Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta política. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de diciembre de 2011

La ruta de la indignación


Mi querido pueblo natal, Yhú, es uno de los bellos rincones del Paraguay que quedaron al margen de las rutas del progreso.

Alzado sobre una amplia loma, a 50 imposibles kilómetros al norte de la ciudad de Caaguazú, fue el lugar que eligió el mariscal Francisco Solano López en 1869 para confinar en una verde prisión sin rejas a casi dos mil espectros andrajosos, mayoritariamente mujeres, ancianos y niños, conocidos históricamente como las "destinadas" y los "destinados" de la Guerra Guasu.
Ciento cuarenta y dos años de soledad después, Yhú sigue pareciéndose a aquel legendario Campamento Cué. El destrozado camino de tierra que conecta con la ruta 7 es el mayor obstáculo que encuentran las zonas productivas de Vaquería, San Joaquín e Yhú para romper el aislamiento.
Desde hace décadas, los yhuenses venimos escuchando promesas de gobernantes sobre la inminente construcción de la ruta 13. Ya ha sido bautizada popularmente como "la ruta de la mentira".
El 18 de diciembre de 2009, el presidente Fernando Lugo dio "la palada inicial" a la construcción de un tramo de 64 kilómetros, de Caaguazú a Vaquería. Las obras fueron adjudicadas al consorcio Cotafel, de empresarios y políticos encarnacenos muy ligados al entorno del actual mandatario, entre ellos el diputado colorado Luis Alberto Sarquis.
Aunque el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones asegura haber entregado 15 millones de dólares, a poco de empezar el consorcio se declaró en quiebra, dejando a sus obreros en la calle, y las obras quedaron paralizadas durante largos meses.
Hartos de peregrinar por oficinas gubernamentales y de escuchar promesas en el vacío, el lunes 28 de noviembre salieron unos 6.000 pobladores a cerrar la ruta 7 durante más de diez horas, interrumpiendo el tráfico más vital del país.
Fue un día de furia ciudadana, que tuvo como respuesta una violenta y torpe represión policial, dejando una decena de heridos. Pero aún apaleados y sangrantes, los manifestantes no se movieron del sitio hasta lograr que el Gobierno les garantizara que las obras de la ruta 13 se reiniciarán con urgencia.
Personalmente no estoy de acuerdo con medidas de fuerza que violan derechos constitucionales de terceros, como el derecho al libre tránsito, pero me sumo al justo reclamo de mis compueblanos.
La "ruta de la mentira" se ha convertido en la ruta de la indignación paraguaya.
Será bueno que lo tengan en cuenta.

domingo, 27 de noviembre de 2011

El expulsado administrador del EPP, atrapado entre dos fuegos

Manejó las finanzas del grupo armado, que lo echó de sus filas, acusándolo de aportar 100 mil dólares a la campaña de Lugo. Prófugo de la Justicia, Óscar Luis Benítez está oculto y teme que lo ejecuten.


Por Andrés Colmán Gutiérrez

En algún lugar, escondido entre cuatro paredes, está un hombre con identidad falsa, que duerme con un ojo cerrado y el otro abierto; mira constantemente de reojo a sus espaldas, y no se despega ni un instante del arma de fuego que lleva siempre consigo.
Se llama Óscar Luis Benítez, aunque usa otros nombres. Arrastra la oscura leyenda de haber sido administrador de las finanzas del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), en donde ganó el apodo de guerra Ramón, además del suyo, Male′i.
Su foto está multiplicada en los carteles de "buscados", que distribuyen la Fiscalía y el Ministerio del Interior, ofreciendo recompensa por su captura, acusado de haber participado, junto a otros miembros del EPP, en el secuestro de María Edith de Debernardi (2000 y 2001) y en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas (2004 y 2005).

LA SENTENCIA. Un correo electrónico que llegó el pasado lunes 21 de noviembre a radio Ñandutí, selló la suerte de Male′i.
Desde la cuenta aguayo.german@yahoo.com, el texto decía: "Comunicado del Ejército del Pueblo Paraguayo. Comunicamos a nuestro querido pueblo que: Luis Ramón Benítez fue expulsado de nuestras filas por haber pasado 100.000 dólares para la campaña luguista, prevalecido de su condición de administrador".
Aunque mezcla uno de sus nombres reales con el de combate (Ramón), organismos de seguridad admiten la posibilidad de que sea un comunicado auténtico del EPP.ç"Estamos analizando el documento. Tenemos versiones de que Benítez habría quedado fuera de la estructura organizativa del EPP", señala la fiscala Antisecuestro Sandra Quiñónez.
Un poblador del asentamiento Sidepar 3000, en Canindeyú, lugar de residencia y base de operaciones de Benítez durante muchos años, admite: "Aquí sabemos que Male′i fue expulsado del EPP hace un tiempo y actualmente está escondido, con miedo a que la Policía lo agarre, pero también a que le maten sus propios excompañeros".
El morador –quien reclama anonimato por seguridad–, revela que Benítez "estuvo trabajando hasta hace poco como peón en el establecimiento de Eduardo Núñez, en Sidepar, pero después se escapó de allí y permanece oculto. Tiene mucho miedo de que le conviertan en otro Severiano Martínez" (en alusión a otro exmiembro del EPP, quien desertó y se ocultó trabajando como peón en una estancia del Chaco, con identidad cambiada, hasta ser descubierto y caer abatido en un enfrentamiento con la Policía, el 27 de julio de 2011).

HISTORIA OSCURA. Nacido en Yhú, Caaguazú, Óscar Luis Benítez es uno de los muchos campesinos que en los 90 ocuparon tierras en la expropiedad de la empresa Siderúrgica del Paraguay (Sidepar), expropiada por el Estado paraguayo para 740 familias.
A principios de 2000, Juan Arrom y Osmar Martínez, líderes del partido Patria Libre (PL), realizaron las primeras visitas para formar bases políticas en la zona, y Óscar Luis Benítez se convirtió en uno de los principales dirigentes.
Las condiciones de aislamiento y de difícil acceso en que se encuentra, a unos 280 kilómetros al noreste de Asunción, convirtieron Sidepar 3000 en uno de los bastiones privilegiados del EPP.
Hasta ese lugar asegura haber sido llevado el joven Rubén Darío Bernal, a fines de 2004, para recibir adiestramiento en técnicas de guerrilla, en la columna que lideran Osvaldo Villalba (comandante Alexander) y Manuel Cristaldo Mieres (subcomandante Santiago).
Bernal, más conocido como "el guerrillero arrepentido" tras entregarse a las autoridades en 2006 en Huguá Ñandú, asegura que el entrenamiento en los montes de Sidepar duró varias semanas, y contó con el asesoramiento de dos expertos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Óscar Luis Benítez, o Ramón, entró a formar parte del grupo armado y su habilidad en el manejo de las finanzas lo ubicaron en el rol de administrar los fondos provenientes de secuestros o de aportes cobrados a ganaderos, que en la jerga del EPP se denominan "retención a oligarcas" o "impuesto revolucionario".

AGENTE INMOBILIARIO. El 28 de marzo de 2005, como parte de las investigaciones tras el secuestro de Cecilia Cubas, la Fiscalía allanó dos viviendas: una en Villa Cerro Corá, Lambaré, y otra en el barrio Palma Loma, de Luque.
En ambas casas, pero sobre todo en la de Luque, se encontró una compleja infraestructura de muñecos con figuras humanas y habitaciones con paredes a prueba de sonido, entre otras evidencias, que hicieron suponer que eran bases de adiestramiento para miembros del EPP.
Las indagaciones demostraron que la vivienda de Luque fue comprada por Óscar Luis Benítez, a nombre de Lidia Samudio, y es una de varias otras que fueron adquiridas o alquiladas por el "agente inmobiliario" del grupo armado, utilizadas tanto para el secuestro de María Edith, como el de Cecilia Cubas.
Varios cuadernos incautados durante el procedimiento muestran el detalle con que Benítez anotaba los ingresos y egresos del dinero que manejaba, incluyendo gastos de compra de equipos de comunicación, movilidad, víveres, medicamentos y los costos inmobiliarios.
Juan Domingo Martínez, uno de los detenidos, relató que Óscar Luis Benítez, y su novia, Marlene Ortiz Meza, habitaban en la casa de Palma Loma, hasta que desaparecieron del lugar poco antes de la Semana Santa de 2005.
Marlene, la novia de Ramón, era hija de Hugo Julián Ortiz Villalba, docente de Sidepar 3000, quien sería asesinado diez años después, en setiembre de 2010, por miembros del EPP, cerrando un círculo de pólvora y sangre.
-----

Desencanto del EPP con Lugo

"Aquí todos trabajamos por la candidatura de Fernando Lugo, con fuerza, con rabia, todos los sectores. Pero no hubo cambios. La lucha de clases continúa igual", declaró José Villalba, hermano de Carmen Villalba, y uno de los voceros extraoficiales del grupo, durante una entrevista con ÚH, en enero de 2009.
Aunque no habló de aportes en dinero, admitió un respaldo inicial a la candidatura, de parte de referentes del grupo.
El jueves último, el presidente Lugo negó haber recibido cualquier tipo de financiación del EPP a su campaña.
-----

Marcado por el crimen de su suegro

La sangre por el crimen de su exsuegro y abuelo de su hija, el educador Hugo Julián Ortiz Villalba, es la marca más fuerte que los pobladores del asentamiento de Sidepar 3000 le reprochan al ex administrador del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), Óscar Luis Benítez.
El docente, quien ejercía el cargo de director del Área Educativa Número 8, residía en una casa vecina a la de Óscar Luis, en el núcleo urbano de Sidepar 3000, y aunque en principio habían sido amigos y familiares, se distanciaron cuando Ortiz Villalba le recriminó por sus andanzas con el grupo armado y le pidió que se aleje de su hija Marlene, y de la pequeña hija de ambos (de Óscar Luis y Marlene), una niña actualmente con 10 años de edad.
Se tejen muchas versiones sobre las causas del asesinato. En Sidepar 3000 todos hablan en voz baja y con miedo, y nadie quiere asumir ser identificado en una entrevista. Pero en voz baja narran que el profesor Hugo Julián fue quien brindó algunos informes a las autoridades acerca de las andanzas del EPP en la zona, y por ello pagó con su vida. Y que uno de sus ejecutores, o cómplices, fue su propio exyerno, Óscar Luis Benítez.

EL CRIMEN. Sucedió cerca de las 9.30 del 1 de setiembre de 2010. El profesor Hugo Julián regresaba de la chacra con su esposa, Clotilde Meza, por un desolado camino rural, cuando les salieron al paso dos hombres con ropa militar tipo camuflaje y quepis cubriéndole los rostros, con armas de fuego, presumiblemente escopetas calibre 12.
La mujer cuenta que gritó y pidió clemencia, pero uno de los hombres disparó a quemarropa contra su marido. El primer tiro fue en el estómago, otro en la cabeza y el tercero directo al corazón. Tras cerciorarse de que Ortiz Villalba estaba muerto, se alejaron sin hacer caso a la mujer.
El crimen provocó la reacción de las autoridades, quienes ordenaron rastrillaje de la región, derivando en un enfrentamiento entre efectivos policiales y miembros del EPP, el 3 de setiembre, circunstancias en que cayó abatido Gabriel Zárate Cardozo, alias Simón, considerado el número 3 en el mando jerárquico del grupo armado.
El otro que estaba con él logró escapar, sin precisarse su identidad, aunque los pobladores sostienen que era el propio Óscar Luis Benítez.

ADIESTRADOR. Llamativamente, Gabriel Zárate Cardozo fue uno de los jóvenes campesinos que habría sido captado y que recibió adiestramiento de parte de Oscar Luis Benítez.
En la lista se menciona además a Nimio y Vidalina Cardozo Cáceres, primos de Gabriel, y a Alcides Mereles Ruiz, alias Presi.
Hoy, en la soledad de su escondite, el ex administrador del EPP se debate entre el dilema de entregarse a la Justicia o seguir expuesto a que lo encuentren sus excompañeros.

(Reportaje publicado en el diario Última Hora, páginas 66 y 67 del domingo 27 de noviembre de 2011).

sábado, 19 de noviembre de 2011

La foto



Hay imágenes que lo dicen todo. Y hay fotógrafos sagaces en el momento oportuno, como Carlos Benítez, reportero gráfico de Última Hora, quien al filo de la mañana del jueves husmeaba por pasillos de la Cámara de Senadores, junto a un colega de otro medio, tratando de burlar la vigilancia para satisfacer su olfato de sabueso periodístico.
Tras la puerta de una de las oficinas, Carlos entrevió lo que buscaba. Asomó su cámara y disparó. Vio gestos incómodos y nerviosos, oyó una voz ronca indagando quién los dejó pasar, pero ya emprendían otra vez la retirada, mientras resonaban pasos apurados por el corredor.
El resultado de ese fugaz momento fue la principal ilustración en la portada de Última Hora de ayer, junto a un gran titular: "Golpe en Senado nombra a fiscal colorado de Lugo". Es lo que en la jerga casera del periodismo solemos llamar: La foto.
La imagen muestra al casi eterno senador colorado Juan Carlos Calé Galaverna hablando y gesticulando con las manos en el aire, ante un selecto círculo de personas sentadas que lo escuchan cual gurú de la política criolla: la presidenta del Partido Colorado, Lilian Samaniego, y los senadores correligionarios Silvio Ovelar, Víctor Bernal, Rogelio Benítez y Julio César Velázquez, además del asistente número siete, el único sin traje oscuro ni corbata roja, con camisa amarilla y barba, tumbado en el sillón con un teléfono celular en la mano (como si el aparato intercomunicador marcara la presencia de otra persona en la reunión), el senador y presidente del partido Tekojoja, Sixto Pereira.
Sí, sí... ha leído bien. No es un error de imprenta, no. Sixto Pereira reunido con Calé, Bernal, Velázquez y compañía. Pereira, sí. El aguerrido legislador de izquierda, principal referente político del presidente Fernando Lugo, combativo líder de los carperos y los campesinos sin tierra. El que más de una vez acusó a Galaverna y compañía de ser exponentes de la corrupción y el prebendarismo. El que prometió una práctica política diferente, sin transadas ni componendas. Sixto Pereira, sí.
La foto de Carlos tuvo pleno sentido minutos después de esa reunión que pretendió ser secreta, cuando en sesión extraordinaria convocada exclusivamente por los senadores colorados y luguistas (incluyendo a los de la izquierda y a los liberales luguistas), se eligió como nuevo fiscal general del Estado al colorado Francisco Díaz Verón.
Finalmente hubo humo blanco. Habemus fiscal. Aunque sea otra vez colorado, y con la "ayudita" de los nuevos amigos Cartes y Calé.

martes, 1 de noviembre de 2011

El Paraguay inexplicable


"A ver, explícame algo...", me pidió el colega extranjero. Tragué saliva y esperé la pregunta clásica, incómoda, inevitable: "¿Qué carajos es lo que está pasando en Paraguay?...".
Fue el martes al atardecer.
Una agradable brisa acariciaba la terraza del hotel, donde una fría cerveza nos ayudaba a asimilar la prolongada jornada del Foro Eurolatinoamericano de Comunicación, con algunos de los más grandes maestros de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) de Gabriel García Márquez, por primera vez en Asunción.
Desde abajo llegaba el eco del tráfico colapsado, tras un día de agitadas marchas y manifestaciones en el centro.
El joven e inquieto reportero internacional me contó que en un taller de crónicas con el hispano-colombiano Miguel Ángel Bastenier, este les provocó con una pregunta inusitada: "¿El Paraguay existe?".
Él intentaba demostrarlo con una imagen prefabricada: la de una sociedad que pudo derrocar a un largo y corrupto régimen dictatorial, y ahora construía un país moderno y progresista, sensible a las necesidades sociales, de la mano de esclarecidos líderes políticos... pero la realidad no le dejaba.
"A ver, explícame: ¿Cómo es que en el país de las más grandes hidroeléctricas, una simple lluvia los hace regresar a la era del oscurantismo?", me indagó, tras sufrir el largo apagón del lunes.
Quiso saber por qué las peleas políticas más feroces no son entre el Gobierno y sus adversarios, sino entre el Gobierno y sus aliados. O por qué el Ejecutivo presenta leyes para modernizar los aeropuertos, o para desarrollar las micro, pequeñas y medianas empresas, o para desarrollar tecnologías de ensamblajes, y luego él mismo Ejecutivo las manda al basurero.
"A ver, explícame: ¿El Partido Liberal es Gobierno u oposición?", me disparó. Le dije que no me sentía capaz de responder a ese insondable misterio, pero me queda el consuelo de que los propios liberales tampoco lo saben.
No me quedó más recurso que citar a Augusto Roa Bastos, en un recordado prólogo a El dolor paraguayo, de Rafael Barrett: "No hay mirada sobre el Paraguay que no ofrezca esta extraña sensación de irrealidad". Recogía la ardiente metáfora que Barrett expresó en un artículo, en agosto de 1905: "La realidad delira como un moribundo y nos arroja al rostro ráfagas de su enorme historia".
Las citas literarias surtieron efecto.
Mi amigo pidió otra cerveza y me preguntó cómo anda Larissa Riquelme y qué chances tiene la Albirroja para el Mundial Brasil 2014.
Más tarde leí en su cuenta de twitter: "Paraguay existe... pero es inexplicable".

domingo, 9 de octubre de 2011

Un día histórico


Llegué a votar a las 10:15 de la mañana de este domingo 9 de octubre, en la Escuela San Antonio, del querido barrio San Antonio, en Asunción, en el primer referéndum de la era democrática en Paraguay, para decidir el sí o no a la enmienda constitucional para otorgar el derecho al voto a los paraguayos y paraguayas residentes en el extranjero.

Esperaba encontrar un lugar vacío y silencioso como un cementerio. Me equivoqué. Había gente formando cola frente a 3 de las 4 mesas habilitadas, aguardando pacientemente con las cédulas de identidad en las manos.
Me gustó sumarme a la fila, esperar varios minutos, mientras escuchaba la plática de los vecinos, gente común, gente sencilla, gente de pueblo. “Yo vengo porque tengo un hijo que se fue a trabajar en España hace tres años ya, allá está como un mozo en un bar, él quiere volver, no sé cuándo va a poder, auque yo prefiero que se quede allá, aquí las cosas siguen estan muy mal, pero él tiene derecho a votar, aunque ya no vuelva”, decía una señora ya mayor, con su bolso de compras de un supermercado colgando del brazo. Otro hombre, igualmente mayor, le replicaba: “Yo no tengo ningún pariente afuera, pero igual vengo a votar, porque me parece que es un derecho que hay que darles”.
Me gustó llegar a la mesa, presentar mi cédula, tomar en mis manos la boleta, ir al cuarto oscuro, marcar esa cruz sencillita pero a la vez histórica, ensuciarme el dedo con tinta, sentir la contradictoria sensación de que esa suciedad en la piel a la vez nos está limpiando el alma.
Encontré a mi amiga Graciela Araujo trabajando activamente como veedora. Me dijo que la afluencia de gente era mucho mayor que la esperada, y que todas las cuatro mesas pudieron abrirse a las 7:30 de la mañana. Me contó algo que también me esperaba y que lamentablemente si se cumplió: los únicos representantes de mesa que no acudieron fueron los de los partidos Colorado y Unace, pero la entusiasta colaboración de representantes de otros partidos permitió cubrir sus ausencias y completar las autoridades de mesa.
Me gustó este día nubladito pero lindo, con ese sol tímido asomando de a ratos entre las nubes, como vigilando que todo esté bien, pero sin querer molestar mucho.
Yo sé que hay legítimos temores de que este referéndum pueda usarse también en forma clientelista o prebendaria, o que el TSJE y los partidos aprovechen para instalar más planilleros, pero de todo eso ya nos ocuparemos en su momento. Había que dar un paso en busca de un derecho universal... y lo estamos haciendo. ¿Habrá sido más o menos así en otros momentos de la historia, como cuando, por ejemplo, hubo que decidir que las mujeres también tengan derecho a votar? Hoy nos parece tan absurdo que haya habido un tiempo en que muchas personas creían que las mujeres eran seres cívicos inferiores y no debían tener ese derecho, pero sí, lo hubo, y por suerte lo superamos. Por suerte la humanidad avanza en la conquista de derechos básicos, y hoy estamos protagonizado un episodio aparentemente pequeño, pero a la vez histórico, trascendental, proyectado hacia el mañana.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Memo para la posteridad


Aquí están, estos son…
Los que elegimos por voto universal para ser representantes del pueblo en la Cámara de Diputados, pero nos traicionaron grosera y alevosamente para representar a los intereses de unos pocos poderosos fabricantes de cigarrillos, que se niegan a ajustarse a las regulaciones internacionales de protección de la salud, y no tienen escrúpulos para seguir amasando millones a costa de la muerte.
Aquí están, estos son…
Los que hicieron retroceder al Paraguay varias décadas en el tiempo, borrando de un plumazo valiosas conquistas como la prohibición de fumar en lugares cerrados, o advertir con mayor rigor los peligros de contraer cáncer. Los que desoyeron irresponsablemente las recomendaciones de la comunidad médica y los organismos mundiales de la salud. Los que exponen al país a recibir sanciones por violar acuerdos internacionales.
Aquí están, estos son…
Los 41 diputados que aprobaron el jueves una Ley de control de tabaco a la medida de los cigarrilleros y rechazada por la ciudadanía. Los que seguirán siendo culpables de que unas 730 personas mueran anualmente en el país por causas relacionadas al tabaquismo, según datos de Ministerio de Salud. Tomen nota, hagan copy paste y guarden la lista en el archivo de la memoria, para que los hijos de nuestros hijos lo sepan y no lo olviden.
Aquí están, estos son: Andrés Retamozo, Arístides Da Rosa, Arnaldo Samaniego, Atilio Penayo, Blanca Duarte, Carlos Liseras, Clemente Barrios, Concepción Cubas, Eladio Gómez, Herminio Dávalos, Hugo Velázquez, Jorge Baruja, Juan Espínola, Juan Vázquez, Juan Ziet, Justo Cárdenas, Justo Zacarías, Luis Gneiting, Luis Sarquis, Luis Sarubbi, Madgaleno Silva, Mario Morel, Mario Soto, Nardi Gómez, Oscar Silvero y Víctor González, todos del Partido Colorado, Asociación Nacional Republicana (ANR).
La lista sigue con Andrés Giménez, Blas Vera, Blas Lanzoni, Carlos Zena, César López, Dionisio Ortega, Edgar Ortiz, Gustavo Cardozo, Hugo Capurro, Jorge Ávalos, Julio Mineur, Luis Neuman, Mirta Mendoza, Modesto Salinas y Nelson Segovia, todos del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA).
Aquí están, estos son…
No los olvide.
Muy pronto vendrán otra vez a prometernos la Luna y a pedir nuestro voto.
No sé usted… pero yo tengo muy clara la respuesta que les voy a dar.

viernes, 21 de mayo de 2010

El hombre que hizo temblar a la dictadura


Diciembre de 1969. La caravana de promeseros asciende la loma de Caacupé, mientras el país se estremece bajo una fuerte oleada represiva del terrorismo estatal. Los campesinos de las Ligas Agrarias son perseguidos a sangre y fuego. En los oscuros calabozos, medio centenar de presos políticos claman sordamente a una Justicia que tiene los ojos más vendados que nunca.
El dictador Alfredo Stroessner se dispone a hacer gala de catolicismo en la tradicional Procesión de la Virgen de Caacupé, cuando le comunican que el nuevo obispo de la Diócesis serrana ha resuelto suspender la festividad religiosa, en protesta contra “las injusticias y falsedades de parte de los responsables del Gobierno del país”. En una carta pastoral, el prelado escribe: “La Procesión de la Virgen hubiera debido significar íntima alegría de todos los hogares, pero en muchos la luz de la alegría se apagó. El temor alejó, si no es la muerte, al jefe del hogar…”.
El supremo gobernante monta en cólera: ¿Quién es ese insensato obispo que se atreve a desafiarlo, privándolo de la anual exhibición ante el altar de la Virgen? “Es un salesiano, excelencia…”, le contesta la voz trémula de uno de sus esbirros. “Se llama Ismael Rolón”.
Aquel cura caazapeño testarudo se convierte rápidamente en uno de los mayores dolores de cabeza del tirano. El 4 de febrero de 1971, a poco de asumir como arzobispo de Asunción, monseñor Ismael Rolón renuncia a integrar el Consejo de Estado –cargo que constitucionalmente correspondía a los arzobispos-, para no avalar “la situación de crecientes abusos y patentes violaciones de derechos humanos”, según justifica en una carta pública.
Habló con profética valentía cuando tenía que hablar, y actuó calladamente cuando sentía que las gestiones privadas eran más efectivas. Sus masivas “procesiones del silencio” enseñaron que la mudez puede ser más estentórea que el grito panfletario. Y definió con una certera frase para la historia (“hombres escombros”) a los autoritarios y corruptos.
Tras la caída de la dictadura, en 1989, dejó su silla arzobispal, pero siguió educando y defendiendo los derechos humanos. Desde su idílico Oasis de Ypacaraí, iluminó con su palabra reflexiva la realidad cotidiana.
En estos días en que su cansado cuerpo físico se debate entre la vida y la muerte, a sus 96 años de edad, es necesario rescatar la figura de monseñor Ismael Rolón. Un compatriota digno y heroico, quien mantuvo siempre una intachable conducta moral, una coherencia y rectitud humana poco frecuente en el Paraguay.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Bellezas paraguayas


No son Julia Robert y Angelina Jolie. No las veo subidas a una pasarela para vender la última colección de Caro Cuore. Tampoco postulándose a Miss Universo o a Miss Tanga. Pero para quienes las conocemos desde la profundidad de sus historias personales y comunitarias, ellas son dos de las más dignas y hermosas mujeres del Paraguay.
La belleza es el resplandor de lo bueno y verdadero, decía Platón. Hay otras formas de ser bello o bella que el de exhibir agraciadas facciones o cuerpos esculturales esculpidos en el calvario de dietas y gimnasios, o mejorados a fuerza de costosas operaciones de cirugía estética e implantes de siliconas.
En el resplandor de lo bueno y verdadero, hubo una joven mujer que en los duros años 70, cuando muchos callaban y bajaban la cabeza ante la opresión dictatorial, supo alzarse en rebeldía junto a un grupo de idealistas luchadores. Embarazada, se enfrentó a tiros contra los esbirros del régimen y vio morir a su esposo Mario Schaerer Prono en la mesa de tortura de Investigaciones.
Parió a su hijo Manuel en la fría celda y al salir de la cárcel se convirtió en tenaz defensora de los derechos humanos, hasta lograr el procesamiento judicial del ex dictador Stroessner, al igual que de los más siniestros torturadores y asesinos estatales que conoció este país. Esa mujer, ejemplo vivo de coherencia y dignidad, se llama Guillermina “Nenena” Kannonikof.
La otra es Aida Robles, senadora del partido Tekojoja, enfermera de profesión, también con una larga trayectoria de lucha y compromiso por una sociedad mejor. Fue una de las históricas dirigentes del “Clinicazo”, la mayor movilización social de los años ‘80, que marcó el principio del fin de la dictadura. Desde su humilde y cotidiano oficio de salvar vidas en el “Hospital de los pobres”, se ganó su lugar entre las heroínas cívicas de este país.
Esta semana, el desbordado senador liberal Alfredo Jaeggli las denunció ante la Fiscalía por “polución visual y sonora”, y pidió que ambas “sean condenadas a sufrir la pena máxima por feas e ignorantes”. Quizás creyó responder con un chiste a un planteamiento político, pero su acción resulta machista, discriminatoria y ofensiva para miles de humildes y laboriosas mujeres compatriotas.
Desde la indignación y la solidaridad, más allá de las diferencias que pueda tener respecto a sus actuales posturas políticas cercanas al oficialismo, me permito reivindicar las figuras de Aida y Nenena, y proclamar públicamente que son dos de las más bellas mujeres que conozco. Bellezas nacidas del resplandor de lo bueno y verdadero. Bellezas para un país distinto al del senador Jaeggli.

lunes, 11 de agosto de 2008

Así murió el ex dictador Stroessner (1)


Alfredo "Goli" Stroessner trata de huir del asedio de la prensa por una salida lateral del Hospital Santa Luzia, pero le dan alcance. (Foto: A.C.G.)

Gustavo Stroessner y su sobrino Diego Domínguez son descubierto tratando de alejarse del Hospital, donde el ex dictador estaba internado. (Foto: A.C.G).


La primera nota lograda el domingo 13 de agosto y publicada el lunes en portada de Última Hora.

La crónica detrás de la crónica: Revelaciones del enviado de Última Hora y Telefuturo que acompañó la larga agonía del Tiranosaurio, a dos años de su fallecimiento en Brasilia.

Por Andrés Colmán Gutiérrez

Asunción, 12 de agosto de 2006.
Son las 21.50 de una calurosa noche de sábado. Tras una agotadora semana laboral, me dispongo a disfrutar de una agradable velada, en compañía de una querida amiga. Una copa de vino, una rica pizza casera, una amable plática junto a la piscina, cuando suena el teléfono celular.
En el identificador de llamadas salta el nombre luminoso de Oscar Ayala Bogarín, jefe de Redacción de Última Hora. Es casi seguro que no llama para saludar. ¿Qué hago? ¿Atiendo o me hago el ñembotavy?
-¿Hola…?
-Vos tenés siempre listo tu equipaje, ¿verdad? Quiero que estés en el Aeropuerto para las 5 de la mañana.
-¡Noooo…! Mañana ningo es domingo. Necesito quedarme en camita hasta bien tarde. ¿No tenés pio otra víctima…?
-Puedo mandar a otro, pero este tema es para vos. Stroessner está agonizando en un hospital de Brasilia. Una fuente muy cercana me asegura que esta vez no sobrevive. Ya te reservé pasaje en el primer vuelo de Tam.
-¿A qué hora en el Aeropuerto, me dijiste…?
A las 04:15, el chofer del móvil de Última Hora toca la bocina en la puerta. En el Silvio Pettirossi me encuentro con Rufino Recalde, camarógrafo de Telefuturo, quien será mi compañero de viaje. Me entrega los pasajes y viáticos que algún somnoliento administrador tuvo que proveer en medio de madrugada.
-¿Vos conocés Brasilia? Yo nunca antes estuve… –confiesa Rufino, mientras la nave se desliza entre las nubes.
Le digo que sí, que ya estuve en dos ocasiones. La última fue en marzo de 2004, cuando el entonces director de ÚH, Tony Carmona, me envió a relatar el dorado exilio de Stroessner. No pude entrevistarlo, pero alcancé a verlo fugazmente en su auto junto al Lago Paranoá, y logré acceder a invalorables testimonios para reconstruir su vida cotidiana en la Fortaleza de la Soledad.

EL CERCO PERIODÍSTICO. Llegamos a Brasilia después del mediodía. Nos registramos en el Hotel das Naçoes y en seguida abordamos un taxi hasta el Hospital Santa Luzia, en el Sector Hospitalario Sur, donde está internado el ex dictador, según nuestra fuente.
Desde Asunción ya habían realizado consultas telefónicas y el Hospital lo había negado reiteradas veces: No hay ningún paciente con el nombre de Alfredo Stroessner. Para mayor confusión, su nieto homónimo, Alfredo “Goli”, había asegurado a una radioemisora paraguaya que el anciano general se estaba recuperando satisfactoriamente en su residencia particular, fuera de peligro.
En la entrada del Hospital no hay periodistas apostados, ni parientes o amigos conocidos. ¿Habrá sido falso el dato? Le digo a Rufino que guarde su cámara y me espere afuera. Con cara de visitante perdido me acerco a la recepcionista. Una de las ventajas de haber crecido en la región fronteriza de Canindeyú, es haber aprendido a hablar bien el portugués. Pregunto “¿Aonde fica a Unidade de Cuidados Intensivos?”, y ella me indica un largo pasillo.
Al final, una puerta cerrada y protegida celosamente por dos hombres de traje negro. Imposible pasar. Al lado, un escritorio y otra recepcionista. Morocha simpática, muy bella. Me acerco. Esta vez hablo en español. Le digo que acabo de llegar del Paraguay y busco a un “conocido” que está internado allí.
-¡Nao se pode pasar…! –me avisa-. ¿Cómo chama o paciente que vocé procura?
-Stroessner. Alfredo Stroessner.
Ella escribe en la computadora. El nombre no le resulta extraño. Algo sale en la pantalla que no alcanzo a ver.
-¿Vocé e parente dele…?
-Vengo del Paraguay, quisiera verlo o hablar con alguien de la familia, por favor… -le ruego.
-Vocé me aguarda un momentiño, por favor –dice ella, con una dulce sonrisa, mientras levanta el tubo. Siento que los latidos de mi corazón se detienen.

LA CONFIRMACIÓN. Pasa un largo silencio hasta que alguien, al otro lado del tubo, contesta.
-¡Oi…! ¿O Bestard está…?
La telefonista ha dicho otro nombre, pero a mi me pareció escuchar “Bestard”, y allí surge una confusión. ¿Será el doctor Miguel Angel Bestard, uno de los más cercanos ex colaboradores de Stroessner?
-Tein aquí uma pessoa que veio do Paraguay, para visitar vocês. ¿O que faço? ¿Deixo ele subir...? –pregunta ella.
Yo rezo para que le digan que sí, pero evidentemente la voz al otro lado del tubo dice otra cosa. Ella me mira y me hace un gesto de que me aproxime. Me pasa el teléfono.
-¿Hola…? –oigo una voz masculina, en tono seco pero amable, en un español bien paraguayo.
¿Será Bestard…? Me juego.
-¿Hola…? ¿Doctor Bestard…? –pregunto.
La voz duda un momento.
-Si… ¿usted quién es?
-Soy Andrés Colmán, periodista del diario Última Hora y del canal Telefuturo, acabo de llegar de Asunción. Quisiera conocer el estado de salud en que se encuentra el general Stroessner.
-¡No, no, no…! -se alarma, y deja percibir un tono de enojo, aunque no pierde la cortesía-. Perdone, pero no le puedo dar ninguna información. Con la prensa no podemos hablar. Esto es algo privado, de la familia…
-Entiendo, doctor –le insisto, tratando de que no corte el teléfono-. Le agradezco su amabilidad. Respetamos el dolor de la familia, pero entiendan ustedes de que se trata de la salud de una figura política muy importante en el Paraguay, y es natural que busquemos información.
-Si, si, entiendo… pero no le puedo decir nada más.
-Doctor, ya sabemos que Stroessner está internado aquí, en terapia intensiva, aunque hayan querido negarlo. ¿Nos puede decir cuál es su estado?
-El está bien, está muy bien, pero no le puedo decir nada más. ¡Gracias, y tenga buenos días…! –se despide, tajante, aunque sin cortar.
-¡Gracias, doctor…! –le digo.
Recién entonces escucho que el teléfono hace click.

BESTARD NO ERA BESTARD. Me siento eufórico. He obtenido la confirmación plena de que Stroessner está internado en terapia intensiva, un dato hasta entonces negado a todos los medios. Me despido apurado de la bella telefonista con mi mejor sonrisa. Si tuviera más confianza, le daría un beso.
Son casi las 5 de la tarde. Arrastro a Rufino hasta el estacionamiento y le tomo unas fotos mientras él filma con su cámara la fachada del hospital. Esa será la foto de tapa de la edición de Última Hora del lunes 14 de agosto de 2006, con un gran título que lo dice todo: “Stroessner agoniza”.
Empieza a oscurecer cuando llego al Hotel y me dirigo al Business Center. Hay una turista revisando mails en la única computadora con conexión a internet. Le pongo cara de desesperado, y me dice que ya está por terminar. Me siento y escribo un largo relato, que lleva como antetítulo genérico: “El ocaso del general”. Perdón, maestro Gabo.
Transcribo textualmente mi odisea y mi conversación con el supuesto “doctor Bestard”. Despacho el texto con las fotos, y después me instalo en la habitación para esperar que me llamen desde el canal para pasar un informe telefónico en Telediario, con Oscar Acosta y Sannie López Garelli.
Cuando finalmente corto el teléfono, ya son casi las diez de la noche en Brasilia. Recién entonces descubrimos que estamos muertos de hambre, que no hemos comido casi nada desde el desayuno en el avión, a media mañana. Salimos a la calle y está casi todo cerrado. Los brazilienses duermen temprano, aún más un domingo.
En una esquina, una “chopería” congrega a los últimos noctámbulos. Allí vamos: una ronda de “cervejiña” con casquiñas de sirí. ¡Ah, que delicia! Y un brindis por el primer éxito periodístico.
Lo que no sabía entonces, y lo supe solo dos días después, cuando hablé con una persona muy allegada a la familia Stroessner, era que “el doctor Bestard” no era el doctor Bestard. “Nunca estuvo ningún Bestard en el hospital. El único que estaba allí, esa tarde, aparte de los médicos y enfermeras, era el propio coronel Gustavo Stroessner”, me aseguró la fuente. Y luego me dio la estocada más dolorosa: “¡Vos hablaste personalmente con Gustavo, y no te diste cuenta!”.
Claro. La telefonista había dicho “Gustavo”, pero por su cerrado acento, yo entendí “Bestard”. El coronel solo me había seguido el apunte, aprovechándose de mi confusión. ¡Si hubiera sabido que estaba entrevistando al mismo Gustavo Strossner, el tono de esa primera nota hubiera sido muy diferente!

Lea en la próxima entrega: El gran Rubio, reducido a un alfeñique de 45 kilos.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Política y violencia social en Ciudad del Este


Ciudad del Este tiene todo para convertirse en comunidad modelo: ubicación estratégica privilegiada junto al Brasil y la Argentina, buen diseño urbanístico, lindos paisajes, atractivos turísticos, valiosos recursos naturales, el comercio más dinámico y millonario, la cercanía de la represa de Itaipú, una población cosmopolita y multicultural, gente laboriosa y con ganas de salir adelante. Pero tiene un grave problema: es prisionera de un sistema político salvaje y casi caníbal, que condiciona y asfixia su vida cotidiana.
Lo que sucedió esta semana es un lamentable ejemplo. El lunes 12, la sede comunal amaneció sitiada por cerca de 200 ex empleados que integran el Sindicato de Trabajadores de la Municipalidad de Ciudad del Este (Sitramucde), quienes clausuraron calles, cerraron el tránsito e interrumpieron los servicios públicos, causando un perjuicio evaluado en 500 millones de guaraníes por la intendenta Sandra MacLeod. Exigían la reposición inmediata en los puestos de los cuales fueron despedidos hace siete años por otro intendente.
Los ex municipales son viejos conocidos por su accionar violento, porque en años anteriores ya habían mantenido a la ciudadanía en jaque con sus paros y barricadas, y en 1999 volvieron casi ingobernable la ciudad, al punto de forzar la renuncia del entonces intendente Juan Carlos Barreto.
Su sucesor Eduardo Morales, designado por la Junta, en una arriesgada acción política se amparó en que la última huelga fue declarada ilegal por la Justicia y se sacó el peso de encima: en el 2000 los despidió en forma masiva. Pero los del Sitramucde apelaron y lograron que la Corte revea el fallo. Desde entonces exigen su reposición y no aceptan negociar indemnización.
Visto de este modo, los ex empleados están luchando por un legítimo derecho. Pero quienes habitan Ciudad del Este saben que tras la ilegal acción de esta semana está la mano del oficialismo nicanorista, manejada a través de su principal caudillo en la zona, el todopoderoso director de Itaipú y candidato a senador, Víctor Bernal, con la intención de joderle la vida a su principal contrincante en la región, su otrora socio del alma, el ex intendente y también influyente caudillo regional Javier Zacarías Irún, hoy candidato a vicepresidente por la fórmula de Luis Castiglioni.
Los detalles del conflicto revelan cómo se mueven los hilos desde bambalinas. El lunes la policía de CDE cumplió una función puramente decorativa, viendo como los manifestantes cerraban calles y violaban el derecho a la libre circulación, sin intervenir. El fiscal Félix Rodríguez exhibió una orden del juez Cesar Centurión, que prohíbe manifestaciones a 200 metros de la Municipalidad, pero el jefe de policía Wenceslao Recalde, viejo zorro en estas cuestiones, dijo que él nunca se enteró.
El fiscal Rodríguez anunció que iba a ordenar la prisión del jefe policial por desacato, pero luego sufrió un súbito ataque de amnesia. Ya queríamos ver cómo iba a ser y quién iba a cumplir la presunta orden de prisión (“Arréstese a si mismo y métase en la cárcel”). La intendenta MacLeod acusó que la policía cumplía órdenes directas de Nicanor para no desalojar a los huelguistas.
Si la intención de Bernal y Nicanor era dañar la imagen de Zacarías Irún, en principio lograron un efecto contrario. La administración municipal apareció como víctima del ataque de vándalos y despertó la solidaridad ciudadana y de figuras como el obispo Rogelio Livieres Plano. Pero el miércoles 14, cerca de la medianoche, algún torpe estratega les cambió la política y la sangre casi llegó al río Paraná. Los empleados municipales, dirigidos por altos directivos de la institución, salieron con garrotes y honditas a cagar a golpes a los pocos manifestantes que se encontraban en el campamento, destrozando toldos, sillas y hasta faroles del alumbrado público, y mandando a más de uno al hospital, al mejor estilo de las célebres patotas parapoliciales de Ramón Aquino.
Como trofeo exhibieron bombas molotov, machetes, cuchillos y garrotes que capturaron en su singular cacería, como para demostrar que los violentos eran los manifestantes, y no ellos. La intendenta MacLeod desapareció del mapa y todavía no explicó si ella dio la orden, o si el patoterismo de su gente solo fue producto del excesivo entusiasmo de los muchachos. Los del Sitramucde, que ya tenían las fuerzas menguadas, encontraron el motivo que necesitaban para aparecer como víctimas, reagruparse y volver con todo al día siguiente, a cerrar otra vez calles, siempre ante la pasividad policial.
Así está Ciudad del Este: con una Municipalidad que no puede trabajar y recaudar normalmente, con una población harta de ver conflictos incontrolados y que impiden las labores cotidianas.
Es legítimo que Nicanor, Blanca y Bernal compitan electoralmente contra Castiglioni y Zacarías Irún. Lo ilegítimo es que conviertan a Ciudad del Este (y de alguna manera al resto del país) en un territorio del “todo vale”, y que para lograr sus objetivos instrumenten a la Policía, a la Justicia, y a todas las instituciones públicas, incluyendo a las de salud y educación, provocando caos y anarquía. Una lamentable muestra de cómo la política mal orientada destruye a una comunidad, en lugar de construir.

viernes, 2 de noviembre de 2007

En el país del no me acuerdo


“En el país del no me acuerdo
doy tres pasitos y me pierdo
un pasito para allí
no recuerdo si lo di
un pasito para allá
!ay, que miedo que me da!
En el país del no me acuerdo

doy tres pasitos y me pierdo
un pasito para atrás
y no doy ninguno más
porque yo ya me olvidé
donde puse el otro pie.”
(Una canción infantil de María Helena Walsh, escritora, poeta y cantautora argentina)

El 22 y el 23 de abril de 1996: ¿Será que existieron realmente esos dos días en el calendario? ¿O acaso fueron tragados por alguno de esos agujeros negros en el tiempo, como los que imagina con genial delirio el gran maestro de la ciencia ficción Philip K. Dick?
Recuerdo bien aquella tarde, hace más de once años, cuando un colega de la sección política me contó el rumor que incendiaba el país: El entonces comandante del Ejército, general Lino Oviedo, se había peleado con el presidente Juan Carlos Wasmosy y amenazaba con dar un golpe de Estado.
Recuerdo bien esa larga jornada de adrenalina pura en la Redacción de ÚH. Carreras de periodistas y fotógrafos. Teléfonos que no paraban de sonar. El comunicado del embajador norteamericano que confirma la noticia. Las interminables guardias de prensa frente al destacamento de la Caballería. La renuncia de Wasmosy al cargo de presidente de la República firmada en un trozo de papel blanco. La presión de los países del Mercosur y la visita del secretario general de la OEA, César Gaviria. La gente en las calles, los primeros jóvenes carapintadas que iniciaban una larga vigilia democrática en las plazas del Congreso, la salvaje represión de la policía. ¿Ahora resulta que todo fue mentira, que nada de eso fue verdad? Aquella foto del diputado Marcelo Duarte con la sangre que le manaba de la cabeza por el bastonazo de un casco azul, ¿era solo salsa de tomate? ¿Todo no pasó de un grave fenómeno de alucinación colectiva, como uno de esos sueños nebulosos y recurrentes de Denzel Washington en la película Deja Vu?
En la estupenda novela Cien años de Soledad, el escritor colombiano Gabriel García Márquez cuenta cómo una misteriosa enfermedad llamada “la peste del olvido” se abate sobre los pobladores de Macondo y nadie consigue recordar lo que pasa. ¿Será que el Paraguay es Macondo y escribe su historia sobre la arena? ¿Se han contagiado con la peste del olvido los ministros de la Corte Suprema de Justicia que esta semana borraron con el codo lo que habían escrito antes con la mano, al sentenciar que la realidad nunca existió, y que el general Lino Oviedo nunca intentó alzarse contra el Estado de Derecho, y que por lo tanto está libre de toda condena judicial, libre para ser candidato a presidente de la República, como quiere el Tendotá?
¿Se han contagiado también con la peste del olvido el presidente, los ministros, la mayoría de los diputados y senadores, algunos colegas periodistas y analistas que escribieron sobre el intento de golpe de abril de 1996, pero que hoy meten las manos en los bolsillos y silban bajito mirando al cielo, mientras los intereses políticos pasan como con una topadora por sobre la institucionalidad, la credibilidad y la independencia de la Justicia en el Paraguay?
El problema no es Lino Oviedo. Si no fuera porque no puede explicar coherentemente el origen de su cuantiosa fortuna, o porque no se han podido despejar las sospechas sobre su participación en el asesinato del vicepresidente Argaña y de los jóvenes del Marzo Paraguayo, Oviedo sería un fascinante fenómeno político, un interesante personaje para una novela de realismo mágico latinoamericano. Y sí, hay que reconocer que así como pudo ser victimario de libertades públicas y derechos civiles, también fue víctima y prisionero de una mafia político-económica, y hoy está de vuelta, renacido, casi imparable, otra vez convertido en protagonista estrella de la escena política, potencial candidato a presidente del Paraguay.
El problema es lo que se juega detrás de todo esto: la perversión del sistema democrático, la consagración de la impunidad y de la Justicia instrumentada por el poder político, la corrupción fortalecida, la oposición complaciente o vendida, las esperanzas ciudadanas de un cambio democrático cada vez más lejanas aunque todavía latentes.
Y frente a eso, la grata comprobación de que todavía hay mucha gente que se resiste a sucumbir a la peste del olvido y a convivir en el país del no me acuerdo.

sábado, 18 de agosto de 2007

MONSEÑOR PRESIDENTE


Hace algunos meses, cuando empezó a crecer el fenómeno político llamado Fernando Lugo, escribí estos dos artículos en Última Hora (Una incógnita llamada Fernando Lugo y Las dos caras de Fernando Lugo).
Una avalancha de reacciones siguieron en la edición digital, desde quienes me acusaban de estar abiertamente en contra de una nueva propuesta política opositora que por primera vez puede derrocar a los colorados que llevan 60 años en el poder, hasta quienes me reprochaban que los artículos eran muy parcialistas a favor del ex obispo de San Pedro.
Ni en contra ni a favor, sino todo lo contrario. Hubo una época –en los años 80, principalmente- en que fuimos amigos muy cercanos con Fernando, cuando era asesor del Movimiento Universitario Católico (MUC) al cual pertenecí en mis años de fe y utopía liberadora cristiana. Después me volví un poco más viejo y más escéptico acerca de muchas cosas, más profesional en el periodismo, y por lo tanto pretendidamente más objetivo y más crítico en el abordaje de cualquier tema informativo o de opinión.
Hace mucho que no hablo con Fernando, especialmente desde que se volvió un personaje político. Pero eso no significa que no le tenga un afecto especial, en honor a los cruciales momentos compartidos en la historia del Paraguay, como también creo que lo tengo hacia mi otro ex-amigo, del que también me volví un implacable crítico (como se habrá visto en este mismo blog), el actual presidente de la República y Tendotá mayor, Nicanor Duarte Frutos.
Si Fernando llega a ser candidato a presidente, es probable hasta que vote por él. Pero eso no significa que, como periodista, no deje de investigar e informar sobre cualquier abuso o hecho de corrupción que se cometa desde su eventual gobierno, como lo haríamos con cualquier otro mandatario.
A pedido de una amiga lectora, aquí van los dos artículos –actualizados- en el blog.
Como siempre, saquen ustedes sus conclusiones.
-------------------------------------------------

Una incógnita llamada Fernando Lugo

Villa de San Pedro de Ycuamandyyú, agosto de 1998.
La ciudad está de fiesta.
Llega el presidente Juan Carlos Wasmosy para inaugurar su mayor obra de progreso en la región: un moderno aeropuerto, construido a un costo de 5 millones de dólares.
Todo está dispuesto para la ceremonia. Ya están los correligionarios encolumnados para hacer hurras. Ya está la cinta lista para ser cortada, la alfombra roja, la tarima para los discursos. En una paradisiaca finca a orillas del Jejuí se dora el asado y se enfrían las bebidas para el banquete de celebración.
Pero surge un problema: el obispo local se niega a bendecir la gran obra de progreso. Dice que no está dispuesto a apañar un "elefante blanco" que no servirá al pueblo, ya que San Pedro no necesita un aeropuerto, sino una ruta asfaltada para que los agricultores puedan sacar sus cosechas.
Hay ira e indignación. ¿Quién es ese obispo que se atreve a aguarnos la fiesta, a escupirnos en el asado? Se llama Fernando Lugo, excelencia. Un obispo rebelde, luego. Un contrera.
Una década después, el aeropuerto de San Pedro es una ruina. Las malezas crecen entre las paredes del edificio saqueado y solo los cuervos aterrizan en la pista agrietada. La región continúa aislada, sin ruta asfaltada, y los cosechas se siguen pudriendo en las cunetas cuando llueve, aunque la pavimentación avanza lentamente, con la promesa de llegar alguna vez.
El obispo Fernando Lugo ya no está en San Pedro. Renunció, aunque las versiones aseguran que "lo renunciaron". Ahora pidió dispensa al Papa, para dedicarse a la política. El Vaticano le respondió que no puede, que está suspendido "a divinis", pero no deja de ser obispo.
Hoy es pre-candidato a presidente. Fenómeno social y huracán político, favorecido por las encuestas como el único que puede desalojar de 60 años de poder al coloradismo, en las elecciones del 2008. Dicen que la Constitución inhabilita su candidatura porque sigue siendo ministro de la religión católica, pero eso está por verse. En este país siempre todo está por verse.
Conocí a Fernando Lugo a principios de los 80, cuando era un joven sacerdote recién llegado de una misión pastoral en Ecuador. Traía una sólida formación teológica y una manifiesta sensibilidad ante las injusticias, que lo ubicaron en la corriente más progresista del catolicismo, en la línea de la Teología de la Liberación.
Acompañé su nombramiento como obispo de San Pedro. Lo vi meterse de lleno en las tolvaneras de tierra roja, compartiendo el dolor, las luchas y las esperanzas de su feligresía mayoritariamente pobre, aunque consciente y organizada. Lo vi recoger la sangre de Sebastián Larrosa y Pedro Gimenez, jóvenes mártires sampedranos asesinados en las movilizaciones por tierra y libertad.
Pero también sentí las primeras interrogantes sobre su accionar, al ver su cercana amistad con polémicos personajes, como el ex titular de la Ande, Kencho Rodríguez, o avalando millonarios desembolsos para las organizaciones campesinas vinculadas al dirigente Elvio Benítez, durante el gobierno de González Macchi, sobre cuyas rendiciones de cuentas se tejieron muchas dudas.
Hoy, Fernando Lugo enciende esperanzas de cambio en un amplio sector la sociedad, pero también plantea una inquietante incógnita, porque frente a su valiosa trayectoria de lucha y compromiso con los más pobres, y a su natural vinculación con organizaciones sociales y políticas democráticas, se levantan alarmantes evidencias de su cercanía con cuestionables personajes políticos, asociados a acusaciones de corrupción o a prácticas totalitarias, como los González Quintana, los Rambo Saguier, los Otazú, los Jara Avelli y muchos otros.
¿Cual de los Lugos es el que merece nuestra confianza?
------------

Las dos caras de Fernando Lugo

Hay un Fernando Lugo que parece de izquierda.
Es un Lugo que proviene de una activa militancia en la corriente más progresista de la Iglesia Católica, encarnada en la llamada Teología de la Liberación, que alimentó a las comunidades eclesiales de base y se vinculó a la mayoría de los movimientos revolucionarios del continente latinoamericano.
Es un Lugo que ayudó a crear movimientos estudiantiles de clara inspiración socialista, como el grupo de reflexión Monseñor Romero, en los años 80, durante la dictadura. Y que desde su obispado en San Pedro apoyó a las organizaciones campesinas en sus demandas anti-imperialistas, definiendose más de una vez a favor de ocupaciones de tierras o cierres de rutas.
Es un Lugo que desde su decisión de renunciar al sacerdocio y meterse de lleno a la arena política, prohijó la creación del Movimiento Popular Tekojoja, junto a destacados líderes de la izquierda paraguaya, como algunos ex militantes de la Organización Político Militar (OPM), aquel heroico intento de guerrilla contra el stronismo en los duros años '70, y que hoy enarbolan el proyecto de un socialismo democrático para el Paraguay del Siglo XXI, que entre otros puntos de su programa de gobierno plantean la revolución agraria y se oponen a la privatización de las empresas públicas.
Es un Lugo que sustenta una gran parte de su respaldo político en el llamado Bloque Social Popular, que reune a varias organizaciones sociales y políticas de la actualmente incipiente izquierda paraguaya, como el Partido Humanista, el Partido Frente Amplio, la nucleación de pobladores suburbanos Cobañados, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos, la Organización Nacional Campesina (Onac) y las cinco centrales obreras del país.

Pero hay también un Fernando Lugo que parece de derecha.
Es un Lugo que alimenta la creación de movimientos visiblemente conservadores, como Concertación Colorada o Paraguay Posible (dirigido por su hermano Pompeyo), que sostienen posturas anti-izquierdistas y que aglutinan en su seno a algunos personajes de averiada trayectoria política o gremial, incluso con acusaciones de haber estado metidos en casos de corrupción.
Es un Lugo que coquetea abiertamente con el oviedismo, que acude a mirar partidos de fútbol junto al senador Enrique González Quintana, quien fuera procesado por su supuesta participación en los trágicos sucesos del Marzo Paraguayo, a pesar de que hace ocho años el mismo Lugo estuvo en la plaza del Congreso llevando su solidaridad a los jóvenes que fueron víctimas de los ataques de los francotiradores.
Es un Lugo que no tiene problemas en exhibir como su principal asesor jurídico y político al abogado Hermes "Rambo" Saguier, de reconocida ideología neo-liberal y anti-izquierdista, quien siempre fue un tenaz crítico a las luchas sociales campesinas, y que además fue sorprendido in fraganti la noche del 18 de mayo del 2000 en la Caballería, apoyando un nuevo intento de golpe militar del oviedismo contra el entonces gobierno de González Macchi.
Es un Lugo que hoy, en plena campaña proselitista, cuestiona que las marchas campesinas "no sirven para nada", aunque son las mismas que él, desde sus inicios, había apoyado con tanto entusiasmo.
Vuelvo a sostener lo mismo que sostuve en el artículo anterior, y que ha provocado tantas reacciones de los lectores y lectoras, en contra y a favor, en el blog de últimahora.com.: Fernando Lugo es un fenómeno político, que ha logrado encender nuevas esperanzas de cambio democrático en un amplio sector de la ciudadanía, al convertirse en el primer candidato de la oposición con verdaderas chances de derrocar a la mafia colorada, luego de 60 años de poder absoluto.
Pero también vuelvo a formular la misma pregunta: ¿Cual de los Lugos es el que merece nuestra confianza?

miércoles, 15 de agosto de 2007

De periodista pobre a político millonario



“Ser periodista es la manera más divertida de ser pobre", le gustaba decir al recordado colega Fernando Cazenave, ya fallecido. Quizás por eso, de un tiempo a esta parte hay una buena cantidad de personas que decidieron abandonar el periodismo y dedicarse a oficios más rentables. La política, por ejemplo.
Fue justamente Cazenave quien a principios de los años 80, cuando era Jefe de Redacción de Última Hora, decidió darle una oportunidad a un dinámico y talentoso joven ovetense, a quien conoció cuando relataba partidos de fútbol en la radio Difusoras Caaguazú de Coronel Oviedo, y le ofreció un puesto de redactor en la sección deportes de este diario.
Por si todavía no lo adivinaron, el periodista pelotero se llamaba Nicanor Duarte Frutos.
Apareció un buen día, con su porte provinciano y su guaraní popular, y rápidamente se ganó el aprecio de la mayoría de los compañeros de ÚH. El veterano Alejandro Noguera, secretario de redacción, lo apodó jocosamente "campesino". En poco tiempo pasó de deportes a otras secciones: interior, sucesos, política...
Nica vivía en una modesta pieza alquilada y, más de una vez, algún colega recuerda que tuvo que prestarle dinero para su pasaje en ómnibus.
Hay una pintoresca anécdota, casi leyenda urbana, que retrata la franciscana pobreza en la que nos desenvolvíamos los periodistas. Un día, Duarte Frutos tuvo que mudarse de la pieza en que habitaba, y le pidió a otro compañero que le ayude a transportar su mudanza... en su motocicleta.
"Pero, ¿cómo vamos a hacer una mudanza en una moto?", protestó, sorprendido, el colega. "Profesor... ¡solo tengo dos bolsones!", respondió irónico el ovetense, en guaraní.
Dicho y hecho, la mudanza se efectuó a bordo de la moto, en un solo viaje. Cuando estaban saliendo, Nica le dice a su transportador: "Esperame, me olvidé de mi ropero", y volvió a entrar a la pieza. El colega quedó preocupado: ¿Cómo iban a llevar un ropero en una moto? Pero Nica sale con un trozo de cuerda en la mano. "Este es mi ropero, aquí cuelgo mi ropa", le aclaró.

El sueño de la presidencia
Aquel periodista humilde, joven e inquieto, que supo ser un ilustrado y crítico columnista durante los últimos años de la dictadura stronista, tenía sin embargo una obsesión por la política. "Algún día voy a ser presidente de la República", se le oyó decir, más de una vez.
Ya mantenía contactos estrechos con el sector contestatario del coloradismo. Cuando cayó la tiranía en 1989 y asumió como presidente el general Andrés Rodríguez, no dudó en aceptar una invitación del entonces dirigente renovador Angel Roberto Seifart, para abandonar definitivamente su trabajo como periodista en ÚH y unirse a su gabinete en el Ministerio de Educación.
¿Cuánto tiempo ha pasado desde entonces? ¿Cuántos sueños, cuantos desengaños...?
Hoy, Nicanor Duarte Frutos lleva más de tres años como presidente de la República y junto a su experiencia como caudillo político también ha aumentado increíblemente su fortuna personal.
En 1999 declaró ante la Contraloría que tenía un patrimonio de 773 millones de guaraníes. En otra declaración realizada en 2003, admitió que el valor de sus bienes había aumentado a 2.200 millones. Es decir, en solo cuatro años, incrementó sus fortuna en 1.427 millones de guaraníes. ¿Cómo hizo...?

Investigación pendiente
Aparte de lo declarado oficialmente por el presidente como su patrimonio, hay circustancias que merecen, al menos, una investigación profunda por parte de la Fiscalía, la Justicia y la Contraloría. ¿Se animará alguien? ¿El fiscal Arnaldo Giuzzio, tal vez?
Una de estas circustancias tiene que ver con su participación en la propiedad de la hoy famosa empresa de publicidad Sistema Siete, que junto a una red de agencias es privilegiada con buena parte de la millonaria torta publicitaria de organismos estatales o binacionales como Itaipú, Yacyretá, Depacho de la Primera Dama, Repadeh, Secretaría de la Mujer, etc.
El 31 de octubre de 2006, el periodista Richard Ferreira publicó en Última Hora una primera nota, alertando que una "telaraña de agencias maneja la imagen y publicidad estatal", y deslizó la siguiente versión: "Hay fuertes indicios de que la agencia (Sistema Siete) es en realidad del propio presidente (Duarte Frutos)".
El 3 de diciembre de 2006, en ABC Color, Mabel Rehnfeldt y Sandra López iniciaron una serie de publicaciones, afirmando que la agencia que acapara la publicidad estatal es, efectivamente, propiedad de Duarte Frutos. Rescataron declaraciones que Nicanor hizo al mismo diario el 28 de noviembre de 2002, antes de ser presidente de la República, en las que sostenía: "Tengo una pequeña empresa, tengo acciones". "Sistema Siete se denomina...".
Prisionero de sus propias palabras, Nicanor se vio obligado a contradecirse. Esta vez dijo que no era el dueño, solo un accionista, y que en diciembre de 2002 abandonó la empresa. Sin embargo, el que aparece como principal directivo de la agencia, Enrique Ruiz Díaz, declaró a Radio Primero de Marzo que Duarte Frutos "solo fue empleado" de Sistema Siete. ¿A quién creer...?
Las supuestas acciones que Nicanor tenía en Sistema Siete no aparecen en ninguna de sus dos declaraciones juradas, pero sí aparecen otras acciones, por valor de 30.000 dólares, de una empresa denominada "Bussines Corporation International".
Siguiendo la pista, Rehnfeldt y López descubrieron que este otro negocio en el que estaba metido el presidente es un puerto privado en Ciudad del Este, vinculado al poderoso empresario fronterizo Carlos Barreto Sarubbi, que fue denunciado reiteradas veces como un sitio por donde varias empresas (como "Latina Import") ingresaron mercaderías de contrabando y evadieron al fisco por cifras millonarias.
Acosado por las denuncias, Duarte Frutos pidió que la Fiscalía investigue a Sistema Siete. El fiscal general, Rubén Candia Amarilla, designó para el efecto a Sergio Alegre, quien varias veces fue visto jugando partidos de fútbol con el presidente en Mburuvichá Roga. El fiscal Alegre fue el mismo que investigó el caso de la millonaria evasión de Latina Import (que operaba por el puerto del cual es socio el presidente), pero todo quedó en el opa rei.

Los parientes millonarios
De ser dueño de solo un trozo de piola como "ropero", Duarte Frutos hoy es propietario de casi toda una cuadra de edificaciones en Barrio Herrera. Aunque generalmente juega a decir que "no tiene plata", a veces algo íntimo lo traiciona y aparece con evidentes ostentaciones, como la que realizó el día de las elecciones coloradas, cuando apareció a votar a bordo de un lujoso automóvil Subaru Impreza, recién adquirido.
Hay quienes hablan de la compra de un avión, que quedó a medio camino. Hablan de estancias en el Chaco, o de otras propiedades y empresas, pero nada ha podido ser demostrado con documentos. La última versión, dada a este blog por un ejecutivo de la misma empresa, es que Nicanor compró recientemente Radio Caaguazú de Coronel Oviedo, la legendaria emisora fundada por el músico Hilarión Correa, precisamente el medio en el que empezó su oficio en el periodismo, cuando era aún adolescente. ¿El sueño de la radio propia?
Pero otro aspecto llamativo, que también reclama una investigación a fondo, es el caso de algunos parientes y amigos que se enriquecieron de la noche a la mañana, desde que Duarte Frutos llegó a la primera magistratura.
Por ejemplo, Gerardo Martínez, un carpintero ovetense, socio de Rodrígo Espínola Soaleche, primo de la primera dama, que en dos años le facturó 3 mil millones de guaraníes al Ministerio de Educación y pasó de una humilde casita a una mansión en pleno centro de Coronel Oviedo.
Por ejemplo, Federico Frutos, ministro de deportes y primo hermano de Nicanor, que entre 2004 y 2005 obtuvo 23 adjudicaciones, la mayoría del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, y le facturó al Estado más de 5 mil millones de guaraníes.
Por ejemplo, José David Orrego, esposo de la hermana de la primera dama, quien de su condición modesta pasó a adquirir en 2003 una estancia de 3.750 hectáreas en el Chaco, por 183 mil dólares.
Por ejemplo, Rodrigo Espínola Solaeche, ahijado de Nicanor, un joven estudiante de ingeniería que vivía en la casa del presidente, que compró una vivienda por 350 millones de guaraníes al contado en el barrio San Cristóbal.
Un detalle pintoresco, que demuestra la extravagancia de los "nuevos ricos" del entorno presidencial: José David Orrego, Federico Frutos y Rodrigo Espínola Solaeche se compraron la misma marca y modelo de camioneta todo terreno: tres Dogde Ram cero kilómetros, por las cuales cada uno pagó 57 mil dólares a la firma Cencar.

El estigma de la corrupción
En su discurso electoral como candidato, Nicanor dijo varias veces que una de sus grandes aspiraciones es abandonar el poder sin enfrentar procesos judiciales, ni ser acusado por su pueblo de haberse enriquecido ilegalmente.
Hasta ahora, todos quienes ejercieron el cargo de presidente de la República en la transición democrática, han estado sospechados, acusados o procesados por delitos de corrupción.
El general Andrés Rodríguez Pedotti, quien derrocó al dictador Stroessner, se llevó a la tumba las muchas sospechas de haber estado involucrado en casos de narcotráfico. Juan Carlos Wasmosy fue condenado a 4 años y 6 meses de prisión por el auxilio irregular a un banco que defraudó a sus ahorristas, pero fue sobreseido. Raúl Cubas Grau fue procesado por malversación de fondos y por la liberación ilegal del golpista Lino Oviedo, pero fue sobreseído. Luis González Macchi fue condenado por enriquecimiento ilícito a 6 años de prisión y hoy goza de la reclusión domiciliaria.
¡Triste destino el del Paraguay: ver a sus presidentes terminar sus mandatos con cuentas pendientes con la Justicia!
Nicanor Duarte Frutos, el humilde periodista que se transformó en político millonario, ¿logrará ser un ex gobernante diferente?