso robo en la Fundación Tesãi?).

b) Obtener a cambio una "buena imagen" de las administraciones y del Gobierno de Nicanor, no como publicidad pagada, sino como mensajes disfrazados de noticias (informes preparados por la agencia Sistema Siete que se pasaban en medio de los noticieros de los canales de tevé, o entrevistadores políticos que hablaban maravillas de Itaipú y Yacyretá en mitad de la charla con sus invitados).

4. Hay una grave distorsión ética cuando es un periodista (y no el promotor publicitario de la empresa) el que negocia y cobra personalmente los avisos para el medio, y se guarda las millonarias comisiones. ¿Es periodista o publicista? ¿Qué independencia o espíritu crítico puede tener, cuando le toca cubrir o procesar una noticia en la que está involucrado el mismo funcionario o político que le paga el aviso?

5. Dar a conocer la lista no es "maldad": es deber informativo. Es superar el falso concepto de solidaridad, o de defensa corporativa, que anida en sectores del gremio periodístico. Y habla muy bien de la independencia de Última Hora que algunos colegas mencionados allí pertenezcan incluso al mismo grupo empresarial de comunicación.

lunes, 11 de agosto de 2008

Así murió el ex dictador Stroessner (1)


Alfredo "Goli" Stroessner trata de huir del asedio de la prensa por una salida lateral del Hospital Santa Luzia, pero le dan alcance. (Foto: A.C.G.)

Gustavo Stroessner y su sobrino Diego Domínguez son descubierto tratando de alejarse del Hospital, donde el ex dictador estaba internado. (Foto: A.C.G).


La primera nota lograda el domingo 13 de agosto y publicada el lunes en portada de Última Hora.

La crónica detrás de la crónica: Revelaciones del enviado de Última Hora y Telefuturo que acompañó la larga agonía del Tiranosaurio, a dos años de su fallecimiento en Brasilia.

Por Andrés Colmán Gutiérrez

Asunción, 12 de agosto de 2006.
Son las 21.50 de una calurosa noche de sábado. Tras una agotadora semana laboral, me dispongo a disfrutar de una agradable velada, en compañía de una querida amiga. Una copa de vino, una rica pizza casera, una amable plática junto a la piscina, cuando suena el teléfono celular.
En el identificador de llamadas salta el nombre luminoso de Oscar Ayala Bogarín, jefe de Redacción de Última Hora. Es casi seguro que no llama para saludar. ¿Qué hago? ¿Atiendo o me hago el ñembotavy?
-¿Hola…?
-Vos tenés siempre listo tu equipaje, ¿verdad? Quiero que estés en el Aeropuerto para las 5 de la mañana.
-¡Noooo…! Mañana ningo es domingo. Necesito quedarme en camita hasta bien tarde. ¿No tenés pio otra víctima…?
-Puedo mandar a otro, pero este tema es para vos. Stroessner está agonizando en un hospital de Brasilia. Una fuente muy cercana me asegura que esta vez no sobrevive. Ya te reservé pasaje en el primer vuelo de Tam.
-¿A qué hora en el Aeropuerto, me dijiste…?
A las 04:15, el chofer del móvil de Última Hora toca la bocina en la puerta. En el Silvio Pettirossi me encuentro con Rufino Recalde, camarógrafo de Telefuturo, quien será mi compañero de viaje. Me entrega los pasajes y viáticos que algún somnoliento administrador tuvo que proveer en medio de madrugada.
-¿Vos conocés Brasilia? Yo nunca antes estuve… –confiesa Rufino, mientras la nave se desliza entre las nubes.
Le digo que sí, que ya estuve en dos ocasiones. La última fue en marzo de 2004, cuando el entonces director de ÚH, Tony Carmona, me envió a relatar el dorado exilio de Stroessner. No pude entrevistarlo, pero alcancé a verlo fugazmente en su auto junto al Lago Paranoá, y logré acceder a invalorables testimonios para reconstruir su vida cotidiana en la Fortaleza de la Soledad.

EL CERCO PERIODÍSTICO. Llegamos a Brasilia después del mediodía. Nos registramos en el Hotel das Naçoes y en seguida abordamos un taxi hasta el Hospital Santa Luzia, en el Sector Hospitalario Sur, donde está internado el ex dictador, según nuestra fuente.
Desde Asunción ya habían realizado consultas telefónicas y el Hospital lo había negado reiteradas veces: No hay ningún paciente con el nombre de Alfredo Stroessner. Para mayor confusión, su nieto homónimo, Alfredo “Goli”, había asegurado a una radioemisora paraguaya que el anciano general se estaba recuperando satisfactoriamente en su residencia particular, fuera de peligro.
En la entrada del Hospital no hay periodistas apostados, ni parientes o amigos conocidos. ¿Habrá sido falso el dato? Le digo a Rufino que guarde su cámara y me espere afuera. Con cara de visitante perdido me acerco a la recepcionista. Una de las ventajas de haber crecido en la región fronteriza de Canindeyú, es haber aprendido a hablar bien el portugués. Pregunto “¿Aonde fica a Unidade de Cuidados Intensivos?”, y ella me indica un largo pasillo.
Al final, una puerta cerrada y protegida celosamente por dos hombres de traje negro. Imposible pasar. Al lado, un escritorio y otra recepcionista. Morocha simpática, muy bella. Me acerco. Esta vez hablo en español. Le digo que acabo de llegar del Paraguay y busco a un “conocido” que está internado allí.
-¡Nao se pode pasar…! –me avisa-. ¿Cómo chama o paciente que vocé procura?
-Stroessner. Alfredo Stroessner.
Ella escribe en la computadora. El nombre no le resulta extraño. Algo sale en la pantalla que no alcanzo a ver.
-¿Vocé e parente dele…?
-Vengo del Paraguay, quisiera verlo o hablar con alguien de la familia, por favor… -le ruego.
-Vocé me aguarda un momentiño, por favor –dice ella, con una dulce sonrisa, mientras levanta el tubo. Siento que los latidos de mi corazón se detienen.

LA CONFIRMACIÓN. Pasa un largo silencio hasta que alguien, al otro lado del tubo, contesta.
-¡Oi…! ¿O Bestard está…?
La telefonista ha dicho otro nombre, pero a mi me pareció escuchar “Bestard”, y allí surge una confusión. ¿Será el doctor Miguel Angel Bestard, uno de los más cercanos ex colaboradores de Stroessner?
-Tein aquí uma pessoa que veio do Paraguay, para visitar vocês. ¿O que faço? ¿Deixo ele subir...? –pregunta ella.
Yo rezo para que le digan que sí, pero evidentemente la voz al otro lado del tubo dice otra cosa. Ella me mira y me hace un gesto de que me aproxime. Me pasa el teléfono.
-¿Hola…? –oigo una voz masculina, en tono seco pero amable, en un español bien paraguayo.
¿Será Bestard…? Me juego.
-¿Hola…? ¿Doctor Bestard…? –pregunto.
La voz duda un momento.
-Si… ¿usted quién es?
-Soy Andrés Colmán, periodista del diario Última Hora y del canal Telefuturo, acabo de llegar de Asunción. Quisiera conocer el estado de salud en que se encuentra el general Stroessner.
-¡No, no, no…! -se alarma, y deja percibir un tono de enojo, aunque no pierde la cortesía-. Perdone, pero no le puedo dar ninguna información. Con la prensa no podemos hablar. Esto es algo privado, de la familia…
-Entiendo, doctor –le insisto, tratando de que no corte el teléfono-. Le agradezco su amabilidad. Respetamos el dolor de la familia, pero entiendan ustedes de que se trata de la salud de una figura política muy importante en el Paraguay, y es natural que busquemos información.
-Si, si, entiendo… pero no le puedo decir nada más.
-Doctor, ya sabemos que Stroessner está internado aquí, en terapia intensiva, aunque hayan querido negarlo. ¿Nos puede decir cuál es su estado?
-El está bien, está muy bien, pero no le puedo decir nada más. ¡Gracias, y tenga buenos días…! –se despide, tajante, aunque sin cortar.
-¡Gracias, doctor…! –le digo.
Recién entonces escucho que el teléfono hace click.

BESTARD NO ERA BESTARD. Me siento eufórico. He obtenido la confirmación plena de que Stroessner está internado en terapia intensiva, un dato hasta entonces negado a todos los medios. Me despido apurado de la bella telefonista con mi mejor sonrisa. Si tuviera más confianza, le daría un beso.
Son casi las 5 de la tarde. Arrastro a Rufino hasta el estacionamiento y le tomo unas fotos mientras él filma con su cámara la fachada del hospital. Esa será la foto de tapa de la edición de Última Hora del lunes 14 de agosto de 2006, con un gran título que lo dice todo: “Stroessner agoniza”.
Empieza a oscurecer cuando llego al Hotel y me dirigo al Business Center. Hay una turista revisando mails en la única computadora con conexión a internet. Le pongo cara de desesperado, y me dice que ya está por terminar. Me siento y escribo un largo relato, que lleva como antetítulo genérico: “El ocaso del general”. Perdón, maestro Gabo.
Transcribo textualmente mi odisea y mi conversación con el supuesto “doctor Bestard”. Despacho el texto con las fotos, y después me instalo en la habitación para esperar que me llamen desde el canal para pasar un informe telefónico en Telediario, con Oscar Acosta y Sannie López Garelli.
Cuando finalmente corto el teléfono, ya son casi las diez de la noche en Brasilia. Recién entonces descubrimos que estamos muertos de hambre, que no hemos comido casi nada desde el desayuno en el avión, a media mañana. Salimos a la calle y está casi todo cerrado. Los brazilienses duermen temprano, aún más un domingo.
En una esquina, una “chopería” congrega a los últimos noctámbulos. Allí vamos: una ronda de “cervejiña” con casquiñas de sirí. ¡Ah, que delicia! Y un brindis por el primer éxito periodístico.
Lo que no sabía entonces, y lo supe solo dos días después, cuando hablé con una persona muy allegada a la familia Stroessner, era que “el doctor Bestard” no era el doctor Bestard. “Nunca estuvo ningún Bestard en el hospital. El único que estaba allí, esa tarde, aparte de los médicos y enfermeras, era el propio coronel Gustavo Stroessner”, me aseguró la fuente. Y luego me dio la estocada más dolorosa: “¡Vos hablaste personalmente con Gustavo, y no te diste cuenta!”.
Claro. La telefonista había dicho “Gustavo”, pero por su cerrado acento, yo entendí “Bestard”. El coronel solo me había seguido el apunte, aprovechándose de mi confusión. ¡Si hubiera sabido que estaba entrevistando al mismo Gustavo Strossner, el tono de esa primera nota hubiera sido muy diferente!

Lea en la próxima entrega: El gran Rubio, reducido a un alfeñique de 45 kilos.