viernes, 21 de agosto de 2009

Crónica para no dejar dormir a los corruptos


Más de uno o una tiene huellas de balazos o cuchilladas en el cuerpo. Colecciones de atentados y amenazas de muerte. Y, por sobre todo, profundas cicatrices en el alma, tras tantos viajes a los infiernos de la corrupción y la miseria.
“Muchos políticos y mafiosos de nuestros países estarán sin dormir, tan solo de saber que están todos juntos aquí, reunidos”, bromeaba Mirko Lauer, presidente del Instituto Prensa y Sociedad, que nos convocó a más de 50 comunicadores a la primera Conferencia Latinoamericana de Periodismo de Investigación en Lima, Perú.
Allí estaba el brasileño Eduardo Faustini, gurú de la cámara oculta de la Rede Globo, quien nunca permite que se le tome una foto, para que los corruptos y criminales a quienes caza no lo identifiquen. Estaba la indoblegable Giovanna Segnini, del diario La Nación de Costa Rica, quien reveló cómo la Iglesia Católica de su país operaba una red financiera ilegal (Primer Premio 2009 a la mejor Investigación Periodística), o cómo el gobierno del Nobel de la Paz Oscar Arias apoyó diplomáticamente a China, a cambio de la venta de bonos de la deuda pública por 300 millones de dólares.
Estaba Marina Walker, del International Consortium of Investigative Journalism, quien dirigió una mega investigación de 22 periodistas (entre ellos la compatriota Mabel Renhfeldt) en 14 países, demostrando cómo la mafia internacional usa a naciones como el Paraguay para producir y contrabandear cigarrillos, cuya recaudación financia operaciones de grupos violentos como las FARC colombianas o la taliban Al Qaeda.
Estaban el colombiano Gerardo Reyes, que ganó el Pulitzer con sus reportajes sobre lavado de dinero; el peruano Gustavo Gorriti, quien precipitó la caída de Fujimori y Montesinos al destapar sus negociados; y el argentino Daniel Santoro, que metió preso a Menem por el tráfico de armas a Ecuador y Croacia, quien participó on line gracias a la magia de internet.
Estaba una nueva generación de jóvenes recién llegados a la logia de los investigadores, los que suman el uso de redes de internet y hojas de cálculos Excel a la lupa de los viejos sabuesos, donde el periodismo paraguayo resuena cada vez más fuerte: el colega Luis Bareiro, de Última Hora, ganó una mención por su serie sobre el financiamiento de la campaña colorada con fondos públicos.
Más de 200 reportajes presentados al Premio Ipys-Transparencia (“nunca vimos tanta calidad y cantidad”, confesó un miembro del jurado). Mientras los colegas de Estados Unidos se quejan de la crisis, en Latinoamérica se vive un tiempo de explosión y crecimiento investigativo. En palabras de Mirko Lauer: una linda noticia para no dejar dormir a los corruptos.

viernes, 14 de agosto de 2009

Adiós a las sandalias


Hace un año, los pies de Fernando Lugo Méndez pisaron por vez primera la lujosa alfombra del poder presidencial, cubiertos apenas por unas humildes sandalias franciscanas de cuero artesanal.
Con su sencillo pantalón de tela gris y su blanca camisa de cuello mao, asumió su cargo haciendo añicos el rancio protocolo de corbatas y trajes oscuros, en un rebelde gesto simbólico que algunos interpretaron como un acto de demagogia o populismo, y otros como una sincera identificación con los humildes.
Aquel bíblico par de calzados, que acompañaron su peregrinar de obispo y su trajín electoral por los polvorientos caminos de la política, parecían haber llegado para instalarse sobre las baldosas del Palacio de López y Mburuvicha Róga.
De un tiempo a esta parte, sin embargo, las cámaras ya no enfocan a las sandalias del presidente. En su lugar exhiben unos elegantes zapatos de cuero, unos cómodos mocasines náuticos, y hasta unas deportivas zapatillas de motoqueiro. ¿Un cambio de look forzado por el frío invernal, o quizás la señal más patente de transformaciones políticas en el estilo de gobernar?
Al cumplir su primer año de gestión, tras el histórico derrumbe del imperio colorado, Lugo parece haber remontado un poco más la imagen de aquel improvisado líder político, inicialmente soberbio y casi autista, encandilado por los artificios del Socialismo del Siglo XXI del comandante venezolano Hugo Chávez, hacia un modelo de gobierno más serio y posible, sensible ante las injusticias del sistema, pero más equilibrado en sus propuestas de gobernabilidad.
La última cumbre del Mercosur, en Asunción, fue el principal eco de ese cambio: Chávez ausente sin aviso, Evo Morales relevado a un rol de actor secundario, y un Lugo definitivamente más cerca de Lula, Bachelet y Tabaré.
Un gran retroceso, desde la revolución posible hacia la socialdemocracia reformista, cuestionará la minoritaria izquierda anclada en el tiempo. Una derrota ideológica, celebrará la derecha reaccionaria, incapaz de entender los desafíos del futuro. ¿O acaso simplemente el resultado del duro aprendizaje de un “outsider” de la política, en un año de gestión hecho a fuerza de muchos errores, pero rescatables logros?
El acuerdo histórico con Brasil sobre Itaipú, el principio del saneamiento de la policía, la salud pública y la educación desde las necesidades de la gente, las arcas públicas cuidadas con celo inusitado, un gabinete de relativa eficiencia pero mucha honestidad… son aún débiles estrellas frente a las graves demandas sociales, la extrema pobreza, la inseguridad cotidiana, la incapacidad de diálogo y negociación. Un árido pero esperanzador camino que habrá que recorrer, con sandalias o sin ellas.

martes, 11 de agosto de 2009

Periodismo bajo fuego


En Venezuela, 34 emisoras de radio clausuradas por el comandante bolivariano Hugo Chávez y el canal televisivo Globovisión atracado por una horda de fanáticos oficialistas.
En Honduras, más de 12 medios cerrados por orden superior del presidente de facto Roberto Micheletti, varios periodistas detenidos o golpeados por la policía, y la amenaza de clausura que pende como una espada de Damocles sobre la emisora Radio Globo.
Las imágenes por Internet o televisión se confunden unas con otras. Ese policía que levanta el garrote sobre la cabeza de un fotógrafo, ¿es funcionario de Chávez o Micheletti? Ese corresponsal magullado que mira a cámara con el rostro sangrante, ¿es venezolano u hondureño?
“Tengo una sensación de deja vu, de ya visto”, le confesé a la colega Mabel esta semana, en un contacto radial. Las escenas de las hordas chavistas atracando la sede de Globovisión, en Caracas, ¿no son tan parecidas a otras de hace dos décadas, cuando las hordas stronistas, comandadas por el seccionalero chacariteño Ramón Aquino, atacaron a pedradas el local de Radio Ñandutí, durante la dictadura stronista?
Stroesner era de derecha y se embanderaba en la “democracia sin comunismo” para acallar las voces críticas y censurar la publicación de noticias que no favorecían a su Gobierno. En cambio Chávez, líder del Socialismo Siglo XXI, es de izquierda y se embandera en su cruzada anti-imperialista para cerrar 34 emisoras, destacando que no es un acto político, sino administrativo. Micheletti, el golpista que se adueñó de Honduras tras desalojar con tanques militares al presidente constitucional Manuel Zelaya, es también de derecha. Y usa los mismos métodos que Chávez, o que Stroessner.
El derecho ciudadano a una prensa libre, responsable, independiente y crítica ante los poderes de turno, es un derecho inalienable, más allá del perfil ideológico que pueda caracterizar a determinado gobierno. La censura es siempre censura, provenga de la izquierda, del centro o de la derecha. El garrote que viene un lado u otro duele igual. Y la sangre tiene siempre el mismo color.

viernes, 31 de julio de 2009

El viento de agosto entre las ruinas


Llora el viento de agosto entre las desoladas ruinas.
¡Shsst…! Silencio. ¿Pueden escucharlo…?
Viento rebelde que envuelve los negros muñones de hierro y cemento, que acaricia los restos de irreconocibles objetos retorcidos entre los escombros, rescatando cuatrocientas historias humanas trágicamente interrumpidas hace cinco años.
Viento indignado que se detiene reverente ante el altar de las víctimas, para no apagar las débiles llamitas de las velas encendidas que chisporrotean en el aire húmedo, junto a esos nombres inmortalizados en ajadas fotografías y desgarradas letras de memoria.
¿Pueden escuchar como grita el viento de agosto entre las ruinas del infierno…?
En sus alas malheridas devuelve los ecos de aquel 1 de agosto de 2004, antes de las 11.20 de la mañana, cuando la vida todavía era vida, y la alegría cotidiana estallaba bajo el radiante Sol del domingo en el viejo barrio de Trinidad. Aire poblado de risas infantiles, olor a tallarines caseros y parrillas en el patio. Y aquel supermercado repleto de gente disfrutando de un alegre día en familia.
Y de pronto la explosión sorda… y el mundo que se quiebra en pedazos. Y los gritos, y las corridas, y ¡Dios mío! ¿Qué pasa...? ¡Humo, hay humo! ¡Hay que salir, rápido! ¡Carlitos! ¿Dónde está Carlitos? ¡Mamá, mamá…! No puedo… respirar. ¿Qué pasa, por qué se amontonan todos? ¡Dejen salir! ¡Las puertas…! ¡Están cerradas las puertas! ¡No… nooo…! ¡Abran, por Dios…! ¡Pa… pá… me duele! ¡Abran las puertas, desgraciados…! ¡No… pue… do… res… pirar! ¡Pa… pá…!
Grita el viento de agosto entre las ruinas del infierno.
Cinco años.
Cinco años tratando de curar heridas que ya no pueden sanar. Cinco años tratando de recomponer pedazos de vida fragmentada, buscando la identidad en cada resto u objeto sobreviviente. Cinco años de lucha y encuentro solidario, portando la foto del ser querido como una marca de fuego en el corazón, levantando la memoria herida como bandera de dignidad, buscando razones para la esperanza.
Cinco años de recorrer pasillos de tribunales cual incómodos fantasmas que reclaman justicia para la tragedia criminal más grande de la historia paraguaya. Cinco años de mirarle la cara a la miseria humana convertida en sistema de corrupción e impunidad.
Seamos todos hoy el viento de agosto.
Abracemos a las víctimas y familiares del 1A en una gran cadena de solidaridad que no pueda romper ni el tiempo, ni la soledad, ni la infamia.
Sin justicia no hay paz. Otro Ycuá Bolaños, ¡Nunca más!

viernes, 24 de julio de 2009

Chake avión espía


El avioncito tiene solo diez metros de largo y puede mantenerse más de 20 horas en el aire. No lleva a ningún ser humano a bordo, pues es operado a control remoto por un sistema de datos satelitales de GPS y servomecanismos computarizados. Aún a gran altura, sus potentes cámaras pueden captar desde rostros de personas hasta registros de placas de vehículos. Dispone de binoculares infrarrojos para visión nocturna y capacidad de operar en medio de lluvias o tormentas.
Su nombre en inglés es UAV (Unmanned Aerial Vehicle). En portugués y castellano es VANT (Vehículo Aéreo No Tripulado). La Policía Federal Brasileña es la primera fuerza policial del mundo que incorpora tres de estos aviones robots espías, del modelo Heron, adquiridos a la Israel Aircraft Industries.
El primero de ellos, que empezará a volar oficialmente este lunes desde el aeródromo de San Miguel del Yguazú, a 40 kilómetros del Puente de la Amistad, tendrá como misión “fiscalizar la extensa frontera del Lago de Itaipú, colaborando para la identificación de puertos y embarcaciones clandestinas, así como depósitos y rutas utilizadas por contrabandistas y traficantes que operan desde el Paraguay”, según la prensa brasileña.
Tanta importancia le da el Brasil a su nuevo juguete bélico, que el propio ministro de Defensa, Nelson Jobin, y el de Justicia, Tarso Genro, estarán en el acto de lanzamiento, en un momento en que la frontera paraguayo-brasileña vive una etapa de tensas relaciones, debido al cerco militar instalado al otro lado del río por los comandos de la Fuerza Alfa y al endurecimiento de controles aduaneros de la Receita Federal, por cuyo efecto las ventas a turistas brasileños en ciudades fronterizas paraguayas han caído en un 80%.
Las autoridades del vecino país aseguran que el avioncito espía solo patrullará su lado de la frontera, y seguramente hay que creerles. Pero ya se sabe que los hermanos “rapaiz” suelen ser algo distraídos, y más de una vez han ingresado con helicóptero y todo a patrullar los barrios de Ciudad del Este, o se han dado alegres paseos con sus tanques militares por territorio paraguayo en la región de Canindeyú.
Como carecemos de radares para detectarlo, no debería sorprendernos que al avioncito espía se le ocurra dar alguna vueltita por cielos guaraníes y capte sin querer algunas escenas poco favorables para la dignidad nacional, como las escapadas motoqueiras del presidente Fernando Lugo, las timbeadas políticas del senador Calé Galaverna, las reuniones populares del gobernador Pakova Ledesma o las dicharacheras fiestas del ex casi embajador Armando Espínola. ¡Chake…!

sábado, 18 de julio de 2009

La guerra de Itaipú


¡Caramba, que coincidencia!, diría Les Luthiers. A pocos días de la reunión entre el presidente brasileño Lula da Silva y su colega Fernando Lugo, para discutir el reclamo paraguayo de renegociar el Tratado de Itaipú, el Brasil despliega a orillas del río Paraná una tropa de combate de la Policía Militar, con helicópteros y lanchas artilladas, y exhibe su nuevo avión-robot VANT, que tendrá como principal misión espiar al Paraguay.
Los “rambos verde-amarelos” de la Fuerza Alfa se presentan con la excusa de declarar la guerra al tráfico ilegal en la frontera. Brasil insiste en que el incesante paso de mercaderías de contrabando, armas y drogas, es culpa del Paraguay, lo cual es una gran mentira. ¿Acaso las lanchas, canoas y balsas que zarpan desde costas paraguayas, se evaporan en el aire al cruzar la mitad del río?
A cada puerto clandestino del lado paraguayo le corresponde otro en la costa brasileña. Con la tecnología y la fuerza operativa de que disponen, Brasil podría destruirlos en un solo día, pero no lo hace, porque gran parte de la población de Foz de Yguazú, Guaíra o Mundo Novo vive de la economía informal del tráfico fronterizo, y cualquier corte brusco producirá graves efectos recesivos.
Pero como necesita ejercer presión política ante la insistencia paraguaya, a cada rato inventa operativos militares o fiscales en el Puente de la Amistad o en el Lago de Itaipú, buscando restar la presencia de “sacoleiros” o turistas brasileños en los comercios de Ciudad del Este o Salto del Guairá. Es decir, se ataca al comercio legal, pero se deja intacto o se estimula aun más el comercio ilegal.
Batalla política o diplomática de David contra Goliath. Nada incomoda tanto a Itamaraty como el clamor paraguayo de que se renegocie el leonino Tratado de Itaipú. Lula ya ha ofrecido de todo: construir el segundo puente sobre el Paraná, pagar la nueva línea de transmisión para la Ande, ahora incluso plantea triplicar el pago por la energía… siempre y cuando no se toque el sacrosanto acuerdo firmado por el dictador Stroessner en favor de la dictadura brasileña.
Se pueden cuestionar muchas cosas al Gobierno de Fernando Lugo, pero su indoblegable insistencia en levantar la bandera de la renegociación de Itaipú es una causa que devuelve dignidad y orgullo a todos los paraguayos. Y el Brasil sería mucho más respetado si reconociere este justo reclamo, antes que amenazar con ejércitos armados o aviones espías en la frontera.

viernes, 10 de julio de 2009

El Puente de la Enemistad


Para quien llega desde Foz de Yguazú (Brasil) a Ciudad del Este (Paraguay), cruzar la frontera por el Puente de la Amistad, sobre el río Paraná, es relativamente fácil.
El tránsito es rápido, el paisaje es lindo, y en el lado paraguayo hay un panorama caótico pero fluido: edificios en reparaciones, aduaneros que no hacen revisiones molestas (a no ser que usted traiga algún cargamento visible, en cuyo caso tal vez le pidan coima para agilizar el paso), y hasta una nueva Policía de Turismo que ayuda con sus orientaciones.
Si usted realiza el mismo cruce en sentido contrario, del Paraguay al Brasil, tendrá inconvenientes: largas y exasperantes colas, en las que permanecerá atrapado por varias horas hasta alcanzar la Aduana brasileña, donde funcionarios de la Receita Federal revisan lenta y minuciosamente las mercaderías adquiridas por los “sacoleiros”. De los seis carriles instalados para el paso de vehículos, normalmente funcionan dos, y a veces uno solo, como si deliberadamente quisieran que el cruce sea un verdadero calvario, y a todo brasileño se le quiten las ganas de venir a hacer compras en el Paraguay.
Ahora, esta situación se agravará mucho más. Desde el 1 de agosto, cada una de las aproximadamente 25.000 personas que cruzan diariamente el Puente de la Amistad, tendrá que registrar su ingreso a territorio brasileño, al igual que la salida. Con la infraestructura actual, significará colapsar totalmente el mayor flujo de cruce fronterizo del Cono Sur.
Brasil tiene todo el derecho a ejercer controles, pero es inevitable ver en esta medida otro intento de Itamaraty para asfixiar al comercio de Ciudad del Este, defendiendo intereses de otros grupos económicos, como los que abastecen el tráfico comercial desde la zona franca de Manaos.
No es cierto que sea una acción a favor de la legalidad, pues cuando más trabas se crean en el Puente, más surgen las peligrosas rutas alternativas, como los puertos clandestinos para el contrabando a orillas del río Paraná y el Lago de Itaipú, cuya existencia el Brasil abiertamente conoce, tolera y estimula (a cada muelle pirata del lado paraguayo hay un equivalente en el lado brasileño).
Es llamativo el silencio o la indiferencia del Gobierno paraguayo. Ciudad del Este, que aporta 500 millones de dólares anuales al fisco, queda solitariamente librada a su suerte ante un nuevo ataque en esto que ya tendría que llamarse Puente de la Enemistad, como si no existiera nuestra Cancillería, ni los foros del Mercosur. ¿Será un castigo político a gobiernos locales de signo partidario diferente, o tan solo otra muestra de la ineficacia o la indolencia del actual Gabinete?

domingo, 5 de julio de 2009

El delito de estar resfriado


Escribo este texto con un tapabocas colocado sobre el rostro. Resulta molesto y me da una imagen algo ridícula, pero a mis compañeros de la Redacción Regional de Última Hora en Ciudad del Este les otorga una sensación de seguridad, la ilusión de que los virus de mi gripe no les llegarán a través del aire, y que de alguna manera eso aleja la amenaza de contraer la nueva peste apocalíptica.
No soy el único culpable. Otras dos compañeras tratan de disimular los síntomas del resfriado, casi con vergüenza de haber contraído la enfermedad estacional. Hay bromas incómodas, temores inconfesados. El eco de cada tos contenida, de cada estornudo sofocado, suena como la comisión de un grave delito social.
Hace apenas dos meses, contraer un resfriado hubiera sido algo tan común, una consecuencia lógica de los cambios climáticos a la llegada del invierno, que en nada hubiera alterado nuestra actividad cotidiana.
Ahora no. Ahora cada gota de secreción nasal es motivo de alarma y casi un motivo de segregación personal. ¡Alto...! ¿Qué hacés aquí? ¡Andate a ver a un médico! ¿Por qué no te internás en un hospital? No pongas en peligro a los demás. No te acerques. No me toques. No me beses. No me abraces. Te quiero mucho, pero es mejor que conserves la distancia.
¿Quién inventó este virus apocalíptico, que incrementa nuestra paranoia colectiva y profundiza nuestro aislamiento individual? ¿Será cierto que el A H1N1 fue incubado en algún siniestro laboratorio, con oscuros objetivos comerciales o políticos? ¿Es tan temible de verdad, o es solo un eco desmedido de los medios de comunicación? ¿Acaso no mueren miles de personas más por culpa del hambre, la desnutrición, la miseria, la violencia, la inseguridad, los accidentes de tránsito?
Será importante combatir a la ex peste porcina con el molesto tapabocas, extremar la higiene con el uso del alcohol en gel y las toallas descartables. Pero será aún más importante combatirlo con la solidaridad, la tolerancia, la creatividad, la amistad y el amor, para que otros peligrosos virus como la soledad, el egoísmo, la indolencia, el individualismo, no se nos metan dentro del corazón y de la carne como la más nociva pandemia.

miércoles, 1 de julio de 2009

La justicia kamba ra'anga


Montanaro vuelve al Paraguay, en silla de ruedas y con tapabocas (Foto: Juan Aguero). Su representación cómica a cargo de los kamba ra’anga de Itaguazú (Foto: René González).


No hubo necesidad de que el enmascarado y folklórico locutor en guaraní nombrara siquiera su nombre.
En la mágica noche de Itaguazú, en las cumbres de la agreste serranía de Altos, los guaikuru y los kamba ra’anga bailan una danza colectiva que evoca antiguos rituales de fuego, al son de la banda koygua, mientras la multitud apretujada en torno a la kancha kora aplaude y festeja cada representación cómica surgida del ingenio popular.
“¡Ahora llega un visitante famoso…! ¡Alguien que seguramente hizo muchas cosas malas en el pasado y que se fue del país cuando las cosas se pusieron bien feas…! ¡Pero aquí está de vuelta con nosotros…!”, exclama en lenguaje aborigen la voz impostada del locutor con máscara de travieso duende.
Entre el murmullo multicolor de la fiesta popular se abre paso una grotesca figura en silla de ruedas, escoltada por otras siluetas igualmente enmascaradas.
Se produce un repentino silencio. Un momento muy breve en que el inconsciente colectivo rescata de la memoria la otra imagen: la original, la que se registró en la madrugada de ese viernes 1 de mayo de 2009, en los corredores del Aeropuerto Internacional Silvio Pettirossi, cuando aquellas fotografías e imágenes en video le mostraron al mundo que el ex ministro del Interior y victimario mayor de la dictadura stronista, prófugo de la Justicia, Sabino Augusto Montanaro, había llegado sorpresivamente, anciano y enfermo, con la intención de morir en su patria.
No hubo siquiera necesidad de nombrar su nombre. Bastó la caricatura de aquella imagen que se multiplicó en las pantallas de la televisión, en las portadas de los diarios y en los sitios web de noticias.
Aquel anciano de siniestra historia, conducido en silla de ruedas, con un tapabocas que le cubría el rostro, volvía a revivir en forma de farsa por un kamba ra’anga enmascarado, vestido con una tosca túnica hecha de bolsas de tela, trasladado en su silla por otros personajes aun más grotescos, en medio de la hilaridad y los gritos de jolgorio de la muchedumbre, mientras era paseado en una caravana, sometido a estrambóticas caídas, golpes y gritos de burlas.
“Oú jey Montanaro (El regreso de Montanaro)” se convirtió en la representación cómica más celebrada y exitosa en la tradicional fiesta de San Pedro y San Pablo, en la compañía Itaguazú de Altos, durante las noches del 28, 29 y 30 de junio.
En la representación anónima de la comedia popular, con sus identidades difuminadas detrás de las máscaras, los jóvenes pobladores campesinos asumen la corporización de un anhelo colectivo. Y mientras el verdadero Montanaro sigue evadiendo el justo castigo gracias a los resquicios de una Ley que él nunca supo cumplir ni respetar, su otro yo caricaturizado en la leyenda ritual de Itaguazú recibe la condena social de la burla y el escarnio público.
Es la justicia kamba ra’anga.

viernes, 26 de junio de 2009

Madrugada en la tierra de nadie


¿Cómo es despertarse súbitamente en el frío cortante de la madrugada, con una lluvia de balas martillando las paredes de tu casa?
Al periodista Santiago Benítez todavía se le quiebra la voz cuando relata las horas de horror que le tocó padecer con su familia, el pasado domingo 21 de junio, cerca de las 5:00 a.m., cuando manos anónimas dispararon desde las sombras contra su vivienda, en la ciudad de Pedro Juan Caballero. Nueve balazos quedaron incrustados en las paredes, huellas lacerantes de la violencia criminal y la estructural impunidad.
En el subconsciente colectivo volvieron, inevitables, los trágicos recuerdos de lo sucedido con otro periodista, también llamado Santiago, hace 18 años, entonces director propietario de ZP 31 Radio Mburucuyá, la misma emisora en la que hoy su tocayo y discípulo desarrolla su labor profesional.
Aquel 26 de abril de 1991, al mediodía, en la exacta línea fronteriza entre Pedro Juan (Paraguay) y Ponta Porá (Brasil), la llamada “tierra de nadie”, tres sicarios dispararon 21 certeros balazos contra el vehículo de Santiago Leguizamón, apagando una voz valiente que se atrevió a soñar con un Amambay distinto, de trabajo y desarrollo, libre de oscuros amos del narcotráfico. La Justicia paraguaya nunca pudo (o nunca quiso) aclarar el crimen, que continúa alevosamente impune.
El ataque de esta semana, contra el otro Santiago, fue un aviso, una amenaza, un “estate quieto”. Cuando la mafia dispara a matar, nunca yerra el blanco. El colega Benítez estaba divulgando demasiadas noticias molestas, mientras se preguntaba por qué las autoridades nacionales, y sobre todo policiales, permiten que Pedro Juan sea escenario de una sangrienta batalla entre el Primer Comando Capital (PCC) y el Comando Vermelho (CV), las dos organizaciones criminales brasileñas que han plantado su bandera en territorio paraguayo.
“La Policía Nacional, con personal corrupto en sus filas, no tiene las más mínimas condiciones de brindar seguridad a nadie. Muy por el contrario, la tan añorada seguridad la tienen los delincuentes, que a cambio de sumas semanales de dinero, están enterados de todos los movimientos que realiza la Policía Nacional” dice un pronunciamiento de los comunicadores pedrojuaninos, nucleados en la filial Amambay del Sindicato de Periodistas del Paraguay.
Santiago Benítez hoy quiere abandonar Amambay, por su propia seguridad y la de su familia. Sería un grave retroceso, una victoria de la mafia. Santiago y los demás periodistas de la región cumplen un importante rol social al mantener viva la voz de la población, y deben recibir el más fuerte respaldo de todas las instituciones democráticas para seguir desarrollando su valiosa labor, con las máximas condiciones de seguridad y protección.

viernes, 19 de junio de 2009

400 muertos sin justicia


Hace cinco años, cuando aquel fastuoso Templo del Consumismo se convirtió en ratonera mortal, en un lugar tan siniestro que no hubiera imaginado ni el mismo Dante en su clásica representación del Infierno, encontraron que las puertas estaban cerradas. Esa disposición criminal le costó la vida a cerca de 400 seres humanos y dejó una similar cantidad de heridos.
Hoy, los sobrevivientes y los familiares de las víctimas del incendio del Supermercado Ycua Bolaños vuelven a encontrar otras puertas cerradas: las de este corrupto y kafkiano sistema jurídico que algunos insisten en llamar Justicia.
Si los plazos inexorables se cumplen, y la indolencia o la complicidad lo permiten, el próximo 2 de agosto la causa judicial por la más grande tragedia ocurrida en la historia del Paraguay -aparte de las dos guerras - se extinguirá sin remedio y quedará envuelta en la impunidad más terrible y absoluta.
¿Es posible tanta indolencia, tanta corrupción, tantos oídos sordos ante los gritos de dolor que se elevan al cielo?
A cinco años de la magna tragedia no hay un solo responsable preso. Todos los acusados de haber participado en las criminales decisiones y negligencias que enlutaron a la sociedad paraguaya gozan de libertad, mientras las víctimas deambulan cual molestos fantasmas, cada vez más solos y huérfanos de la solidaridad, mientras la Justicia se les escapa como arena entre los dedos.
Hoy quedan exactamente 42 días de plazo para que la causa se extinga oficialmente… y cada minuto que pasa es una carrera contra el tiempo. ¡Es hora de reaccionar y de unir nuevamente todas las voces, todas las manos, todos los corazones, junto a los incansables luchadores del 1-A!
La lucha por la Justicia no es solamente la lucha de las víctimas y sus familiares. Es una lucha de todos. El Paraguay entero será responsable si es que el mayor crimen colectivo acaba en el opa reí.
Seremos responsables de la impunidad los ciudadanos y ciudadanas que no fuimos lo suficientemente solidarios para indignarnos, alzar nuestra voz y actuar con justa rebeldía.
Serán responsables los partidos políticos y los miembros del Poder Legislativo, con sus ministros de la Corte inamovibles y sus magistrados elegidos por cuota.
Serán responsables los del actual y los del anterior Poder Ejecutivo, que prometieron tanto e hicieron muy poco por amparar los derechos de las víctimas.
Y por sobre todo serán responsables los que manejan este nefasto Poder Judicial, al que de Justicia ya solo le quedará el nombre.

lunes, 15 de junio de 2009

Adiós a las armas


Eran los temibles dueños del país. Imponían miedo con su sola presencia armada y uniformada. Los camiones verdes recorrían los polvorientos caminos del interior, a la cacería de humildes jóvenes campesinos, muchos de ellos menores a los 18 años establecidos para el Servicio Militar Obligatorio (SMO). Era doloroso ver esos rostros oscuros y asustados, marchando arreados como reses de ganado hacia los fortines del Chaco o las fronteras.
En las remotas y aisladas poblaciones, los cuarteles militares eran castillos feudales que se alzaban como siniestros centros de poder represivo sobre el destino de hombres y mujeres.
El “glorioso Ejército paraguayo”, que no fue capaz de impedir el desvío del río Pilcomayo hacia la Argentina, o de detener el robo de los milenarios bosques hacia el Brasil, fue usado por la dictadura stronista como tropa de combate contra su propio pueblo, al arrasar a sangre y fuego la colonia San Isidro de Jejui, San Pedro, en 1975, por el “delito” de haberse convertido en una isla de la utopía, o al imponer un sitio de hambre contra los rebeldes campesinos del asentamiento Tavapy Segundo, Alto Paraná, en 1986, solo porque reclamaban un pedazo de tierra propia.
Un amplio sector de las Fuerzas Armadas se redimió con la historia al protagonizar el levantamiento armado de febrero de 1989, que derrocó al dictador Alfredo Stroessner y abrió caminos a la transición democrática. En ese proceso, acabó devorado por su propia revolución: la Constitución de 1992 instituyó la Objeción de Conciencia, que en la práctica significó la muerte del SMO.
En todos estos años, los cuarteles militares paraguayos se han ido sumiendo en un franco y lento deterioro, que de alguna manera es también el reflejo del proceso en que se sumió toda la sociedad. La larga lista de más de 100 soldados muertos por abusos o negligencias durante la conscripción, agudizó la rebeldía civil de los jóvenes y multiplicó el número de objetores.
Hoy los destacamentos fronterizos son ruinosas edificaciones en donde abundan jefes y oficiales, mientras escasean los soldados. No debe extrañar que policías bolivianos, brasileños o argentinos ingresen impunemente a realizar arrestos en territorio paraguayo, cuando hay un solo militar para cuidar cada 13 kilómetros de frontera.
En estos 20 años de transición democrática hay un gran debate que falta: ¿qué modelo de Fuerzas Armadas queremos para el Paraguay del Siglo Veintiuno?

viernes, 5 de junio de 2009

Crónica desde el corazón del frío


Hace frío. Mucho frío. El termómetro marca 4 grados centígrados en la helada soledad de la noche. El viento del Sur hiere como mil alfileres en la piel. Dentro de la precaria choza de hule amarrada a un árbol del Parque Alejo García de Ciudad del Este, la pequeña M.E., de 6 añitos, llora y tiembla convulsivamente. Ni las ajadas mantas, ni el calor de la hoguera cercana, ni el angustiado abrazo de su mamá, consiguen sacarle ese temblor.
Una fogata de leños raquíticos arde sobre las baldosas de la plaza, frente a la sede de la Gobernación del Alto Paraná. Medio centenar de indígenas Ava Guaraní se apretujan alrededor, buscando el calor que no llega. ¿Por qué será que esta hoguera no calienta como el tatapyi de los ancestros, en los tekoha del monte? Ya no hay monte, ya no hay tekoha, y la ciudad es fría como el cemento, como el corazón de los blancos.
La gente está encerrada en sus casas, calentita con sus estufas y sus frazadas. Los autos pasan raudamente por la avenida Bernardino Caballero con los vidrios cerrados y la calefacción prendida. Nadie se detiene. Nadie se entera de que ellos están allí, tiritando de frío. Duele el viento del Sur que hiere en la piel, pero más duele el frío que se mete en el alma.
Son diez familias, poco más de 50 personas. Hay 37 niños y adolecentes menores. Vivían en la selva protectora, a orillas del río Paraná, pero hace varias lunas los blancos construyeron una represa, entonces el río se enojó e inundó sus tierras, y ellos tuvieron que marcharse, cuenta el líder Benito Martínez. Tras un largo peregrinar se asentaron en la comunidad Tekoha Pyahu, en el kilómetro 12 Monday, entre las basuras del vertedero municipal de Ciudad del Este.
Cansados de ser invisibles, ignorados y olvidados, hace tres semanas se instalaron en el Parque Alejo García, no muy lejos de donde están sus hermanos Mbya Guaraní, en otras precarias “tolderías urbanas”. Piden un ómnibus para llegar a Asunción y armar un campamento frente al Instituto Nacional del Indígena (INDI), a ver si no les dan tierra y asistencia.
Luego de las publicaciones de Última Hora, llegó gente del Gobierno y la Municipalidad a traerles algunas ropas y cestas básicas de alimentos, pero ninguna solución de fondo.
En su discurso de asunción al mando, el 15 de agosto de 2008, el presidente Fernando Lugo anunció que el delito contra los indígenas dejará de “navegar en las aguas de la impunidad”.
Los Ava Guaraní siguen allí, en la plaza desnuda… y el frío continúa.

miércoles, 3 de junio de 2009

Treinta años de periodismo


Yo tenía 17 años y necesitaba desesperadamente conseguir un empleo. Tras concluir el bachillerato en la calcinada Salto del Guairá, cargué mis maletas y me trasladé a Asunción, convencido de que mi destino era convertirme en periodista. Pero un accidente segó la vida de mi padre en aquel trágico 1979, dejándome con una madre y dos hermanas desconsoladas, y mis mejores sueños al borde del abismo.
Mi tío Blas Roberti me tiró un cable salvador: “El director de Última Hora es amigo mío, le voy a llamar”. Con mis textos estudiantiles dentro de una carpeta verde, llegué hasta el viejo edificio de la calle Benjamín Constant 658, y tras una larga antesala, me encontré ante un sorprendido Demetrio Papu Rojas.
“Pero… ¡sos muy joven todavía!”, me reclamó el director, que no tenía más de 25 años. Tras un interrogatorio que no ayudó a despejar sus dudas, llamó al jefe de Redacción, el profe Pedro Justino Macchi. “Tomalo como practicante. No le vamos a poder pagar nada todavía”, decretó Papu.
El 1 de junio de 1979, a las 7.15 de la mañana, con cara del adolescente más perdido del mundo, ingresé a la Redacción de Última Hora. Macchi me presentó a los demás editores. “¿Qué…? ¿Ahora contratamos criaturas?”, se burló Félix Humberto Paiva. En seguida me encomendó mi primera misión: “Andá a comprarme una coca de la cantina”.
Recuerdo esa primera mañana como una interminable navegación entre periodistas apurados que me desalojaban de sus mesas. Al filo del mediodía, Macchi me encargó una tarea: “Andate al Mercado a traerme precios de la carne y las verduras”. Allá fui, con el inefable Fotosky Irala, que partía a otra cobertura y me iba a dejar en el camino.
Quiso el destino que en aquel momento se produzca una batalla campal entre inspectores municipales y vendedoras del mercado. El intendente Pereira Ruiz Díaz quería despejar la calle Battilana, pero las mercaderas se resistieron con piedras y palos, dejando varios heridos. Fotosky disparó su cámara, mientras me indicaba a quién entrevistar. En seguida me arrastró a la camioneta y volvimos al periódico: “¡Esta es la noticia del día!”.
Cuando Macchi lo supo, se puso eufórico. Buscó a un periodista que redacte la noticia, pero todos estaban muy ocupados, o ya se habían marchado. El diario era vespertino, y estábamos en la hora de cierre. Le dije que no se preocupe, que yo mismo le iba a redactar. Huyendo de su mirada de desconfianza, me senté ante la primera máquina de escribir y traté de disimular que estaba temblando. Veinte minutos después dejé sobre su mesa las dos cuartillas. Las leyó, hizo algunas correcciones, y me dijo que me podía retirar.
Esa tarde sentí un escalofrío al ver en las páginas impresas mi anónimo primer artículo. Se me escaparon algunas lágrimas, que me las sequé rápidamente, para que nadie se de cuenta. Al día siguiente, el director Rojas me llamó a su despacho y me anunció que estaba oficialmente contratado como periodista practicante, y que desde ese mes iba a cobrar mi primer sueldo.

Sangre y tinta. Se cumplen 30 años desde aquel lejano día. ¿Tanto y tan poco?
En 1995, cuando publiqué la serie “El país de la droga”, el hijo del Rey de la Marihuana de Capitán Bado, Ramón Morel, me ofreció un fajo de dólares para cubrir “mis gastos”. Lo rechacé con amabilidad y le expliqué que la entrevista que me había dado en la clandestinidad no tenía precio.
En 2002, cuando publiqué una serie de reportajes sobre los escuadrones de la muerte en la frontera seca con Brasil, me llegó un sobre que contenía una bala calibre 45 con un papel pegado con cinta adherente, en donde estaba escrito mi nombre. La tengo bien guardada, cual amuleto de la suerte.
Tuve el privilegio de cubrir la muerte del ex dictador Alfredo Stroessner, en Brasilia. La alegría de encontrar vivo al desaparecido periodista Kike Galeano, en Sao Paulo. La osadía de llegar al corazón del narcotráfico y del contrabando, de radiografiar las muchas formas de corrupción que corroen el alma del Paraguay. La discutida primicia de revelar la otra cara de Fernando Lugo, con el tema de sus presuntos hijos. Pero también tuve el grato placer de contar las maravillas del otro país: la revolución de la limpieza en Atyrá, la experiencia de salud comunitaria en Fram, los fuegos mágicos de Tañarandy…
Me hice periodista porque tengo miles de preguntas que me consumen el alma. Porque quiero saber y entender qué pasa, y ayudar a que la gente también sepa y entienda. El mundo sería otro si tuviésemos mejor información para decidir con mayor criterio y conocimiento nuestro propio destino.Creo que el periodismo es un fin y no un medio. Elegí ser periodista para ser periodista, y no como el camino más corto para enriquecerse, conseguir un cargo público o figurar en una lista de candidatos.
Treinta años después, mis sueños están enteros. Y todavía queda tanto por hacer…

domingo, 31 de mayo de 2009

Carta de adiós a un orientador vocacional

Estimado doctor:
No voy a asistir a la próxima sesión de orientación vocacional en su consultorio, porque ya resolví la profunda crisis existencial que me tenía re-angustiado desde que terminé la secundaria. Se acabó la duda acerca de cuál carrera universitaria seguir, qué profesión abrazar en la vida.
Es que leí una noticia en la tapa del diario Última Hora y se me iluminaron los ojos. ¡Al fin vi la luz! Me convencí automáticamente: ¡Yo quiero ser guardia de Yacyretá!
Imagínese, doctor. ¿En qué otra carrera, oficio, profesión o lo que sea, en este país, puedo aspirar a ganar los 19 millones de guaraníes al mes que, según un informe de la Contraloría, ganaba un guardia de seguridad en la binacional?
Sí, claro: yo sabía que allí corría mucha plata al bolsillo de los muchachos. ¡Si el propio presidente argentino Menem calificó a Yacyretá de “monumento a la corrupción”, imagínese! Por eso no me extraña que la Contraloría diga que entre enero y agosto de 2008, última etapa del gobierno colorado de Duarte Frutos, la entidad gastó 23 millones de dólares solo en salarios, y entre quienes más cobraban hay políticos como el ex presidente de seccional de Villarrica, Dario Vázquez, 23 millones al mes, o el ex intendente de Ayolas, Antonio Barreto, 20 millones, sin que existan registros de que alguna vez hayan ido a trabajar.
Todo eso no me extraña. Lo que me sorprende es que, según la propia Contraloría, esa situación no haya cambiado mucho. Que a casi diez meses de haber asumido el “Gobierno del cambio y la transparencia”, el propio actual director de Yacyretá, ingeniero Carlos Cardozo, salga a justificar que los altos sueldos son una “conquista laboral”.
Cardozo debe saber de qué habla. Sus compañeros del partido Tekojoja en Alto Paraná cuentan que hace poco más de un año tenían que contribuir dinero para pagarle su combustible en las giras políticas. Ahora, sin embargo, él tranquilamente saca de su bolsillo 98 millones de guaraníes para devolver al erario público, porque dice que se equivocó al autorizar el financiamiento de un congreso de jóvenes socialistas en un Cuartel Militar.
Así que lo tengo resuelto, doctor: ¡Yo quiero ser guardia de Yacyretá! Y no pretendo cometer el error del ingeniero Aldo Ríos, quien siendo funcionario de la entidad, el mes pasado divulgó documentos que mostraban que se iba a pagar 5 millones de dólares por un Sistema de Monitoreo y Control de Gestión que nunca funcionó. En lugar de ser premiado por transparentar una irregularidad, Ríos fue inmediatamente despedido. Y en seguida el director Cardozo emitió la circular DMD 038/2009, por la que “está expresamente prohibido proveer documentaciones a personas extrañas a la institución”. De lo contrario, ¡ñácate!
Adiós y gracias por todo, doctor.
Su ex cliente, el futuro guardia de Yacyretá.

jueves, 21 de mayo de 2009

¡Grande, Joaquín!



¡Y ganó nomás, como tanto esperábamos!
Con un total de 3.500 votos volcados a su favor a través de Internet, el cortometraje animado Sebastian’s Voodoo, del joven realizador paraguayo Joaquín Baldwin, resultó el gran ganador del Festival cinematográfico de Cannes, Francia, en la categoría “Short Film Corner”.
A su manera, Joaquín repite o multiplica la gran hazaña que lograra nuestra compatriota Pacita Encina, en el 2006, cuando su opera prima, el film Hamaca Paraguaya, obtuvo el Premio de la Crítica en la sección “Un certain regard” (una mirada peculiar), también en Cannes.
El hecho de que jóvenes e ignotos realizadores, surgidos de un país casi sin historia audiovisual, totalmente huérfanos de apoyo del Estado o de instituciones privadas, se alcen con el mayor y más codiciado premio cinematográfico en sus respectivas categorías, es algo que habla muy bien del Paraguay, en medio de tantos flashes noticiosos internacionales sobre escándalos de hijos presidenciales, amenazas de bombas, complots políticos y mezquindades palaciegas.
Al igual de lo que fue la historia de Pacita, la de Joaquín Baldwin es también la historia del chico con genio y vocación, que logra abrirse paso para hacer lo suyo, contra viento y marea,.
Hace apenas 7 años era un talentoso diseñador de páginas web que trabajaba junto a Cristian Chena, en la revista Hypermedia, en Asunción, mientras soñaba con hacer cine de animación, y sentía que le faltaba el oxígeno.
Un buen día hizo sus maletas y partió a Ohio, Estados Unidos, para probar suerte en la Columbus College of Art & Design. De allí dio un salto a la UCLA, en Los Ángeles, donde realizó sus primeros cortos animados, entre ellos Papiroflexia, que pudo inscribir y lograr que sea finalista en el “Short Film Corner” de Cannes, en 2008.
Esa vez quedó lejos en la competencia final, pero Joaquín no tiró la toalla y redobló la apuesta. La experiencia ganada la volcó en Sebastian’s Voodoo. La excelencia lograda en la realización del nuevo corto permitió que sea elegido entre los diez finalistas, entre 1.400 obras presentadas desde todas partes del mundo.
El resto fue el aporte de los espectadores internautas, que tras deleitarse con asistir al magnífico material audiovisual en You Tube, dejaron sus votos a favor. Una rápida cadena promocional recorrió la red, con epicentro en Paraguay. La mayor parte de los 3.5oo votos fueron paraguayos, incluyendo a fans de lejanas localidades del interior del país, rompiendo el mito de que este es un pueblo al que no le gusta el cine, y que tiene poco acceso a Internet.
En los 4 minutos y pocos segundos que dura el corto, Joaquín cuenta la dramática y enternecedora historia de un muñequito vudú que logra escapar del gancho de un siniestro hechicero, pero en lugar de huir y salvarse a sí mismo, al ver que sus otros hermanos están condenados, entabla un mágico duelo de alfileres con el brujo, en el que finalmente decide sacrificarse para que los demás puedan vivir.
Una fina y elaborada técnica de animación, un hábil y magistral uso de encuadres, luces, música, ritmo, edición y tiempo dramático, permiten avizorar que Joaquín Baldwin, va camino a convertirse en uno de los más grandes directores paraguayos del cine de animación. Ahora tiene en proyecto convertir a Sebastian’s Voodoo en un largometraje producido por los grandes estudios. Luego de este premio, es seguro que lo va a lograr.
¿Todavía no viste el corto? Haz click aquí: Sebastian's Voodoo. Y disfrútalo, en alta definición (HD).

martes, 19 de mayo de 2009

Todos con Sebastian's Voodoo

Joaquín Baldwin es uno de esos talentosos chicos compatriotas que nos hacen sentir orgullosos de ser paraguayos.
Desde un país de extrema pobreza y orfandad a la hora de hacer cine, este joven compatriota de 25 años se abrió paso en el difícil mundo del entretenimiento audiovisual y hoy brilla con luz propia con su estupendo corto animado Sebastian’s Voodoo, que compite en en la Short Film Corner, en el festival de Cannes, Francia, y hasta ahora va en primer lugar en el voto on line. En 2008 ya había sido finalista con su anterior corto Papiroflexia.
Aquel joven y talentoso diseñador web que empezó trabajando en la revista de informática Hypermedia, con Christian Chena, y que en el 2002 se mudó a Los Estados Unidos, para estudiar en la Columbus College of Art & Design, en Ohio, para luego realizar un Master en la UCLA, en Los Angels, va camino a convertirse en uno de los grandes paraguayos en el cine mundial. Ahora acabamos de saber que Sebastian’s Voodoo figura entre los ganadores de los Oscar Estudiantiles de la Academia de Hollywood, cuya ubicación se conocerá el 13 de junio.
Así como la talentosa Pacita Encina, nos llenó de alegría hace pocos años, cuando su opera prima Hamaca Paraguaya ganó el Premio de la Crítica en el Festival de Cannes, ahora Joaquin Baldwin nos lleva de nuevo a la cumbre artística del cine mundial.
Hay tiempo hasta este 20 de mayo para seguir votando por su corto Sebastian’s Voodoo y asegurar la gloria. Solo hay que tener una cuenta en You Tube, ingresar: , ver el corto y oprimir la quinta estrellita roja para registrar tu voto.

¡Vamos, que el cine paraguayo tiene mucha vida y futuro por delante!

lunes, 18 de mayo de 2009

Querida Ña Sara

No necesita ganar elecciones y ocupar un alto cargo en el Gobierno para transformar positivamente su entorno social. No inventa historias sobre conspiraciones políticas o anónimos planes de atentados para llamar la atención; simplemente hace noticia con su cotidiana y esforzada labor.
No recibe millonarios aportes de Yacyretá o Itaipú para financiar pomposos encuentros revolucionarios en donde discutir hipotéticas acciones de compromiso con el cambio; mientras muchos otros se pasan debatiendo, ella está trabajando y produciendo cambios efectivos, todos los días.
En el Día de la Madre, numerosas familias pobres han podido celebrar y compartir una comida digna, gracias a la campaña que Sara Servián implementa desde la Coordinadora de Amas de Casa, junto con la Cámara Paraguaya de Supermercados, poniendo a disposición 100 paquetes diarios de productos comestibles abaratados en 74 supermercados del país.
Ña Sara empezó esta iniciativa hace 3 años, junto al dueño de un supermercado barrial, cuando se le ocurrió crear un combo de productos básicos para una cena de Navidad, a un costo reducido para la gente humilde. Bautizó al emprendimiento con un nombre en guaraní que se volvió legendario: “Ñande karura”.
Su férrea voluntad encontró eco favorable en los empresarios de la Capasu, que hoy la ayudan a multiplicar la iniciativa cual bíblicos panes y peces en más supermercados y en varias épocas del año.
Es una mujer ya anciana, modesta y sufrida, pero su avanzada edad no le impide estar de pie todos los días, dirigiendo el comedor Mitâ Raity, en Tablada Nueva, donde entre 100 a 200 niños pobres hallan un plato de comida y sobreabundancia de amor.
Incansable luchadora, está siempre presente en las movilizaciones por una causa justa. “El derecho se exige, no se mendiga”, es su frase favorita. Pero no vacila en abrirse y plantear su postura crítica cuando sienten que la quieren utilizar, como sucedió recientemente con la marcha de los Sin Techos.
Hay un episodio que la pinta de cuerpo entero. En abril de 2008, tras la victoria electoral de la Alianza, Ña Sara estaba en la casa de Fernando Lugo, en Lambaré, cuando vio al coronel Heriberto Galeano. Encaró al militar y le increpó: “¿Qué hace aquí? ¡Usted es un corrupto, un símbolo del Paraguay que queremos cambiar!”. Cuando le dijeron que el propio Lugo mandó llamar al coronel, reaccionó airada: “¡Si eso es verdad, a partir de ahora me convierto en la primera opositora a Lugo!”.
En estos días en que muchos hablan del desencanto colectivo ante la inacción y la torpeza gubernamental, o cuando dicen que no hay noticias positivas, ni líderes en quien confiar, destaco la figura de Ña Sara. Ella es un ejemplo vivo y cotidiano de que el cambio es posible. Solo hace falta tener coherencia, idealismo, convicciones firmes, voluntad y espíritu de trabajar por los demás.

sábado, 2 de mayo de 2009

La Justicia en los tiempos de la gripe porcina

Le decían Chanchito, porque era gordo y sus modales recordaban a los del animal. Es un detalle de humor negro que ahora vuelva al Paraguay, tras 20 años de permanecer prófugo de la Justicia en Honduras, cubierto con un tapabocas ante la amenaza de la gripe porcina.
Las fotos de prensa y los informes televisivos lo muestran como un abuelito enfermo y cansado, postrado en silla de ruedas, sucumbiendo a la nostalgia de pasar sus últimos días en su Patria natal, aunque sea en la domiciliaria cárcel de oro que la bondad de la Ley puede regalarle, debido a su avanzada edad.
Pero es bueno que la memoria esquiva de la sociedad recupere la verdadera historia de unos de los más siniestros personajes que engendró la dictadura stronista, responsable directo de la persecución, tortura, asesinato, desaparición y exilio de cientos de compatriotas, además de haber sido uno de los jerarcas que más se enriquecieron ilícitamente.
Sabino Augusto Montanaro fue nombrado ministro del Interior por el dictador Alfredo Stroessner en noviembre de 1966, tras la caída de su antecesor Edgar L. Insfrán, y conservó el cargo hasta el fin de la tiranía, en febrero de 1989. Junto con el jefe de Policía, Alcibiades Brítez Borges, y el jefe de Investigaciones, Pastor Coronel, formaron el tenebroso trío que dirigió la implacable acción represiva durante más de dos décadas, en que se cuentan el aniquilamiento de las Ligas Agrarias, la OPM, la Pascua Dolorosa, el caso Goiburú, el atraco a Jejuí, el caso Martín Almada, la masacre de Caaguazú, la clausura de medios de prensa. Llegó a ser presidente del Partido Colorado, tras atracar la Junta de Gobierno de la ANR, al frente del “cuatrinomio de oro”, en agosto de 1987.
Al caer la dictadura, la fortuna personal de Montanaro estaba calculada en 10 mil millones de guaraníes. Sus bienes los obtuvo a través del ejercicio del terror. Una de sus varias estancias, Ganadera Chaco, la adquirió a precio regalado, luego de apresar y amenazar a su anterior propietario, Ramón Balbino Garelli. La transferencia la hizo en su propia inmobiliaria, Santa Elisa. Otra de sus tantas empresas, Comercial Industrial SRL, monopolizaba todas las ventas al Ministerio del Interior.
Tras huir presuroso, se refugió en Honduras, donde se hizo pastor de una Iglesia evengélica. Hay quienes dicen que vio la luz divina y se arrepintió de sus pecados. De ser así, tiene ante sí la oportunidad histórica de reparar en parte sus horribles crímenes, devolviendo lo robado y revelando la ubicación de las tumbas clandestinas en donde yacen anónimamente tantos compatriotas ejecutados, cuya desaparición aún mantiene en vigilia a sus familiares, y aún calcina la conciencia de una sociedad que no puede acabar de cerrar sus heridas.

viernes, 1 de mayo de 2009

Confesiones de las mujeres de Lugo




Por Andrés Colmán Gutiérrez y Jorge Torres Romero
(Publicado en la Revista Noticias de Argentina, edicion 1687 del 25 de abril)

-¿Necesitás algo más, monseñor…? –le preguntó la joven Viviana Rosalith Carrillo, de 16 años de edad, al obispo de San Pedro, Fernando Armindo Lugo Méndez, tras entregarle las ropas de cama, en la habitación donde él iba a pernoctar esa noche, como huésped ilustre.
El obispo la miró y la tomó de las manos, al responderle con voz suave y seductora:
-Sí, necesito… ¡te necesito a vos!
Era una calurosa noche de verano del 2000. El prelado había llegado en una gira pastoral por el interior del departamento de San Pedro hasta la localidad campesina de Choré, en donde una solícita feligresa, Edith Lombardo de Vega, invitó a Lugo a alojarse en su casa.
La señora Edith le presentó a su sobrina y ahijada, Viviana, una adolescente que se estaba preparando para recibir la confirmación de su fe católica, en una ceremonia que el mismo obispo iba a presidir en pocos meses.
No se sabe que más pasó esa noche, en la soledad de la habitación. Lo que sí se sabe, según le contó la chica a los abogados Walter Acosta y Claudio Kostinchok, es que allí empezó una relación prohibida entre el maduro obispo y la joven adolescente en vías de ser confirmada, que luego desembocó en un embarazo, del cual nació un niño, Guillermo Armindo, el 4 de mayo de 2007.
“Debido a mi corta edad e inexperiencia, fui seducida por su forma de hablar, por sus palabras bonitas, por sus expresiones bellas, y por las promesas que me hizo de renunciar a su cargo por mí, y que pretendía compartir una vida conmigo y que tengamos muchos hijos y formemos un hogar, habiendo sido él mi primer y único hombre”, revela.
El miércoles 8 de abril, en plena Semana Santa, los dos abogados presentaron en Tribunales la primera demanda de filiación contra Lugo, en la que Viviana Rosalith Carrillo le pedía al actual presidente de la República del Paraguay que reconozca la paternidad del pequeño Guillermo Armindo, iniciando la sucesión de escándalos que tienen al Paraguay paralizado, en donde tres (hasta ahora) pequeños niños han logrado lo que no lograron ni los dirigentes del otrora poderoso Partido Colorado, ni las supuestas conspiraciones políticas del folklórico general Lino Oviedo: hacer temblar al gobierno del presidente Fernando Lugo.
Así no solo se puso en jaque al hombre político, sino que se consolidó el mito del hombre íntimo: que Lugo es un play-boy empedernido –un “gaucho” como se le llama aquí- y que tiene una colección de hijos cuya existencia se rumorea desde hace años, pero que nunca había podido comprobarse. La Iglesia ya conocía la intensa actividad sexual del obispo cuando decidió separarlo elegantemente de la Diócesis de San Pedro y dejarlo sin cargo. Lo que no imaginó es que su pasado volvería para condenarlo.

PREFERENCIAS. “¡Al monseñor Fernando Lugo siempre le gustaron las jovencitas…!”, exclama con una sonrisa burlona Benigna Leguizamón, la segunda de las tres mujeres que hasta ahora se atribuyen públicamente haber mantenido relaciones sexuales y engendrado hijos del presidente, cuando aún era obispo de la Iglesia Católica.
Benigna tenía 18 años y un bebé en brazos en mayo de 2001, cuando llegó hasta el obispado de San Pedro, en la desolada región Norte del Paraguay, a pedir ayuda al entonces célebre “Obispo de los Pobres”, Fernando Lugo.
El padre de su hija, Francisco Luján, médico anestesista del hospital local, estaba casado con otra y le negaba la prestación alimentaria. La adolescente madre soltera confió en que el obispo le ayudaría en su desamparo, y así fue. Lo que ella no se esperaba era lo que él iba a pedirle a cambio.
“Al principio lo veía como un padre, como una persona bondadosa y amable. Me dio palabras de consuelo, me hizo sentir mejor, y me pidió que vuelva en ocho días. Así lo hice, y entonces me invitó a ir de paseo a su granja. Me fue envolviendo. Yo era una joven campesina, poco instruida, pobre y desesperada con una hija a la que tenía que cuidar. El se aprovechó de mi necesidad y me llevó a la cama. Y poco después me quedé embarazada de él”, recuerda Benigna.
Aunque no quiere entrar en detalles sobre los momentos íntimos de la relación, la mujer cuenta que los encuentros se consumaban en una granja rural que Lugo había comprado, a nombre del Obispado, en las afueras de la ciudad de San Pedro del Ycuamandyyú.
El obispo la alzaba en la camioneta y la llevaba a recorrer por el interior del Departamento, y más de una vez, los caminos de Benigna se cruzaron con los de Viviana Carrillo, la otra madre del otro hijo.
“Yo le conocí a Viviana, porque cuando pasábamos por Choré, nos quedábamos un rato en la casa de su tía y madrina, Edith Lombardo, pero yo ni me imaginaba que Fernando también andaba con ella en la misma época en que andaba conmigo, y seguro que ella tampoco se imaginaba que el papá de su hijo andaba también conmigo”, admite.
De aquella relación, también prohibida, el 9 de setiembre de 2002 nació Lucas Fernando, un chico que pronto cumplirá 7 años de edad. La mujer supo entonces que estaba condenada a callar por siempre el nombre del papá de su hijo.
“¿Cómo les iba a decir a la gente: me embaracé del monseñor Lugo? En el Paraguay, cuando una tiene hijo de un pa’i (sacerdote) y más todavía de un obispo, tiene que guardar silencio por vergüenza, es mejor decir que el niño no tiene padre, o que su papá es el Pombero (duende mitológico guaraní)”, comenta.
Un detalle llamativo es que a pesar de no haberlos reconocido inicialmente, Lugo insistió en que sus hijos lleven sus mismos nombres, o el de sus descendientes.
Benigna relata que cuando le contó al obispo que estaba embarazado de él, este insistió en que inscriba al niño con los dos nombres suyos: Fernando Armindo. “Yo le dije que Armindo me parecía un nombre muy feo, por eso le llamé Lucas Fernando”, dice.
La otra madre, Viviana Carrillo, relató a sus abogados que también le pidió ponerle su segundo nombre, Armindo, y el del abuelo del niño, Guillermo.

SIN REGRESOS. El 16 de agosto de 2008, al iniciar su primera jornada como presidente de la República, Fernando Lugo anunció públicamente que renunciaba a percibir su salario como jefe de Estado y lo iba a donar íntegramente para la ayuda a los pobres.
Al conocerse que tres mujeres admitían públicamente que él era el padre de sus hijos, la pregunta que se formuló la dirigente feminista Clara Rosa Gagliardone, presidenta de la Fundacion Kuña Aty, es con qué recursos el presidente asistirá a los niños, ya que no se conoce que Lugo tenga otros ingresos económicos.
Hasta ahora, según el relato de las madres, la asistencia del “padre de la patria” (como ahora se lo llama) a sus vástagos, ha sido escasa o nula.
En el caso de Benigna, ella admite que el entonces obispo le pasaba una ayuda económica mensual de 50 mil guaraníes (10 dólares), hasta octubre de 2003, cuando el niño cumplió dos años de edad. Luego la ayuda se cortó totalmente y el prelado ya no la recibía en el obispado, ni atendía sus llamadas telefónicas.
“Después que renunció como obispo, le llamé a Fernando y le conté que el niño se iba a bautizar y le pedí ayuda. El mismo se negó a darle ayuda, diciendo que no contaba con dinero, ayuda ésta que le pedí, en vista de que mi actual pareja en aquel entonces había sufrido derrame cerebral. El niño (Lucas Fernando) se comunicó con él por vía telefónica, pidiéndole una bicicleta. El mismo contestó: ‘Sí te voy a comprar’, cosa que hasta el día de hoy no cumplió”, relata Benigna.
En el caso de Viviana Carrillo, en el texto de la demanda que sus abogados presentaron inicialmente ante la Justicia, ella cuenta que el actual presidente “suele ayudarlo a su hijo económicamente, pero sólo después de que tenga que mendigarle varios días por su asistencia o cuando el mismo se halla enfermo”.
Cuenta que la asistencia económica era provista por un sobrino del presidente,
Fernando José Lugo, ya que el mandatario se mostraba cada vez más esquivo. “La última vez que nos vimos, estando dentro de un vehículo con él, discutiendo nuevamente por la desatención del mismo para con su hijo, y al señalarle que no podía ser que yo tuviera que mendigarles todos los meses para que su hijo pudiera comer, y que aparentemente él no lo quería, me dio un golpe en la cara, señalándome que jamás dijera eso”, sostiene.
En su denuncia a la Justicia, Viviana relata: “Me prohíbe salir en público, señalándome que es peligroso que la gente me vea, porque hay mucha gente mala, y que tiene muchos enemigos políticos que podrían utilizar a su hijo para coaccionarle. No me permite trabajar, y también es celoso, no queriendo que ningún hombre se me acerque, por lo que es toda una tortura vivir de esta manera, siempre con la excusa de que es peligroso por el cargo que él ocupa, por lo que me encuentro totalmente sola y aislada, pues mis familiares y amigos se apartaron de mí”.
Viviana Carrillo se vio favorecida, cuando tras el escándalo desatado con la revelación periodística de su caso, el presidente admitió públicamente que era el padre de la criatura. Hoy la mujer y su hijo viven en una casa que Fernando Lugo tiene en la ciudad de Lambaré.
Benigna Leguizamón no tuvo la misma suerte. Ella sigue viviendo en una pobreza extrema, en un barrio marginal de Ciudad del Este, en la zona de la Triple Frontera entre Paraguay, Brasil y Argentina.
El abogado Marcos Fariña, representante legal del presidente, le dijo que Lugo “no niega ni admite” que Lucas Fernando sea hijos suyo, pero prefería realizar una prueba de ADN en forma privada. Benigna se negó tajantemente y el martes 21 de abril inició una demanda judicial de filiación contra el mandatario.

MADRE MILITANTE. El similar perfil de “jovencitas campesinas ingenuas” que presentan las dos primeras madres que reclaman la paternidad de Fernando Lugo, fue roto el miércoles 22 de abril, con la aparición de Damiana Hortensia Morán, directora de una guardería en Capiatá (ciudad aledaña a la capital Asunción), la tercera mujer que dice haber engendrado un hijo del presidente.
A diferencia de sus predecesoras, Damiana se presenta como una activista social y política, vinculada al partido de izquierda Tekojoja, liderado por Fernando Lugo y relata haber conocido a Lugo en el 2006, luego de retirarse como obispo y lanzarse a la arena política.
Alega que de esa “relación militante” nació su hijo Juan Pablo (en homenaje al Papa fallecido), de un año y medio de edad, un “fruto del amor incondicional”. Ella no pide que el presidente reconozca a su hijo, habla maravillas de Lugo y considera que el caso de Benigna Leguizamón es “un fraude” preparado por enemigos del presidente.
El jueves, los diarios Última Hora y La Nación instalaron la sospecha de que el tercer caso fue instalado por sectores del propio Gobierno para tratar de lavar la deslucida imagen de Lugo.
Por las dudas, Damiana ya abre el Paraguay: dice que son seis las mujeres que demandarán el reconocimiento de filiación de sus hijos al presidente, y propone crear una Asociación de Primeras Damas o Primeras Madres, para negociar juntas cuestiones como la distribución de la ayuda alimentaria o la eventual herencia de los herederos del semental monseñor presidente.
Quizás Fernando Lugo no produjo los cambios que el electorado paraguayo esperaba de él, pero logró cambiar el rezo del Padre Nuestro. Entre los muchos chistes populares que han empezado a circular masivamente por Internet o por textos SMS de teléfonos celulares, se incluye la nueva versión humorística de la tradicional oración cristiana.
“Padre nuestro que estás en Mburuvichá Roga, cotizado sea tu nombre, venga a nosotros tu apellido, hágase el ADN en San Pedro como Ciudad del Este, danos hoy nuestra prestación alimentaria de cada mes, perdona las demandas de nuestras madres, como también nosotros perdonamos tu abandono, no nos dejes caer en la miseria y líbranos de la prensa. Amén”, dice la recreada plegaria.